Pensamientos naturistas – 14 – Los adolescentes y el naturismo

Aquí viene un tema muy interesante para los que tenemos niños en edad adolescente; ¿que ocurre cuando nuestros niños crecen, y están en el momento en el que se despegan de sus padres? Al contrario de lo que ocurre entre los textiles, en el que la diversión más transgresora es ponerse en pelotas, entre los naturistas puede darse justamente lo contrario, que lo más transgresor sea vestirse hasta las orejas.

Todo ellos forma parte de lo natural que es la adolescencia; si la norma transmitida por unos padres naturistas es la normalidad del desnudo, para un adolescente la forma de contradecir a esos mismo padres es… ¡hacer todo lo contrario!

En mi caso, tengo dos adolescentes de 16 y 14 años; el mayor, la verdad, no le importa ir por casa sin ropa, aunque normalmente siempre va con algo encima; sin embargo, la pequeña está en esa fase de ocultación máxima de su cuerpo, aunque como ella dice a veces, soy adolescente, y es normal que ahora tenga vergüenza. Lo que ocurre es que, en el fondo, los padres naturistas tenemos miedo de que ese estado se mantenga a lo largo del tiempo. Aunque no hay que tener ningún temor, porque aunque ya no retornen al seno del naturismo, habrán podido vivir la experiencia y, queramos o no, esa será su decisión… (los adolescentes textiles tienen tantas concepciones extrañas que ni se lo plantean).

Por otra parte, algo de lo que si estoy orgulloso es que ninguno de los dos tienen complejos con respecto a su propio cuerpo; poder comprobar desde bien niños que no hay cuerpos perfectos, les ha vacunado contra las modas, al contrario de la gran mayoría de compañeras de mi hija, que se ven gordas estando como un palillo y algunas están al borde de la anorexia…

Ir a Pensamientos naturistas – 13 – Los niños y el naturismo.

Ir a Pensamientos naturistas – 13.7 – Un compromiso necesario en el seno de la pareja.

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Pensamientos

Los adolescentes y el naturismo.

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Adolescentes en el centro de vacaciones de Bélézy (imagen extraída de la Carta del Centro). Se pueden apreciar distintos referentes en cuanto al desnudo, con una chica con camiseta, otra totalmente desnuda y otras 4 que esconden la parte inferior pero no el pecho.

La historia entre los adolescentes y el naturismo es frecuentemente la historia de una incompatibilidad total, de una imposibilidad física insuperable.

La adolescencia es la edad en la que el cuerpo se transforma, en la que se pasa de la infancia a la edad adulta. Las transformaciones del cuerpo son considerables: crecimiento acelerado; desarrollo del sistema piloso, de los senos, de los órganos sexuales; aparición de la regla en las chicas; aparición de trastornos como el acné, la hipertranspiración, etc… Y además, es la edad en la que arranca su vida sexual, aportando otra mirada sobre esas partes del cuerpo tan específicas.

Muy frecuentemente, en este periodo, muchos jóvenes no quieren que nadie vea su cuerpo, ni siquiera sus padres.

Sea porque tienen vergüenza y no aceptan sus transformaciones físicas, sea porque ven sus órganos sexuales bajo un nuevo prisma (en general, tras su primera experiencia sexual) y ya no desean exponerlos a la vista de otras personas más que aquel o aquella con la que ha tenido esa experiencia sexual.

Es normal, y no hay que buscar el combatir esta fase de pudor adolescente.

Los naturistas no escapan a esta realidad. Siendo cada adolescente diferente, cada uno va a reaccionar diferentemente frente a la desnudez.

Algunos podrán superar el obstáculo sin problemas y continuar con la práctica del desnudo sin problemas. Algunos rechazarán desnudarse únicamente en público, pero continuarán desnudos sea en la intimidad de su habitación, sea siempre en el ámbito de la célula familiar. Algunos, en fin, rechazarán totalmente cualquier forma de desnudo cuando no sea necesaria, y también podrán sentirse avergonzados por el desnudo ajeno y rechazar pasar las vacaciones en playas o en  centros naturistas en los que estarían obligados a estar desnudos contra su voluntad.

El reglamento de régimen interior de la mayor parte de los centros naturistas reconocen esta realidad. Por ejemplo, en el centro de vacaciones de Bélézy (Vaucluse), la carta (de la que se ha extraído la fotografía de este artículo) prevé disposiciones específicas para los adolescentes, que están autorizados en cualquier época a llevar una camiseta los chicos y un pareo las chicas, sin embargo con la única excepción de la piscina y sus proximidades en las que el desnudo es obligatorio.

Si un adolescente rechaza categóricamente ir de vacaciones a un lugar naturista, es deber de los padres no llevarlo en contra de su voluntad, bajo pena de hacer frente a una legítima rebelión. Por tanto, se impone que los padres renuncien, al menos por algún tiempo, a este tipo de ocio, quedando la búsqueda de un compromiso satisfactorio para todos. Por ejemplo, buscar un camping textil o naturista pero “tolerante”, cerca de una playa libre, en el que el adolescente podrá mantener sus hábitos mientras esté en él mientras que el resto de la familia podrá continuar desnudándose, al menos en la playa.

Sin embargo, salvo si el adolescente expresa un malestar real frente al desnudo de los miembros de su familia, sus padres, que tienen el habito de vivir desnudos, en principio no tienen que cambiar sus hábitos, incluso si el propio adolescente se viste.

La adolescencia es también la edad en la que aparecen las pulsiones sexuales, y esto de una forma un poco cacofónica. Una nimiedad puede excitar a un adolescente y hacerle tener impulsos libidinosos.

La exposición al desnudo de otras personas del sexo opuesto, o del mismo sexo según su orientación sexual, puede provocar en el adolescente reacciones incontrolables de su cuerpo que pueden ponerlo en un aprieto si estuviera desnudo. En particular, el miedo a la erección en público en el caso de los chicos es particularmente aplicable en esta edad en la que a veces es totalmente imposible controlar las reacciones de su pene. Un adolescente preferirá por tanto permanecer vestido simplemente para esconder estas reacciones naturales, y evitar todo contexto naturista que lo excitaría demasiado.

Por el contrario, la exposición al desnudo de los miembros de su propia familia (padres, hermanos y hermanas) no engendrará en general estas reacciones a un(a) adolescente, que tiene el hábito de verlos desnudos desde siempre y no los percibirá como “potenciales parejas sexuales”. Sin embargo el o ella podrá preferir preservarse de su mirada permaneciendo vestido.

Pensamientos

Ir a Pensamientos naturistas – 15 – El desnudo en vacaciones.

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