¡Los tiempos adelantan que es una barbaridad!

Esta célebre frase de una muy conocida zarzuela nos recuerda que, conscientes o no de ello, las sociedades occidentales están siempre en constante evolución, pero no siempre en la misma dirección; a principios del siglo pasado causaban admiración todas las innovaciones tecnológicas que poco a poco fueron cambiando los hábitos sociales y la fisonomía de nuestras ciudades: todo valía en nombre del progreso, y no fue hasta el último tercio del siglo pasado cuando surgieron movimientos, primero tímidamente, y posteriormente de forma más decidida, que empezaron a cuestionar el progreso a cualquier precio y el modelo de desarrollo insostenible que caracterizaba hasta ese momento a las sociedades occidentales. Movimientos hippies primero, posteriormente ecologistas radicales, y ahora organizaciones de todo tipo, buscan un sistema económico que permita dejar como herencia a nuestros hijos un mundo más sostenible.

 

El naturismo no es ajeno a estos vaivenes: el naturismo, todos lo sabemos, también surge en Alemania a principios del siglo pasado; no es casual que este movimiento surja en la Alemania del Kaiser, como corriente de regeneración moral de un país que pronto mostraría los dientes al resto de estados europeos, originando las dos guerras civiles que sufrió Europa en el siglo pasado. La desnudez en común en los países reformados (es decir, protestantes) no se consideraba como algo pernicioso (una norma no escrita, pero seguida en estos países, dice algo así como abrid las puertas, abrid las ventanas, no pongáis cortinas… que todas las personas puedan ver que siempre estáis haciendo el bien…) siempre que se desarrollara en actividades concretas en las que se sentía como natural (como por ejemplo, en las saunas finesas). La cultura del cuerpo libre (como se denomina al naturismo en Alemania) considera que la práctica del desnudo favorece la salud.

 

En España se sigue el mismo camino, y cuando la situación social lo permite (cambio de régimen con la proclamación de la República) empiezan a surgir diversos movimientos autodenominados naturistas, algunos de los cuales incorporan a su filosofía el desnudo en común. En general, la incorporación del desnudo tiene que ver con el concepto alemán, y se vende la práctica del desnudo como una actividad necesaria para la regeneración del cuerpo (baños de sol…) pero no como una actividad de ocio; por las fotografías existentes de esa época, se deduce la existencia de una casi total segregación por sexos, y el predominio del sexo masculino; únicamente se ven imágenes de personas de ambos sexos en las variadas revistas naturistas de la época (por ejemplo, Pentalfa) pero con posados muy próximos a la publicidad.

 

Como suele suceder en nuestro Estado, a una época de incipiente libertad le sucedió otra oscura época de represión, que finalizó a mediados de los años 70. Todos recordamos la férrea norma sobre vestimenta playera que sólo empezó a aliviarse cuando el régimen, por una mera cuestión económica -los ingresos del turismo-, hizo la vista gorda. Las películas de la época reflejan la obsesión del españolito medio por cazar a las suecas ¡en bikini! Como sucederá en el futuro, son las mujeres la que marcan el camino hacia la reducción de la ropa en las playas, con la aquiescencia de los hombres en general, que lo aceptan con una extraña mezcla de placer y juicio moral (ayer me fui a ver a una de esas zorras que están en bikini en la playa… ¡se me caía la baba!).

 

Los años 80 fueron una gran oportunidad para nuestro concepto de naturismo; la sociedad reclamaba libertad, libertad, sin ira libertad… y se preconizaban, por ejemplo, los movimientos educativos en los que los niños no aprendían por las lecciones de un profesor, sino de forma libre, según sus propios intereses; también surgieron las primeras comunas en las que la norma general era que no habían normas… y también se produjeron cambios en las playas; de repente, empezaron a poblarse las playas de mujeres que hacían top-less; en cualquier playa, a pesar de que la legislación todavía lo penaba… ahora bien, el desnudo integral, tanto masculino como femenino… era harina de otro costal. El peso de la Ley caía con toda su fuerza sobre esas personas sin moral que se atrevían a mostrar sus vergüenzas delante de todo el mundo. Sólo cuando se detuvo a todos los bañistas de la playa de Baroña, en Galicia, por la actuación de una vecina armada con palos para espantar a esos degenerados, los políticos aprobaron en el Parlamento la derogación del delito de escándalo público, que supone la despenalización del nudismo… pero también del sexo en público cuando no hay menores o incapacitados. Estamos en la época del ansia de libertad, y no hay que poner puertas al campo…

 

Sin embargo, por una vez, la legislación va por delante del sentir social general; nadie se lanza a practicar sexo en público de repente por el sólo hecho de que ya no este perseguido penalmente; y lo mismo ocurre con el nudismo: aunque se supone que ya no está perseguido penalmente, la gente sigue acudiendo a las mismas playas de siempre, aunque esta vez con la tranquilidad de que no van a sufrir molestias por el simple hecho de estar desnudo. El acudir a otras playas es visto, por la gran mayoría de nudistas, como una falta de respeto hacia las personas que no aceptan el desnudo, y se acepta que existan playas nudistas (en las que muchas veces se exige el desnudo integral, bajo el castigo de aplausos a los transgresores) y playas textiles, en las que la única muestra de desnudez aceptable más allá de lo comunmente aceptado siguen siendo los pechos femeninos. Esta situación, incluso, era defendida por la FEN en aquel momento histórico.

 

Pero llegó un momento en el que la FEN hizo un viraje ideológico importante, que marcó (y marca también en la actualidad) su actuación. A partir de un determinado momento, se defiende que, dado que la legislación española no persigue penalmente el desnudo en los espacios públicos, hay que conquistarlos para que cualquier persona que así lo desee pueda permanecer desnuda en cualquier playa, en cualquier parque, en la vía pública… Este cambio ideológico, después asumido en cierta forma por la FNI con la propuesta del día sin bañadores, también coincide con el fin del ciclo ascendente de los aires de libertad que proclaman Victor Manuel y Ana Belén en una de sus mejores canciones, La puerta de Alcalá.

 

Si, porque hasta ese momento, todo parece estar a favor del nudismo: sentencias judiciales como la de Sagunto (no es una sentencia favorable al nudismo, sino que declara que el ayuntamiento no es competente para declarar una playa como nudista), recomendaciones a los ayuntamientos como la de la Defensora del pueblo vasca al ayuntamiento de Getxo (con una argumentación similar)… parecen abonar el terreno para la total libertad de vestimenta en los lugares públicos.

 

Sin embargo, de nuevo la legislación está por delante del sentir social: cuando un valiente defensor de la desnudez social en los lugares públicos comienza a aplicar la legislación fuera de las playas, en Barcelona, comienzan los problemas… al principio, se limitan a advertencias de la Guardia Urbana, contrarrestadas con argumentos legales… después se produce una denuncia por desobedecer la orden de la Guardia Urbana de vestirse, anulada por la justicia, no porque la orden fuera ilegal, sino porque no tenía ropa para cumplirla… y de repente, empiezan a surgir como champiñones ordenanzas denominadas en su mayoría de convivencia en las que se restringe el desnudo en los espacios públicos, incluso acotando de nuevo espacios para la práctica del nudismo, como si volviéramos a los años 70…

 

Y es que no es lo mismo el desnudo en la playa, que es el que quería despenalizar el legislador en los años 80, que el desnudo en cualquier espacio público, que es lo que realmente despenalizó; la sociedad en general (y no hablamos de la sociedad española, sino de la sociedad europea en general) acepta el desnudo en las playas (y en centro Europa, también en parques) sólo en determinados casos:

  1. El desnudo integral de los niños menores de 3 años, en cualquier espacio (los niños de esa edad no generan atracción sexual, salvo en los pederastas).
  2. El top-less de las niñas hasta que comienza el desarrollo del pecho, también en cualquier espacio y por la misma razón.
  3. También en cualquier espacio, el top-less de las adolescentes y mujeres jóvenes, practicado por las mujeres habitualmente por comodidad, y aceptado por los hombres con sumo gusto (sin embargo, el top-less de las mujeres maduras es rechazado, tanto por las mujeres como por los hombres, por razones estéticas –eso que son, ¿tetas o ubres?-)
  4. Por último, en determinadas zonas acotadas, el desnudo integral, tanto de hombres como de mujeres.

Pero además, las fronteras de los espacios donde socialmente se puede transgredir las normas generalmente aceptadas sobre vestimenta son muy claras: una mujer puede pasear en top-less tranquilamente mientras pise la arena de la playa, pero… ¡que no se le ocurra pisar el cemento del paseo marítimo! Las miradas de desaprobación, como mínimo, y las advertencias de los paseantes, sobre todo los masculinos, harán desistir del empeño a la atrevida (¡Desvergonzada! ¿Que haces así, provocando?) Lo que era aceptable hasta el mismo borde de la playa, es intolerable un centímetro más allá…

 

 

Por otra parte, las motivaciones de la práctica del nudismo también varían con la edad:

  • Los niños hasta la pubertad, hacen nudismo porque también lo hacen sus padres.
  • En la adolescencia, casi nadie hace nudismo, porque en general ninguno de sus amigos (grupo de referencia esencial) lo hace.
  • En la primera fase de juventud (aproximadamente de los 18 a los 25 años) se puede distinguir dos grupos:

◦     Muchos de los niños que hacían nudismo de pequeños vuelven a su práctica, y generalmente prosiguen con ella el resto de su vida.

◦     Otro gran número de jóvenes hacen nudismo esporádicamente por transgresión de las normas, pero con grandes diferencias de género:

▪     Los chicos se desnudan a menudo uniendo a la trangresión una alta motivación de carácter sexual (en general, no para mantener relaciones sexuales, pero sí para pavonearse); por ello, en general, son pandillas que en muchas ocasiones van acompañados de chicas, aunque lo más normal es que éstas no se desnuden o que como máximo hagan top-less.

▪     Muchas chicas que van en grupo a la playa sin chicos, sin embargo, hacen top-less y algunas también se desnudan totalmente. La motivación para estas últimas suele tener que ver con la comodidad, o con razones estéticas (no tener marcas de bronceado, por ejemplo).

De este segundo grupo, una gran mayoría no vuelve a desnudarse nunca más, y lo recuerda como una aventura de juventud. Otros (pocos) continúan desnudándose y pasan de la sensación de transgresión a la de placer. Por último, una inmensa minoría de ellos continúan yendo a la playa como lugar de actividad sexual, en esta ocasión ya pasando a mayores

  • Por último, los muy pocos adultos que frecuentan las playas nudistas y que lo único que quieren es un lugar donde poder tomar el sol sin más barreras que la propia piel, unidas a un pequeñísimo grupo de ellos que auna el desnudo en común con una filosofía de vida (los autodenominados naturistas; por cierto, cuando leemos en un portal médico naturista, ¿es que atiende desnudo?).

 

Las creencias sociales cambian más lentamente que las creencias individuales, y la presión social para mantener determinados comportamientos o hábitos es más fuerte en ocasiones que la propia voluntad; recordemos, como ejemplo, el drama que García Lorca narra en La casa de Bernarda Alba, en el que la presión social para mantener el luto provoca una tragedia. Sin embargo, en determinados momentos históricos, se producen cambios sociales que parecían imposibles apenas unos años antes: el de la aceptación del desnudo en público que se produjo tras el franquismo fue uno de ellos. Sin embargo, los cambios no son irreversibles, y en el momento actual, parece que se está produciendo una cierta regresión en esa aceptación social del desnudo: en estos 30 años de permisividad frente al desnudo ajeno, no se ha producido un cambio social hacia la aceptación del desnudo propio: los demás que se desnuden si quieren, pero yo… ni loco. Pero además, determinados hechos están influyendo en esta regresión y de entre ellos, los siguientes:

  • La identificación entre sexo y desnudez. A pesar de esa supuesta tolerancia hacia el desnudo, la imagen que se tiene de las playas nudistas entre la población en general es que los nudistas son exhibicionistas que buscan actividad de carácter sexual (intercambio de parejas o relaciones homosexuales) en las que, sobre todo las mujeres, están buscando guerra. Por supuesto, según la visión social general, el acceso de niños a las playas nudistas está totalmente vedado. La influencia de los medios de comunicación en esta visión es crucial: recordemos los reportajes que definen a Cap d’Adge como centro internacional del sexo en público (aunque realmente se limite a una parte del complejo) o los reportajes del programa Ola, Ola, en el que las playas nudistas suelen aparecer como reclamo para aumentar la audiencia. Hay que luchar decididamente contra esa identificación.
  • La pederastia: el caso Dutroux y varios casos en España han creado una gran alarma social; la pederastia se refiere a las relaciones sexuales entre adultos y niños de corta edad; se incluye también el intercambio de películas y fotos con este tipo de contenido; pero en el imaginario social, la sola existencia de una imagen de un niño desnudo (sobre todo si supera los 3 años, y mucho más si es adolescente) provoca un gran rechazo, aunque la imagen no tenga nada que ver con actividades sexuales, porque casi todo el mundo lo relaciona con la pederastia (de hecho, en Francia está prohibida cualquier imagen de menores desnudos en internet). Y ¿qué padre o madre normal va a exponer a su hijo a la posibilidad de que un degenerado obtenga satisfacción sexual de la desnudez de su hijo?
  • Las diferencias entre la desnudez masculina y femenina. Las zonas socialmente visibles de la mujer, desde los inicios de la democracia, han ido aumentando, mientras que en el caso de los hombres sucede al contrario; en los años 80 era impensable que una mujer mostrase los tirantes del sujetador, e incluso el sujetador mismo, y sin embargo en la actualidad está perfectamente asumido; los bañadores y bikinis se diseñan para ajustarse al máximo y resaltar la anatomía femenina; sin embargo, los hombres que en los años 80 iban a la playa con bañadores tipo slip ahora mismo están prácticamente proscritos de las playas, siendo sustituidos por hombres equipados con amplios bermudas, que disimulan la anatomía masculina; incluso en la publicidad se muestra esa evolución: anuncios de Calzedonia o de El Corte Inglés (nada sospechoso de ser revolucionario) en el que se muestra sin ningún problema a modelos con bikinis diseñados para que la parte de abajo muestre de forma más que generosa las nalgas. Por contra, publicidad como la del gel Fa o de la colonia Giovanna, que en los años 80 mostraban los pechos desnudos de una mujer como sinónimo de libertad, ahora mismo serían impensables por las acusaciones de sexismo que recibirían.
  • Las redes sociales: las redes sociales pueden ser una herramienta de difusión muy potente para la transmisión de ideas y potencian los cambios sociales; y esa potencia puede ser tanto a favor como en contra; en general, las personas que buscan fotografías de gente desnuda en la red suelen encontrar fotos con dos características fundamentales: las personas que aparecen tienen figura de modelo, y casi siempre aparecen con actitudes de claro contenido sexual. Por otra parte, la difusión de fotografías por las redes sociales es vertiginosa, y para un adolescente (e incluso para los adultos) la difusión de imagenes propias desnuda puede llevar incluso al suicidio; por ello, el extremo cuidado que tenemos casi todos los naturistas en que no se difundan fotos propias desnudos, aceptando que se publiquen, por ejemplo, aquellas en las que aparecemos de espaldas o no somos reconocibles (muestra de que el desnudo propio no está tan bien aceptado, ni siquiera entre nosotros, como nos gusta decir).
  • La poderosa influencia de los medios de comunicación: la industría audiovisual es predominantemente estodounidense, y muestra una potencia impresionante en el adoctrinamiento en los valores morales de ese país; eso produce efectos curiosos, como que se muestren imágenes de asesinatos y de auténtico sadismo en las series y películas, y nadie se escandalice, y sin embargo, la aparición de un simple pezón en una gala musical provoque un escándalo de impresión.
  • Por último, se puede observar un cambio de tendencia en las sentencias judiciales: algunas ya empiezan a justificar el acotamiento o la prohibición del nudismo. La vía judicial, tan favorable en el pasado, empieza a mostrar signos de no serlo tanto. Además, el hecho de la imposición de tasas judiciales para estos juicios, y tasas mucho mayores para los recursos, hacen que esta vía ya no sea tan segura y sin embargo acabe muy rápidamente con los muy escasos recursos económicos disponibles.

 

Por la conjunción de estos u otros factores, se producen hechos como que niños con padres nudistas se nieguen a quitarse el bañador a la temprana edad de 6 años, o la hipersexualización del desnudo que observamos en programas televisivos como Sálvame (en imágenes y sobre todo en los comentarios a las mismas), o que cada vez sea más difícil mantener la lucha contra las ordenanzas contrarias al nudismo, e incluso con la defensa de aquellas personas con procesos judiciales por la práctica del nudismo en lugares supuestamente no autorizados.

 

¿Y qué podemos hacer frente a esta realidad regresiva…?

No es fácil cambiar una tendencia social desde un sector de la sociedad tan minoritario como es el del naturismo; sin embargo, el cambio de tendencia es imprescindible si queremos que el desnudo social no pase a la historia como una anécdota del siglo XX; algunas ideas para conseguir este cambio de tendencia pueden ser las siguientes:

  • En primer lugar, resaltar el carácter familiar del naturismo, y fomentar la participación de niños, adolescentes, jóvenes, y sobre todo, mujeres. La presencia de los tres primeros garantiza el relevo generacional, y cuantos más de ellos participen, mayor probabilidad habrá de que lo sigan haciendo en la edad adulta; en cuanto a la participación de las mujeres, es importante para lograr la paridad de ambos sexos, su testimonio es importante como lucha contra la hipersexualización del cuerpo, y también porque en general las mujeres son más reticentes al nudismo social, y también, en general, sus más firmes defensoras cuando lo practican. Para facilitar esa incorporación de las mujeres, podría aceptarse la presencia de parejas mixtas (uno de los dos textil -generalmente será la mujer-) en las actividades, pero siempre manteniendo la presencia mayoritaria de personas desnudas (es decir, que las personas textiles sean la excepción; de esa manera, conocen el nudismo de primera mano y se facilita dar el primer paso).
  • En segundo lugar, facilitar la salida del armario de las personas que practican el nudismo, pero que no lo dicen en su entorno por miedo al que dirán, e incluso por miedo, por ejemplo, a perder su puesto de trabajo; para ello, habría que intentar que personajes conocidos o relevantes que hagan nudismo estuvieran dispuestos a conceder entrevistas en medios de comunicación dando una visión positiva del nudismo, al igual que un general del ejército hizo una entrevista en la revista del mundo gay Zero para hacer pública su salida del armario (en esta semana -tercera de mayo de 2014- Paco León ha publicado en twitter una foto desnudo en una playa, cumpliendo la promesa de publicarla si llegaba al millón de seguidores; hubiera estado bien si, en lugar de quedar como anécdota, además hubiera pregonado las bondades del nudismo… pero eso, en este momento, es mucho pedir…)
  • Como medio para ampliar la presencia social y la visión positiva del nudismo, hay que potenciar la utilización de las redes sociales (intentando contrarrestar la visión negativa del nudismo preponderante en ocasiones), y también la presencia en los medios de comunicación escritos; en otros países, la existencia de revistas naturistas en los quioscos pueden ayudar a la difusión del mismo (lo que indica que hay un mercado); en España, sólo tenemos un par de precedentes (Todo Naturismo, y Natur-Vida, ésta en catalán), pero ambos tuvieron una vida efímera. Una probable vía para comenzar a tener presencia pudiera ser el insertar una o dos páginas en revistas afines (como Integral) con artículos relativos al naturismo. El contenido puede ser propio o traducción de otras revistas naturistas.
  • Es bueno seguir explorando actividades en desnudez fuera de las playas, como pueden ser las sendesnudas (senderismo naturista), las ciclonudistas (aplicando este concepto a las rutas en bicicleta en desnudez por la naturaleza de carácter lúdico, además de a las urbanas de carácter reivindicativo) y las actividades invernales de piscinas y spas. Estas actividades deben ser de carácter abierto y deben servir tanto para dar visibilidad a la desnudez como para la captación de nuevos socios.
  • Hay que seguir manteniendo abierto el frente jurídico; es bueno que no haya ninguna norma estatal, autonómica o municipal que restrinja el desnudo.
    Sin embargo, las acciones para conquistar espacios al desnudo deben ser de carácter grupal, por una parte para evitar que puedan producirse situaciones de acoso que conlleven acciones judiciales, y por otra para evitar posibles agresiones (como la producida en Mataró en un día sin bañador).
  • Por último, para poder hacer posible todo esto, es necesario aumentar la masa social de nuestras asociaciones, aunque sólo sea para garantizar una asistencia mínima a las actividades que permitan que estas perduren en el tiempo; el aumento de asociados también permite contar con más recursos…
    Una gran fuente de nuevos socios debieran ser las personas, sobre todo las familias, que actualmente se desnudan en las playas; la gran mayoría de ellas no tiene más pretensión que la de disfrutar de un día de playa sin más complicaciones; pero para captar a estas personas, igual tenemos que plantearnos algunas cuestiones previas… ¿tiene sentido actualmente mantener que el naturismo es una filosofía de vida, cuando la mayor parte de las personas sólo quieren estar desnudas en la playa, sin más connotaciones? ¿Qué les podemos ofrecer desde las asociaciones? ¿Nos convertimos en asociaciones de ocio y tiempo libre? ¿Debemos promocionar la creación de centros naturistas? ¿Cómo se puede hacer esto, teniendo en cuenta la precariedad de medios y el carácter voluntario de nuestras asociaciones?…

 

El otro día, en Salvados, el presidente de Uruguay, dijo algo así como que las personas progresistas tienen un problema: que confunden la realidad con sus deseos. Pero también podríamos decir que debemos trabajar para hacer nuestros deseos realidad…

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7 respuestas a ¡Los tiempos adelantan que es una barbaridad!

  1. Mi colega de fatigas Pau me ha hecho llegar el siguiente comentario, que por su gran interés comparto con todos vosotros; gracias, Pau, por permitirme su publicación.

    En primer lugar me pregunto: ¿Para qué sirven la FEN y las asociaciones naturistas? ¿Por qué estamos aquí trabajando duramente cuando podríamos estar disfrutando del sol y la playa?

    Cabe pensar que la prioridad de los centros naturistas es ser rentables, hacer negocio, vivir del servicio que ofrecen a la clientela naturista (al margen de que puedan tener otras motivaciones idealistas). Sin embargo, las asociaciones naturistas trabajamos sin ánimo de lucro. Entonces, ¿cuál es nuestro objetivo primordial?

    Se puede decir que los naturistas asociados pretendemos defender y propagar la práctica del naturismo. Eso es lo que dicen nuestros estatutos. Pero, si no ganamos dinero con ello, ¿por qué invertimos tanto esfuerzo en ello?

    Yo dedico buena parte de mis energías al naturismo porque es una práctica social y cultural que me resulta muy liberadora, sanadora y me hace muy feliz. Egoístamente, no me gusta pertenecer a una minoría tan mal vista y con unas posibilidades de acción tan restringidas por el rechazo social mayoritario. Altruistamente, quiero compartir con otras personas esta práctica naturista que me proporciona tanto bienestar.

    Se puede concluir que deseo la difusión del naturismo en la sociedad porque la satisfacción que tal difusión me reportaría es suficiente recompensa para el esfuerzo que invierto.

    Dentro de esa difusión creo que hay que distinguir varios aspectos. Por un lado, está la tolerancia pasiva de quienes no se desnudan, pero no condenan la desnudez. Los textiles, e incluso muchos nudistas de playa, creen que en un centro nudista es obligatoria la desnudez en todas partes y a toda hora. Creo que es muy importante que transmitamos el mensaje de que no pretendemos que todo el mundo se desnude: solo pedimos que se respete nuestro derecho a desnudarnos cuando y donde nos apetezca. Mi desnudez no hace daño a nadie. Quien no quiera mirarme, que no mire.

    Por otro lado está ese prejuicio materialista tan habitual: “cuanto más, mejor”. Nos lanzamos irreflexivamente a campañas de proselitismo sin darnos cuenta de que a casi nadie le gusta que llamen a la puerta de su casa para ofrecerle algún producto. Tampoco nos paramos a pensar que invitar a cualquiera con tal de que seamos muchos quizá no sea la estrategia más exitosa para conseguir que aumente el prestigio social del naturismo. Hay personas que se desnudan pero se dedican a acosarnos buscando ligue mientras estábamos tranquilamente tomando el sol, hay mirones que se masturban mientras observan nuestros cuerpos, hay pedófilos desnudos que hacen fotos a nuestros hijos, etc. Creo que no debemos caer en los excesos de los primeros nudistas, que restringían el acceso a solo las personas que conocían directamente, pero tampoco es conveniente que perdamos la calidad humana con tal de aumentar el número de bañistas desnudos. Mientras la sociedad textil esté llena de obsesos y pervertidos, prefiero que el naturismo no sea un fenómeno de masas, sino un ocio de calidad. Si nos abrimos en exceso al público general, es posible que no ganemos adeptos para la causa, sino que incluso yo mismo me aparte de ella. Al menos para nosotras las asociaciones, que no tenemos que vivir del naturismo, es mucho más importante la calidad que la cantidad.

    ¿Cómo fomentar la calidad del naturismo? Fomentando la naturalidad. Muchos textiles estarían dispuestos a aceptar la práctica del nudismo (como espectadores) siempre que las personas desnudas fueran solamente jovencitas con cuerpos esculturales. Sin embargo, les parece obsceno un cuerpo con una deformación congénita o con una mutilación causada por un accidente, les parece obsceno un cuerpo viejo, un cuerpo obeso o un cuerpo con pellejos que cuelgan y se bambolean. Un nudismo de cuerpos ideales no es lo que yo quiero, sino lo que los textiles quieren, porque responde a su ideología, que consiste en negarse a ver la verdad. Por eso la tapan con ropa. Por eso seleccionan tan estrictamente los cuerpos que está permitido exhibir. Yo quiero la verdad desnuda, sin paliativos y sin tapujos. Quiero aceptarme como soy, quiero aceptar a las demás personas como son, quiero sentirme aceptado a pesar de mis canas y de mis arrugas. Mi cuerpo no puede ser malo, porque es como es. Cuando voy a un lugar naturista, no deseo un paraíso de huríes bellas y complacientes, sino un entorno humano normal, con muchas familias, con viejos y jóvenes, niños y adultos, gordos y flacos, guapos y feos, hombres y mujeres. Creo que esta es la idea fundamental que hay que fomentar: para practicar el naturismo no hay que tener un cuerpo diez, sino solamente autoestima, libertad y ganas de disfrutar de la vida, del propio cuerpo y de la naturaleza.

    En muchas playas nudistas observo una tensión sexual acallada pero latente. Sin embargo, en los centros naturistas me siento como Adán en el paraíso antes del pecado original. Creo que hay que promover esta idea: practicar el naturismo es recuperar la inocencia y volver al paraíso que nunca debimos abandonar.

    Si observamos a los niños, comprobaremos que jugar a correr y pillar los llena de felicidad, mientras que el juguete más caro apenas los entretiene un rato. Lo más sencillo es generalmente lo que más nos satisface. Para ser feliz, solo hace falta estar vivo, ser capaz de estar desnudo… ¡y estarlo!

    La desnudez no es vicio y perversión, sino inocencia y pureza. La desnudez no es indefensión y desamparo, sino naturalidad y libertad. La desnudez no me da vergüenza, sino ganas de vivir.

    Un abrazo con el corazón desnudo

    Pau

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  2. Arturo Ríos dijo:

    Hola:

    Soy Arturo, el webmaster de soy-nudista.es y me gustaría publicar este artículo en la web si fuera posible.

    De paso comento que el delito de escándalo público fue abolido en 1988 debido al suicidio de un jóven extremeño que sufrió abusos en la cárcel debido a que cometió el terrible delito de besar a su novia y no darse cuenta que en ese bar, entre toda la gente normal, había un juez de “esos”.

    Al mismo tiempo, en Cádiz -que casualidad- otro juez, el sr. Fernando Ferrín Calamita también usó el escándalo público para denunciar a dos chicas que tomaban el sol en la playa (tres días en chirona y luego absueltas por otro juez). Este juez se hizo famoso en 2007 cuando quiso impedir la adopción de su propia hija a una pareja de lesbianas y que salió en todos los medios.

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    • Por supuesto, puedes publicar este artículo en soy-nudista.org, como cualquier otro artículo mío que te parezca de interés; lo importante es la difusión de nuestros valores, y en eso tú ya llevas muchos años de camino.
      Gracias por tu interés.

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      • arturios dijo:

        Gracias.

        Mándame un correo a arturios arroba gmail punto com para comentar un par de cosillas y pequeños cambios de estilo para su publicación (yo también abuso de los paréntesis y de los puntos suspensivos :D) y alguna puntualización, si no te importa 🙂

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  3. arturios dijo:

    Esta sería la versión previa del artículo:

    https://dl.dropboxusercontent.com/u/3256070/revista%202.0/Invierno/eurociudadano.html

    he hecho algunos cambios puntuales como comillas en las cursivas, guiones o comas en los paréntesis, y alguna cosa más, si das el visto bueno, lo publico 🙂

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  4. Pingback: Los tiempos adelantan que es una barbaridad

  5. natbiss dijo:

    Estupendo análisis de la situación que vive actualmente el nudismo en España. Otro aspecto que para mí también es preocupante es la gran desigualdad entre sexos. En casi cualquier playa es frecuente encontrarse con hombres solos o en pequeños grupos, pero mucho menos ver a mujeres solas desnudas. Más aún, no son raras las parejas en las que el hombre está desnudo y la mujer en top-less.
    Una consecuencia, como bien mencionas, de la cada vez mayor sexualización del desnudo femenino frente al masculino. Uno de los primeros pasos para fomentar el nudismo debería ser reducir la presión a la que se ven sometidas las mujeres para tener un cuerpo perfecto.

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