Élites extractivas

En relativamente poco tiempo (menos de un año) han aparecido tres artículos sobre el tema de las élites extractivas en el diario El País; los dos primeros ya los mencioné en este blog (aquí la primera y aquí la segunda) y ahora publico aquí el tercero, en el que se constata que, aunque las élites extractivas suelen ser de carácter financiero o económico, en Españistán se identifican claramente con nuestra casta política. He aquí un extracto del artículo, firmado en esta ocasión por Joaquín Estefanía.

(…) Las élites extractivas de un país, (…) son aquellas que se apartan de la obtención del bien común y dedican sus esfuerzos a su propio bienestar y al del grupo al que pertenecen. Las instituciones extractivas concentran el poder en manos de una élite reducida y fijan pocos límites al ejercicio de su poder. Estas élites elaboran un sistema de captura de rentas que les permite, sin crear riqueza, detraer rentas de la mayor parte de la ciudadanía en beneficio propio. Según Acemoglu y Robinson, las élites extractivas se encuentran en el mundo de las finanzas, de la economía, de la política, los medios de comunicación o la inteligencia.

Pues bien, la introducción del concepto —que sustituye al más amplio de establishment— en España ha adquirido un carácter restrictivo, pues se está haciendo una equivalencia de élites extractivas y clase política. Cómo ha conseguido el resto de las élites, sobre todo las financieras y económicas, pasar a segundo plano en una crisis cuyo origen ha sido financiero y económico, es algo que tendrán que analizar con precisión los científicos sociales. El caso es que han logrado trasladar el único debate existente a otro lugar (el de la naturaleza del sistema político) obviando sus responsabilidades en el desastre que nos rodea, desviando la atención de su propio papel (el de la naturaleza profundamente desregulada de las finanzas y sus aliados).

Cuando está a punto de cumplirse el sexto aniversario del inicio de la crisis económica por el estallido de las hipotecas de alto riesgo (coincidente en España con la polémica de las cláusulas suelo de las hipotecas y en pleno estallido de las preferentes) hay que ordenar las responsabilidades sobre lo sucedido: ¿lo fueron en primer lugar las ideas equivocadas, favorables a la continua desregulación, después de tres décadas de hegemonía absoluta de la revolución conservadora, o los principales causantes del empobrecimiento y del paro son los que abusaron, los que cometieron acciones irregulares, los que robaron, los que comercializaron productos opacos y descontrolados; en resumen, los golfos apandadores? ¿O más bien los primeros culpables fueron los reguladores y los supervisores que no cumplieron bien con su función? En este caso, el orden de los factores sí altera el producto.

Artículo en El País: Élites extractivas.

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