Pensamientos naturistas – 13.7 – Un compromiso necesario en el seno de la pareja

Ir a Pensamientos naturistas – 13 – Los niños y el naturismo.

Ir a Pensamientos naturistas – 13.6 – El comportamiento de los padres debe ser similar.

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Pensamientos

Un compromiso necesario en el seno de la pareja.

Ahora voy a tratar del caso de las parejas “mixtas” en las que uno de sus dos miembros es naturista y está desnudo en casa, y el otro miembro no lo es y está siempre vestido. Aquí se trata más de la psicología de la pareja que de la psicología del niño, pero ésta tiene un impacto considerable sobre la visión que el niño tendrá sobre el desnudo, incluso en su corta vida.

En el caso de una pareja sin hijos, esta situación no es problemática. La pareja no naturista acepta que su pareja practique el desnudo, sin que el mismo se sienta obligado a hacerlo. A menudo la pareja no naturista habrá discutido con su pareja naturista, comprendido sus motivaciones y aceptado su modo de vida, sin  sumarse el mismo debido a las resistencias procedentes de su propia historia. Incluso comprendiendo que el naturismo no tiene nada de sexual y de exhibicionista, la pareja no naturista no siente la necesidad de practicarlo, porque le molesta o simplemente porque no encuentra que vaya a aumentar su comodidad. Esto no suele tener ninguna consecuencia sobre el funcionamiento de la pareja.

Por supuesto, si la pareja no naturista no acepta el modo de vida de su pareja naturista, la pareja estalla lo más a menudo antes de concebir a un niño, y el problema se resuelve por si mismo.

La llegada de un niño a la pareja perturba el frágil equilibrio, mezcla de compromisos, que constituye la pareja. Hay que encontrar nuevas referentes, y ajustar los comportamientos para el bienestar del niño. Esto va a imponer el entendimiento, también en materia de desnudez. Sabiendo que la situación no puede permanecer sin cambios bajo la pena de herir psicológicamente al niño y traumatizarlo frente al desnudo de sólo uno de sus padres, ambos deben conseguir un acuerdo y dar un paso de acercamiento. Y cuanto antes se llegue al acuerdo, mejor.

No hay más que dos opciones.

O el padre naturista renuncia a su modo de vida, o el padre no naturista acepta por fin forzarse a hacerlo (sin tener que pasar inmediatamente hasta la etapa de aceptar desnudarse en público).

Hay que comprender que el padre naturista, sobre todo si lo practica desde una temprana edad (antes de la adolescencia), integra el hecho de vivir desnudo como una parte de su personalidad, algo que lo define, como su familia, su profesión o sus actividades de ocio preferidas. Incluso ciertos naturistas no dudan en mencionar la práctica del naturismo en sus curriculum vitae. Partiendo de esto, para él le es extremadamente difícil admitir que debe renunciar a su desnudez: lo percibe como una regresión, una agresión contra su personalidad.

Si se ha convertido al naturismo ya en la edad adulta, la vuelta atrás es ciertamente más fácil y los problemas mencionados en lo que sigue no tendrán la misma importancia.

Por el contrario, el padre no naturista ya ha dado el paso de comprender el modo de vida de su pareja naturista y las razones que le llevaron a preferir la desnudez. Partiendo de esto, “sólo queda” vencer sus temores, sus reticencias, para comprometerse en la vía de compartir la desnudez de su pareja. Ciertamente, no digo que este paso sea fácil, según el origen de las reticencias incluso puede ser muy difícil, pero no influye en el cambio de la posición de la pareja no naturista y por consiguiente, este paso es más fácil que pedir a la pareja naturista que renuncie a su modo de vida. En cualquier caso, la llegada de un niño debe ser un potente elemento desencadenante de esta toma de decisión.

En fin, la mejor solución es que el padre no naturista acepte vivir desnudo, al menos de una forma regular en casa en un primer momento si sus reticencias le impiden practicarlo en público (esto ocurrirá de forma natural más tarde, cuando hay que ir de vacaciones con el niño a un camping o a una playa naturista). En cambio, la pareja naturista estará dispuesta a hacer concesiones, tales como por ejemplo, no ir enseguida de vacaciones a un centro naturista y limitarse a playas “libres”, incluso aceptar vestirse, al menos parcialmente y de vez en cuando, cuando su pareja, inicialmente no naturista, todavía no esté muy comoda y se viste de nuevo, porque tiene frio por ejemplo.

Este compromiso asegura el porvenir, permitiendo al mismo tiempo a la pareja naturista continuar viviendo según sus ideas, a la pareja no naturista tomarse un tiempo para evolucionar hacia la práctica del naturismo, y no perturbando al niño demasiado a menudo con comportamientos disonantes de sus dos padres.

Por supuesto, en tal contexto, los dos padres no están obligados a estar desnudos o vestidos siempre al mismo tiempo. El niño comprenderá sin dudas que es una cuestión de bienestar personal, por ejemplo frente a la temperatura, y no se extrañará, dado que lo esencial es que con bastante frecuencia los padres estén en la misma disposición y que puedan explicárselo sencillamente al niño.

Si la pareja no naturista no quiere hacer este esfuerzo y si la pareja naturista se siente capaz de dar pruebas de abnegación, este último puede renunciar al naturismo; esta no es la opción que se propone desde aquí, ¡en una página web que alaba las ventajas del naturismo! Porque la pareja naturista de esta forma se va a sacrificar para satisfacer a su pareja no naturista, sin conseguir nada a cambio, aparte de evitar el estallido de su familia en ese momento. Se corre el riesgo de engendrar en ella frustraciones o rencores que, pronto o tarde, pueden despertar y hacer estallar a la pareja, años más tarde, cuando el niño se haya independizado y la pareja naturista quiera volver a su modo de vida “normal” contra la voluntad de la otra parte.

La cohabitación, que era posible antes de la llegada del niño, no es lo más habitual en esta etapa, porque cada uno sueña a menudo con la idea de volver a ser “libre” pero según sus propios principios. A menudo, la separación es entonces inevitable a largo plazo. Por otra parte, internet está repleto de testimonios de naturistas que, en la cincuentena o la sesentena, se separan de su pareja con el único motivo de tener puntos de vista irreconciliables sobre el naturismo.

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