Una Europa con dos núcleos

Timothy Gaston Ash, catedrático de Estudios Europeos en Oxford, escribe esta novedosa propuesta en El País: y la verdad, es que a mí me gusta…

Aparte del previsible tedio y horror de la cumbre presupuestaria que celebra la UE esta semana, ¿a qué puede aspirar Europa para los próximos años? Existe una horrible simetría entre las respuestas que ofrecen los euroescépticos británicos y las de los eurófilos continentales. Ambos plantean una elección binaria: o Reino Unido sigue a Alemania y Francia en su campaña para tener “más Europa”, o se aleja cada vez más. Las dos partes, hasta las narices una de otra, han llegado casi a ese punto en el que preferirían decir: “Bueno, pues nos separamos”. Tú sigue tu camino, y yo seguiré el mío.
Se equivocan. Si hubiera más imaginación política a los dos lados del canal, avanzaríamos hacia una Europa que no tenga un núcleo duro sino por lo menos dos. Alemania, Francia y otros países de la eurozona deben profundizar su unión monetaria, con una unión bancaria y ciertos elementos de una unión fiscal y, por consiguiente, política. A medio plazo, Reino Unido no va a formar parte de eso. Pero eso no quiere decir que la eurozona tenga que ser el núcleo duro de todo lo que haga la UE. ¿Por qué va a ser así?
El núcleo duro en el que los británicos deberían conservar un papel fundamental es el de la política exterior y de seguridad de la UE. En este ámbito, el que desentona no es Reino Unido, sino Alemania. Durante los últimos 20 años, Alemania ha construido su propia relación energética bilateral con Rusia y su propia relación comercial y de inversiones con China. El año pasado, Alemania se alineó con China y Rusia al negarse a que la ONU apoyase la intervención encabezada por Francia y Reino Unido en Libia. Recientemente, Berlín vetó la fusión de EADS y BAE, que habría proporcionado a Europa un gigante aeroespacial de dimensiones mundiales. ¿Quiénes fueron los malos europeos en ese caso? (…)
Muy bien, pues, ¿por qué no proponer una división del trabajo? ¿Por qué no dejar que Reino Unido asuma una posición de liderazgo en un núcleo duro dedicado a la política exterior y de seguridad, mientas Alemania hace lo mismo en el de política económica y monetaria? Francia, desde luego, seguiría desempeñando un papel muy importante en los dos. Con el tiempo, otros países como Polonia confían en poder hacerlo también.
Sería complicado, sin duda; pero la complejidad organizativa no es el verdadero obstáculo para esa Europa de dos núcleos. Es la falta de imaginación y voluntad política. Una carencia que se observa de manera espectacular en Reino Unido. (…)
Pero la verdadera pregunta, tanto para los proeuropeos en Reino Unido como para los probritánicos en Europa, es esta: ¿existe algún área política fundamental en la que Reino Unido podría, debería y sabría hacer más en y por Europa y, por tanto, por sí misma? Si podemos dar con una buena respuesta a esa pregunta, cambiaremos los términos del debate en las dos orillas del canal y tal vez incluso acabemos teniendo una Europa mejor.

Enlace: Una Europa con dos núcleos.

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