Bruselas denuncia el aislamiento de los gitanos en la UE… o como esto no es un problema de integración…

La noticia comienza así:

Seis millones de europeos viven casi al margen del resto de la población. Son gitanos, una comunidad históricamente maltratada a la que las autoridades no consiguen integrar en las sociedades de la Unión Europea. Bruselas intenta situar este reto en el centro de las políticas sociales, aunque los progresos son limitados. “Realmente tenemos un problema con los gitanos”, admite la vicepresidenta de la Comisión Europea y responsable de Justicia, Viviane Reding, en una entrevista con este diario. La segregación en las escuelas, la discriminación laboral y la agrupación en guetos impiden la mejora de este colectivo, según denuncia la Comisión Europea en un documento al que ha tenido acceso este diario.

¿Qué es lo que me llama la atención? Las tres palabras que ahora resalto en negrita de esta frase: Son gitanos, una comunidad históricamente maltratada a la que las autoridades no consiguen integrar en las sociedades de la Unión Europea.

Y ¿porque me llama la atención? Esto requiere una explicación, y no se si será fácil…

Veamos: hablamos de integración refiriéndonos al proceso por el cual a las personas que se encuentran en una situación de marginación se les permite participar del nivel mínimo de bienestar de un determinado país. Pero claro, cuando hablamos de integración, lo unimos casi de forma indeleble al concepto de migración: unas personas van de un lado a otro, y tanto los que emigran como los que reciben inmigrantes deben hacer un esfuerzo de integración; así pues, los países de acogida les facilitan los niveles mínimos de supervivencia (o más bien debía decir les facilitaba, puesto que ahora ni siquiera les queremos reconocer el derecho a la asistencia sanitaria, que debe ser universal) y a cambio los inmigrantes aceptan las normas del país de acogida; esto se produce de una forma desigual, según las comunidades de procedencia: la integración de los noruegos en el pueblo alicantino de Alfaz del Pí, donde la población no española supone más de la mitad de la población del municipio, es ejemplar; sin embargo, no se puede decir lo mismo de la integración de los extranjeros procedentes del mundo árabe, produciéndose conflictos, por ejemplo, por la vestimenta de las mujeres; entonces nos quejamos de su falta de integración, y probablemente sea cierto, dado que no aceptan las normas sociales  de nuestro estado (aunque si son ricos, todo se acepta; y si no, miremos el caso de los jeques árabes de Marbella y alrededores…)

Pero en este caso, no estamos hablando del mismo caso; es un problema repetido a lo largo de la historia, y en múltiples lugares: el problema de la coexistencia de dos sociedades en un mismo territorio. Aquí nadie se ha ido de su tierra en busca de mejores condiciones de vida, sino que se convive en un mismo territorio, en el que cada uno pugna por sobrevivir sin ser engullido por la otra sociedad, que comparte el territorio, las leyes (dictadas por la sociedad dominante), en muchos casos la lengua, y poca cosa más.

¿Ejemplos? Muchos, y sangrantes. En nuestro estado ya hemos dado muestras en el pasado de integración: expulsión de los judios, de los moriscos… y los frecuentes casos de  conflictos entre gitanos y payos, en ocasiones con graves consecuencias (recordad el caso de Martos en 1986, o Mancha Real en 1991…). También Hitler quiso deshacerse de los judíos, que se sentían plenamente alemanes, y empleo los perversos métodos que todos conocemos…

Pero claro, eso es una muestra de la falta de voluntad de integración de la comunidad gitana, que siendo como son una minoría, no son capaces de aceptar las normas que aceptamos en mayor o menor medida el resto de españoles, comunidad mayoritaria… sí, sí, muy buen argumento, si no fuera porque es falso.

Porque cuando desde Españistán hablamos del apartheid tenemos claro de que lado estamos: pobrecitos negros, sojuzgados por una minoría blanca, los boers… que curiosamente justificaba la marginación a la que tenían sometida a la sociedad mayoritaria por su falta de integración… por supuesto a sus normas; ¿realmente los negros no querían integrarse? ¿O es que en realidad lo que ocurre es que no somos capaces de convivir en un mismo territorio dos sociedades con normas sociales distintas? Tras el funeral de Mandela, toda la prensa alababa la transición sudafricana, pero nadie se preocupó de comprobar si realmente ahora las dos sociedades se han integrado, o simplemente conviven…

Y esto sucede en otros ámbitos: Israel – Palestina, donde a pesar de la división territorial, sigue habiendo conflicto, en Estados Unidos, donde a pesar de tener un presidente negro (perdón, de color) siguen surgiendo conflictos raciales… por no hablar de la presencia de las reservas indias, con sus múltiples problemas de alcoholismo y de marginalidad…

Y entonces ¿qué hacemos? Vaya, si la solución fuera fácil, ya la habría encontrado. Pero debe pasar por el hecho de que los gitanos son, también, ciudadanos europeos; no debemos luchar por la integración, sino por la comprensión mutua, por el respeto mutuo… al fin y al cabo, todos nos consideramos herederos del mismo territorio, y debemos cuidarlo también entre todos…

Enlace a la noticia completa en El PaísBruselas denuncia el aislamiento de los gitanos en la UE.

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