Pensamientos naturistas – 2 – Sobre el autor

Hoy traigo la segunda parte de los Pensamientos naturistas que empecé a publicar la semana pasada; creo que es interesante saber algo sobre el autor de estos pensamientos para comprender mejor sus posteriores reflexiones, además de que hay bastantes cosas que comparto con él, como por ejemplo, el hecho de que personas ajenas al naturismo puedan saberlo; el lo explica por el hecho de que no quiere que nadie pueda rechazarlo en una entrevista de trabajo, si bucean en las redes y encuentran su nombre; lo mío es más miedo social, por lo mal visto que está el naturismo en España. Aunque cada vez más pienso que no debería tener miedo de que se conociera algo tan bueno y natural… bueno, ya se verá.

También es interesante ver la evolución del autor de los pensamientos en su llegada al naturismo. Creo que muchos de los naturistas se verán identificados con ellos.

Y sin más dilación, os dejo con los Pensamientos naturistas de la semana.

Ir a Pensamientos naturistas – 1 – Prólogo

Ir al artículo original (en francés)

Pensamientos

Sobre el autor.

Algunas palabras introductorias.

Soy un hombre de 32 años, casado, con una hija pequeña recientemente llegada a nuestro hogar. Soy francés y vivo en Lausanne, en Suiza. Conocí el naturismo hace más de veinte años.

Hoy vivo desnudo casi permanentemente en mi casa, y aprovecho mis vacaciones de verano para ir a playas naturistas o libres, y pasar algún tiempo en centros naturistas. Por contra, mi mujer tiene muchas más dificultades para adoptar el desnudo como forma de vida, en particular para desnudarse con otros; pero para gran satisfacción mía, está comenzando a “convertirse” muy, muy lentamente, al naturismo familiar, teniendo como objetivo practicar de forma regular y “natural” de aquí al próximo verano en el ámbito de nuestro hogar, junto con nuestra hija y yo mismo.

Algunos se preguntaran porque no digo mi nombre. No es en absoluto porque no asuma mi elección de preferir vivir desnudo, más bien al contrario. Por otra parte, los miembros del Foro Vivre Nu pueden encontrar fácilmente esta información, u obtenerla poniéndose en contacto conmigo.

De hecho, se trata esencialmente de una “arma anti-motores de búsqueda”. No tengo ganas de que nadie que buscara mi nombre en Google o en otro buscador, se diera de bruces con ésta página. ¿Porqué?

Por una parte, para protegerme en el mercado de trabajo. En efecto, si tuviera que presentarme para un empleo, un potencial empleador no dejaría de buscar mi nombre en Google, donde por otra parte encontraría inmediatamente mi página web personal “oficial”. Ahora bien, el naturismo, desgraciadamente, no está a día de hoy percibido como natural o incluso como normal por las personas “textiles”. Si este empleador es una persona reticente al desnudo, mi dossier podría por esta única razón ser rechazado inmediatamente. Con mi edad, no quiero cerrarme puertas en el mercado de trabajo.

Por otra parte, porque una gran parte de mi familia no acepta la idea misma del naturismo. La familia de mi mujer opina simplemente que los naturistas son “enfermos sexuales” y no es posible discutir sobre este asunto con ellos. La familia por parte de mi padre es muy “anticuada” y no acepta de ninguna manera esto; para ellos, los naturistas están un poco “grillados”. Y por parte de mi madre las cosas no pintan mejor. Como no quiero romper la relación entre mi familia, mi naturismo y eso parece posible, nuestro próximo naturismo familiar (con mi mujer y mi hija) quedan en nuestro “jardín secreto”. No quiero que los miembros de mi familia se encuentren demasiado fácilmente con esta página divirtiéndose en Google… Después, si por casualidad me caen encima, será el momento de explicárselo :o)

Mi experiencia naturista.

Como algunos lectores de esta página me han pedido detalles sobre mi experiencia naturista, figuro aquí debajo una cronología que traza mi evolución hacia el naturismo.

1978

Nacimiento como Dios me trajo al mundo :o)

1978-1991

Infancia “textil” en una familia en la que el desnudo no es percibido como natural.

Sin embargo, desde siempre, he comprobado la molestia de llevar ropa cuando no era necesario, en particular en épocas de calor (no he soportado nunca sudar bajo mi ropa) o por la noche: mis padres me ponían siempre un pijama en el que me asaba de calor, y sobre todo, nunca he soportado, desde niño, dormir con mis órganos sexuales encerrados. Yo los sacaba sistemáticamente de mi pantalón del pijama, incluso yo me bajaba o me quitaba la parte de abajo del pijama. Sin embargo, nunca tuve la idea de desnudarme por completo, aunque evidentemente se trataba de una “predisposición natural” a la práctica del naturismo.

1991

Descubrimiento del naturismo, o más bien del nudismo, en la televisión. Vi, por casualidad, un reportaje sobre una “boda nudista” en la emisión veraniega 40 degrés à l’ombre (40 grados a la sombra) emitida entonces en FR3. Para mi, este pequeño reportaje fue una verdadera revelación…

Como consecuencia de este reportaje, comencé inmediatamente, esa misma noche, a dormir desnudo. Al principio de forma intermitente (porque tenía frio; mi cuerpo todavía no estaba convenientemente termo-regulado), después y muy rápidamente permanentemente, tanto en verano como en invierno.

En esa misma época, comencé a estar desnudo en casa en ausencia de mis padres. Como no podía verme nadie, no me tenía que preocuparme por los vecinos. Inmediatamente le cogí el gusto al confort proporcionado por la desnudez en esta época calurosa y lo aprovechaba tanto como era posible. Por tanto, no consideraba el desnudo como un modo de vida permanente, sino sólo como un hábito de confort personal.

1993

Mi entrada en el instituto fue acompañada por una evolución en mi práctica.

Al principio, de vez en cuando, comenzando por no llevar ropa interior bajo mis pantalones cortos al ir a clase, o en verano. Sentía a la vez un cierto confort, pero también una molestia aumentada por el miedo a que se notara esta ausencia de ropa interior. De ahí la intermitencia de la práctica.

Por otra parte, empecé con mis primeras experiencias de desnudez en la naturaleza. Había, detrás de mis casa, un pequeño bosque tranquilo y desierto. En múltiples ocasiones, ese verano (y los veranos siguientes) iba a ese bosque, me desnudaba, escondía mi ropa, y me paseaba desnudo por la naturaleza algunos momentos, cuidándome mucho de no ser visto nunca. Me encantaban las sensaciones de contacto con la naturaleza, el viento sobre mi piel, la caricia de las hojas… Pero estos pequeños paseos desnudos no duraban más que algunos minutos.

1996

Grandes cambios en este año.

Por una parte, ese verano practique por primera vez la desnudez en mi casa no sólo cuando estaba solo, sino también en presencia de mi madre. Una buena mañana, durante las vacaciones de verano, antes de que saliera a hacer sus recados, me duché, y después, sin vestirme, me armé de valor para escribirle una nota en la que le pedía permiso para estar desnudo en su presencia, explicándoles brevemente la razón. Y me encerré en mi habitación, desnudo. Cuando volvió, leyó la nota, y tras una ligera reticencia inicial, aceptó. Entonces salí, desnudo, y le expliqué lo que sentía y porque prefería estar desnudo. Ella lo comprendió rápidamente y lo aceptó, y pude, desde ese verano, pasearme desnudo en mi casa casi de forma permanente, salvo cuando mi padre estaba presente y yo no estaba en mi habitación, es decir, un máximo de 1 hora por día.

Por otra parte, fue cuando entré en el internado durante las clases preparatorias (cursos que se realizan entre el fin del bachillerato y el ingreso en las denominadas grandes escuelas, N. Del T.), en un habitación para cuatro personas. Imposible continuar paseándome desnudo en mi habitación, salvo las muy raras ocasiones en las que estaba solo en el dormitorio, ni incluso dormir desnudo… Ese curso escolar dificultó bastante mi plan sobre la desnudez. Felizmente, fue el único.

1997

Durante en verano, tuve mis primeras experiencias de naturismo “salvaje” (desnudarse en lugares donde no está permitido, N. Del T.) en Pougny, después de ver un reportaje sobre los Lagos de l’Etorunel emitido en 8- Mont-Blanc el día de la pantalla negra (día en que se pasó de las emisiones televisivas en analógico a digital, N. Del T.).

Por otro lado, el segundo año de internado me encontré de nuevo en una habitación individual. Reencontré la libertad de dormir desnudo (y tras este momento, no he vuelto a dormir jamás con cualquier trozo de tela sobre mí), pero no la de estar desnudo en mi habitación, en la que recibía la visita de mis compañeros de clase y que un balcón recorría toda la longitud del edificio…

1998

Visita de numerosos lugares naturistas salvajes y comienzo de una verdadera práctica de la desnudez en común, desafortunadamente no en lugares autorizados y a menudo poco recomendables.

Comienzo de mis estudios de ingeniería en Grenoble, donde ocupaba una habitación que daba a un balcón compartido por 4 habitaciones. En consecuencia, debía permanecer sea vestido, sea desnudo pero cerrando la cortina opaca de la única puerta de vidrio.

2000

Primer y único intento de ciclonudismo. Elegí adrede un camino aislado en plena montaña, donde estaba casi seguro que no me cruzaría con nadie. En un momento dado me detuve, me quite la ropa y escondí mis pantalones cortos y mi camiseta en un lado de la carretera, y escalé alrededor de 2 kilómetros, antes de bajarme y volver a vestirme. Esta experiencia me dejó un sentimiento muy débil, por una parte por el miedo a cruzarme con alguien, y por otra parte por la absoluta incomodidad que sentí por ir en bicicleta desnudo. Por otra parte, un poco más tarde, intenté hacer mis sesiones de bicicleta estática invernales lo más natural posible, pero definitivamente no era aceptable a nivel de sensaciones (el pico del sillín que se apoyaba directamente sobre la base del pene y los dos testículos que se separaban a una parte y otra, es verdaderamente, verdaderamente nada fabuloso. Sin contar con el riesgo de rotura cuando se pasa de estar de pie a sentarse…).

En la residencia U, tuve desde el comienzo de mi último año de estudios una nueva habitación sin miradas ajenas, donde al fin podía disfrutar plenamente de mi desnudez, ¡al fin! Algunas pocas veces, cuando estaba completamente sólo en mi planta, llegaba incluso a ir “a hacerme el papeo” desnudo, guardando sin embargo un pantalón corto al alcance de la mano, por si acaso…

2001

Este año fue marcado por el encuentro con la que iba a convertirse en mi mujer. Desde nuestra primera noche juntos, le impuse el dormir desnuda, lo que ella acepto de inmediato.

Dejé de frecuentar los rincones salvajes, puesto que pasaba la mayor parte del tiempo con mi compañera. Algunas veces, incluso hemos “manitas” desnudos en plena naturaleza, a falta de un lugar suficientemente íntimo en nuestro refugio familiar respectivo (quien esté libre de “pecado”, que tire la primera piedra), mientras no tuvimos un sitio “para nosotros”. Aún bajo el riesgo de que nos sorprendieran, lo que llegó a suceder con una guardabosques que estaba, por suerte, más divertido que otra cosa…

Al final de este verano, mi compañera y yo nos mudamos a nuestros respectivos apartamentos (ella estaba entonces en Francia y yo en Suiza). Por mi parte, en mi nuevo apartamento pude retomar la práctica regular del desnudo doméstico.

2002

Primeras vacaciones al lado de una playa naturista, en Martigues, sin atreverme a ir. No quise imponer la desnudez con otras personas a mi compañera, que todavía no estaba preparada.

2003

Ese año, había convencido a mi compañera de vivir desnudo en su casa. Ella colgó cortinas opacas y durante todo el verano, ella estuvo desnuda en su casa. Desafortunadamente, esta desnudez doméstica no duró más allá de un verano, pero eso ya era mucho.

Al mismo tiempo, ella decidió también no llevar ropa interior, cosa que hizo durante mucho tiempo (3 años), hasta que cogió una micosis vaginal directamente relacionada al uso de protege slips en lugar de bragas, lo que hizo que renunciara a esta práctica. Análogamente, por mi parte había dejado de llevar calzoncillos totalmente.

Por mi parte, me mudé a un nuevo apartamento con una calefacción deficiente, impidiéndome practicar el nudismo doméstico fuera del periodo estival. Esta situación duró varios años.

2004

El año de nuestra boda. Hay que decir que ella estaba dispuesta a estar desnuda bajo su traje de novia, y que fui yo quien la disuadió, por miedo a un “accidente”… Se vino enseguida a vivir conmigo, pero sin adoptar de nuevo la desnudez doméstica que había practicado el verano anterior.

Durante el verano, nuevas vacaciones cerca de la misma playa naturista, todavía sin atrevernos a ir.

2005

Vacaciones en Vic-la-Gardiole, cerca de la playa des Aresquiers. Entonces no fuimos a la playa naturista autorizada. Sin embargo, me entró un cosquilleo al observar la presencia de algunos naturistas fuera de la zona tolerada.

2006

Nuevas vacaciones en Vic-la-Gardiole, y por primera vez fuimos frecuentemente a la playa naturista. Mi mujer no se desnudó, no conseguí convencerla. Pero verdaderamente sentí el bienestar de brocearse y bañase sin bañador, hasta el punto de no poder imaginar volver al pasado.

2007

Nuevas vacaciones en Vic-la-Gardiole, siempre en la misma playa naturista.

Conseguí al fin convencer a mi mujer para que se quitara el bañador, una vez que estábamos en la playa de l’Oustaliet en Saint-Pierre-la-Mer, en un día ventoso que había hecho huir a la mayor parte de los bañistas. Desgraciadamente la sesión se hizo corta, debido a la llegada de un indeseable que se sentó a 50 centímetros de nosotros y comenzó a masturbarse. Nos fuimos pitando, y todavía estoy pagando el precio hoy dado que mi mujer rechaza categóricamente desnudarse en público.

2008

Nuevas vacaciones en Vic-la-Gardiole, siempre en la misma playa naturista.

Primera y única experiencia de senderismo nudista, en el matorral encima de Vic y Mireval. Me acompañó mi mujer (vestida). Sin embargo, el miedo a cruzarnos con gendarmes o bomberos me quitó todo el gusto, y esta experiencia se quedó sin futuro.

2010

Aprovechando una licencia sin sueldo acordada por mi empleador, este fue el año en el que verdaderamente me realicé como naturista.

En primer lugar, por mis tres primeras estancias en verdaderos centros naturistas: dos veces en Bélézy (una vez, cuatro días con mi mujer, y una vez ocho días solo) y una vez en l’Eglantière (dos semanas con mi mujer). Por primer vez, me sentí verdaderamente en mi ambiente, teniendo asimismo reacciones de “verdadero naturista” frente a la textilización de los centros, sobre todo por la noche. Igualmente en l’Eglantière, gracias a la existencia de un bosque en el complejo, pude entregarme a las caminatas nudistas sin aprehensión, y sentir de forma efectiva el placer del contacto y la proximidad con la naturaleza, tal como lo sentía en mis primeras experiencias en la naturaleza quince años atrás. Mi único pesar, que mi mujer rechazó desnudarse a su vez, bien ciertamente por falta de ganas (aunque una vez a causa de la textilización rampante de los centros naturistas). A continuación de esto, todavía disfruté de tres semanas en la playa naturista (o mejor dicho, libre) de Port-la-Nouvelle, en la que mi mujer no se desnudó, pero donde desde luego yo no me puse nunca ni un solo segundo un bañador. El bienestar completo. ¡Cómo deseo que lleguen las próximas vacaciones!

A continuación de este verdadero verano naturista, conectado ¡al fin! a la instalación de un verdadero sistema de calefacción central en mi apartamento, decidí convertir mi práctica del desnudo en mi domicilio en algo permanente y definitivo, y animo a mi mujer a seguirme en esta vía del naturismo familiar, también con la óptica de la próxima llegada de nuestra hija.

En fin, este año ha visto la realización de un proyecto sumamente importante para mío desde hace algún tiempo: la creación de una página web sobre el naturismo, que estás visitando en este momento.

PensamientosIr a Pensamientos naturistas – 3- Diversos enfoques del nudismo

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