Pensamientos naturistas – 12.1 – La erección en público, el gran miedo de los nuevos naturistas

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Pensamientos

La erección en público, el gran miedo de los nuevos naturistas.

 Erección

Se trata de la más gran reticencia sentida por los hombres que estarían planteándose convertirse al naturismo. Se expresa por medio de dos preguntas principales.

¿Qué tengo que hacer para no tener erecciones delante de mujeres desnudas?

Esta es la pregunta típica de los que todavía no han desexualizado el desnudo. En la vida “normal” (y por tanto con todos sus códigos sociales), se apuesta fuerte, en efecto, que un hombre que se cruzara con una mujer desnuda en la calle tendría una erección refleja, tanto más si la mujer es guapa.

En un contexto naturista, esta cuestión ni se plantea. No, no tenemos erecciones delante de una mujer desnuda, porque el hecho de que esté desnuda no es una invitación al sexo.

E incluso para un recién llegado, la erección no se presentará. Ya porque la aprensión inicial se encargará de calmar los ardores del miembro viril. Y una vez que se ha superado el reto, que uno se ha habituado al desnudo de los demás, de las mujeres en particular, no se le presta la más mínima atención, y como es específicamente la atención hacia los órganos sexuales lo que lleva a la erección, ésta no tiene lugar.

¿Qué hacer si a pesar de todo tengo una erección?

No nos engañemos, somos hombres. Incluso aunque los naturistas tienen una facultad acrecentada para controlar las reacciones de su pene (dado que la erección está muy, pero que muy mal vista), puede ocurrir que alguna vez al menos nuestro pene se escape de nuestro control.

Y por tanto, como a todos los hombres, puede suceder que una erección sobrevenga de una forma imprevista. Es menos frecuente, pero esto puede al menos suceder. Sea porque una corriente de aire nos acaricie el pene aunque estemos particularmente relajados, o también por la visión de una mujer muy guapa, que habría provocado la misma reacción estando vestida…

En un caso como este, hay que disimular esta erección y contrarrestarla si es posible, dado que una erección en público es contraria al decoro. Para hacerlo hay tres métodos:

  1. Esconder la erección con un pañuelo, un sombrero, un libro…
    Como ventaja, es muy rápido ponerse manos a la obra si se tiene un objeto al alcance de la mano. Como inconveniente, un sombrero sobre el pene se ve como la nariz en medio de la cara, y se corre el riesgo de atraer todavía más la mirada de los demás sobre esa zona que justamente se quería disimular (ver la foto que acompaña a este artículo, bien cachonda).
  2. Meterse en el agua.
    Efectivamente, el frio del agua hará caer rápidamente la erección. Pero para meterse en el agua, hay que ir allí, al agua… Y esto es el problema, hay que desplazarse delante de los demás con el pene “en forma”, por lo que se obtiene el efecto inverso: en lugar de ocultar la erección, la vamos a enseñar ¡a todo el mundo! Salvo que se tape, como aquí arriba, con un sombrero, un pañuelo… pero aquí también se va a ver como la nariz en medio de la cara.
    Recuerdo, en el verano de 2010, en una playa libre, cuando ya me iba con mi mujer, haber visto un tipo a nuestro lado, acompañado de su compañera (a la que acariciaba, ciertamente sin intención sexual, pero que aparentemente era suficiente para “despertarlo” :o) levantarse ligeramente sobre sus codos, mostrando de esta forma una soberbia erección. Esperaba que se hiciera un “hueco” para ir al agua, lo que hizo justo después de que nos dejáramos nuestro sitio, no sin mostrar su erección a algunas personas todavía presentes en la playa.
  3. Acostarse sobre el vientre.
    Es desde luego el mejor método, muy rápido de poner en marcha, y discreto puesto que es suficiente con hacer una rotación sobre si mismo y esperar a que se pase. Las extrañas ocasiones en las que esto me ha pasado es lo que hago. Por supuesto, esto supone que ya se está tumbado, en la playa, sobre la toalla o una tumbona, porque si la erección viene en otra posición, o en un lugar donde sea incongruente tumbarse, es desde luego mucho menos discreto.

Pensamientos

Ir a Pensamientos naturistas – 12.2 – Un patinazo grave: la sexualidad “en familia”

Ir a Pensamientos naturistas – 13 – Los niños y el naturismo.

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