Pensamientos naturistas – 9.1 – La ropa interior

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Pensamientos

La ropa interior.

Peligro

Lo que se explica a continuación no es una práctica exclusivamente naturista; nada más lejos de esto. Se puede encontrar igualmente entre los textiles:

  • Sea por razones de comodidad y conveniencia personal (en este caso no está demasiado alejado de la práctica naturista de este hecho).
  • Sea por juego sexual, siendo el caso en que el no llevar ropa interior tiene por objeto exhibir deliberadamente los genitales, femeninos la mayor parte de las veces en este caso. Es, en efecto, una respuesta al muy común imaginario masculino de la “mujer sin bragas bajo su falda”.
  • Sea simplemente por hacerse de notar. Es la razón por la cual cada vez más la que se denominan a si mismas “estrellas” se pasean ostensiblemente sin bragas, siendo el ejemplo más patético el de Paris Hilton.

Conviene no mezclar entre lo que presento en este artículo y los dos usos sexualizados mencionados aquí arriba, y que ciertamente vienen a la mente de numerosos lectores.

Ropa interior

Un cierto número de naturistas intentan, cuando deben vestirse, prolongar la sensación de desnudez, y no llevan ropa interior en su vida cotidiana. Esta práctica incluye tanto a hombres como a mujeres.

Esto no se practica por todos los naturistas. Buen número de naturistas prefieren “vestirse totalmente”, slip y sujetador incluidos.  No vamos a decir aquí quien tiene razón y quien se equivoca, sino vamos a presentar una práctica que está cuando menos relativamente expandida entre los naturistas. Cada uno es libre de actuar por tanto según sus preferencias personales.

¿Por qué no llevar ropa interior?

El nudismo “libera” los genitales o los senos de las cortapisas de la ropa, en concreto de la ropa interior, encabezados por el slip y el sujetador. A diferencia de los textiles que quieren conservar como mínimo su ropa interior, de la cual es una muestra el bañador, los nudistas y naturistas se caracterizan por el hecho de que se lo quitan todo, tanto su ropa interior como su bañador. Por tanto, el hecho de retirar los últimos trozos de tela que supone la ropa interior provoca la mayor parte del sentimiento de libertad sentido por los nudistas y los naturistas.

El hecho de no llevar ropa interior bajo la ropa de superficie permite conservar al menos parcialmente este sentimiento, permaneciendo (en principio) escondido a la vista del prójimo.

Este sentimiento de libertad es bien real y, efectivamente, puede ser agradable en función de la vestimenta y de la sensibilidad de cada uno.

Por ejemplo, ciertos hombres no soportan el roce de la tela de unos vaqueros sobre su glande por ejemplo, y otros sí. Algunas mujeres no soportan el contacto de la costura de su pantalón sobre su vulva y otras sí. Yo mismo practico bastante regularmente, desde la adolescencia, y muy particularmente bajo mis pantalones cortos que llevo siempre sin calzoncillos, y bajo mis vaqueros que llevo frecuentemente “a pelo”.

Dos peligros a evitar.

  • Por una parte, el hecho de no llevar ropa interior expone a un riesgo de exhibición involuntaria de los genitales.
    Este riesgo es de aplicación sobre todo a las mujeres que llevan una falda corta o un vestido corto (o sea, por encima de las rodillas) sin bragas. Esto es lo que buscan ciertas mujeres exhibicionistas (ver nota en el encabezado), pero que ¡debe ser evitado como la peste por las mujeres naturistas!
    No hay que olvidar que el fantasma sexual de la mujer sin las bragas puestas está muy extendido entre los hombres. Se puede adivinar lo que puede provocar, entre ciertos individuos no nudistas, la vista fortuita de una “vulva en libertad”…  Por el contrario, la mujer cosechará como mínimo miradas muy insistentes o comentarios inoportunos, y en el peor de los casos, propuestas sexuales explícitas. Por tanto, para una mujer que se pasee así, sin bragas, conviene por tanto tener un cuidado especial en la longitud de la falda, en los movimientos de las piernas, etc…
    Lo mismo vale para un hombre, que se arriesga a exponer su pene si lleva un pantalón corto sin calzoncillos, o que no está protegido de la apertura imprevista de su bragueta. Esta última desventura me pasó cuando era estudiante del instituto, en un examen de inglés en el cual la (joven) profesora me miraba fijamente y constantemente con insistencia. No fue hasta que salí de la sala cuando me di cuenta que mi bragueta estaba abierta y comprendí inmediatamente que vista mi posición durante el examen, lo estaba viendo todo. Después, aunque no llevo calzoncillos bajo mis pantalones, tengo tendencia a controlar todo el tiempo que mi bragueta esté bien cerrada…
  • El otro riesgo está al nivel de la higiene de la indumentaria.
    El objeto de la ropa interior, aparte de disimular los genitales, es garantizar la higiene de la ropa.
    Forzosamente, si quitamos el slip, todas las “substancias” que pueden encontrarse van a aterrizar sobre la prenda superior, sea en el pantalón o en el fondo de la falda… Y, en principio, no nos cambiamos de ropa tan a menudo como de ropa interior, que se cambia en principio todos los días (a menos de ser un grandioso guarro).
    Para compensar esto, no hay otra opción que tener una higiene corporal irreprochable.
    Por el contrario, existe un riesgo real de contraer infecciones, micosis vaginales y otras sorpresas. De la misma forma que si se lleva durante mucho tiempo la ropa interior sucia, hay que decir. Mi mujer, que había tomado el habito de no llevar nunca bragas y de poner protege-slips en el fondo del pantalón como sustitutivo, ha sufrido los efectos de una micosis vaginal directamente provocada por este uso de la indumentaria. Desde entonces, siempre lleva bragas bajo sus pantalones.
    En consecuencia, si no se puede cambiar suficientemente a menudo de ropa o si no se puede garantizar la higiene en cualquier momento (por ejemplo, en el trabajo), sin duda es mucho mejor renunciar a esta práctica, y llevar ropa interior. Después de todo, se puede sobrevivir, y es suficiente con decirse que se será todavía más feliz al desvestirse una vez de vuelta a casa.

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