Pensamientos naturistas – 12 – Sexualidad y naturismo

Se inicia con este capítulo uno de los que provocaron mi interés en traducir y publicar en español estos pensamientos naturistas: el relativo a la sexualidad y su (nula) relación con el naturismo.

Quizás uno de los más graves problemas que encontramos los naturistas / nudistas para convencer de las bondades del desnudo en público es la fuerte ligazón que todo el mundo hace del nudismo y el sexo; esto, además, es fomentado a veces por determinadas actividades sexuales que se desarrollan en las playas, tanto de heteros como de homos, así como por el voyeurismo compulsivo de todos aquellos que se agazapan tras los matorrales para disfrutar del supuesto espectáculo de unos hombres y unas mujeres disfrutando de la libertad…

En fin, me gustaría que la difusión de estos pensamientos ayudara a muchos a separar el trigo de la paja, y acabar de una vez con los estereotipos típicos tales como en las playas nudistas todos son unos guarros…

Ir a Pensamientos naturistas – 11 – Pudor y naturismo.

Ir al artículo original (en francés)

Pensamientos

Sexualidad y naturismo.

Los naturistas tienen vida sexual. Y esta vida sexual es totalmente normal, comparable a la sexualidad de los textiles, incluso muy a menudo más respetuosa que los demás por la ausencia total de exhibicionismo o de comportamientos pervertidos.

No es por casualidad que en la Europa del norte, donde con respecto al desnudo son mucho más abiertos, las estadísticas sobre delincuencia sexual son muy reducidas, y que al contrario, en ciertos países del sur, donde el desnudo es tabú, las agresiones sexuales son más numerosas.

Incluso aunque vivamos desnudos, nuestra sexualidad es parte de nuestra intimidad. No la compartimos más que con nuestra pareja sexual. No se trata de sexualidad en familia, de sexualidad en público. Si no se insistiera lo suficiente sobre esto, ¡tantos textiles estarían convencidos de que los naturistas no son más que una bandada de bonobos que copulan con cualquiera…

Lo esencial, el núcleo de esta guerra, es hacer comprender que entre los naturistas, el desnudo está desexualizado. Puede ser sorprendente, para una persona no iniciada, comprobar hasta que punto, en un camping o en una playa naturista, no hay ninguna connotación sexual, a pesar de la presencia de decenas, de centenares de cuerpos desnudos juntos.

Los textiles se hacen a menudo estas preguntas, paradójicamente contradictorias:

¿Cómo lo hacemos para resistirnos viendo el cuerpo que queremos?

Pues sencillamente porque nos comportamos de forma diferente según el contexto. En un contexto normal, en nuestra vida diaria, la vista del cuerpo desnudo de nuestra pareja no produce ningún efecto especial. Que esté desnuda o que esté vestida es exactamente igual; no tenemos ni más, ni menos ganas de estar con ella, puesto que para nosotros, en el fondo, el desnudo es una vestimenta como cualquier otra. Por supuesto, una vez en la intimidad de nuestro hogar o de nuestra habitación, nuestra perspectiva entonces es libre de cambiar, y al igual que para cualquier pareja en su intimidad, sea textil o naturista, se produce lo que se puede producir…

¿Y cómo hacemos para conservar nuestra libido?

La libido, el deseo sexual, sobre todo está en la cabeza.

Entre los textiles, en efecto, la atracción sexual a menudo pasa por vestidos que quieren “dar ganas”. Y los naturistas saben también, a veces, hacer uso de prendas sexy para encender la llama en nuestra pareja. Somos humanos después de todo.

Pero el deseo hacia su pareja felizmente no es generado por la ropa que esta lleva. Son los sentimientos, es el amor que se le tiene, es la belleza que se encuentra en su cuerpo, son las ganas de disfrutar juntos, lo que induce el deseo sexual. Y en esto, no somos diferentes de los textiles.

Por tanto, tranquilos: no porque veamos a nuestra pareja sexual desnuda mucho más a menudo que la media, estamos hastiados de ese cuerpo amado y sentimos menos deseo… ¡al contrario!

Cuando se habla con una persona, ¿cómo se hace para mirarla a los ojos y no “en otra parte”?

Simplemente, porque para un naturista el hecho de pasearse desnudo es exactamente igual ¡que pasearse vestido!

Cuando un hombre habla con una mujer desconocida en la calle, ¿le mira los senos? ¡Normalmente no! (En fin, a veces esto puede ocurrir, pero entonces se puede recibir un tortazo bien merecido…). Y esto para nosotros es parecido. De forma natural, cuando miramos no nos llaman la atención los senos, las nalgas o el sexo, ni más ni menos que el resto del cuerpo. Se va a mirar a la persona en su conjunto de forma natural, pero nunca se mirará fijamente sobre determinadas partes concretas de su cuerpo, salvo su cara cuando se hable con ella, por supuesto.

A continuación trato dos cuestiones más específicas relacionadas con la sexualidad en un contexto naturista.

La erección en público, el gran miedo de los nuevos naturistas.

Un patinazo grave: la sexualidad en familia.

PensamientosIr a Pensamientos naturistas – 13 – Los niños y el naturismo.

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