Nudistas en el atolladero o la historia de Ofelia y la “operación Bolas”

Una bonita historia que he conocido a través del facebook, cuya veracidad desconozco, pero que me ha parecido muy simpática. Se ha publicado en un diario digital, Hechos de hoy, y la transcribo prácticamente íntegra.

Recuerdo que, de pequeño, tenía casi tres meses de vacaciones. Ahora todo ha cambiado. Con dos semanas voy que chuto. Me consuela pensar en los japoneses, que creo que tienen dos semanas de vacaciones en todo el año.

Me regodeo pensando que esa no es una señal de civilización. Antes íbamos a Castro Urdiales a veranear. De este pueblo recuerdo las tormentas de verano, que llenaban el Casco Viejo de olor de pescado y salazón. Ahora, Castro ya no es el mismo de antes. Han construido tanto que han estropeado el encanto de este pueblo. Incluso derribaron un monte para hacer bloques de departamentos. Y de paso, han acabado con la soledad de una playita pequeña llamada “El Pocillo”, donde yo me desnudé integralmente por primera vez. Fue el primer lugar donde vi chicas desnudas, mostrando su encanto al horizonte.

Los guardias civiles venían de cuando en cuando a hacer redadas de gente desnuda. En una ocasión sorprendieron a Ofelia, una musa de mi adolescencia, desnuda y en el agua. “Señorita”, gritaron mediante sus megáfonos, “salga inmediatamente del agua”. Pero Ofelia, la más valiente de la playa, gritó: “Venid a sacarme si tenéis huevos. Yo no pienso salir”. Y les hizo burla.

Y así comenzó la gran espera, mientras Ofelia saltaba en el agua feliz como un delfín, los guardias civiles esperaban –tal vez con cierta envidia- sentados en la arena. Pasó la hora de comer, y repitieron nuevamente la orden, diciéndole que si no les hacía caso esta vez, le pondrían una multa gordísima. A Ofelia no le impresionó la amenaza. Siguió en el agua, diciendo: “¿Veis estos pechos? Pues son míos. Naturales. ¿Queréis que os enseñe todo mi cuerpo? Pues lo tenéis claro. Sois unos amargados. No merece la pena”. Y se zambulló de nuevo en el agua, no antes de hacerles a los guardias civiles una cuchufleta.

Al atardecer, Ofelia parecía una ninfa en el agua. Los guardias civiles se habían marchado, todos menos uno. El único que quedó, que se había prestado como voluntario para tal operación –Operación “Bolas”- cogió el megáfono. “Señorita, yo la protegeré”, dijo, “La dejaré marchar, pero, por favor, salga del agua que va a coger frío”. Ofelia hizo caso omiso a la propuesta, pero le gustó el tono persuasivo de aquel hombre uniformado.

Anocheció, y Ofelia se decidió, por fin, a salir del agua. El guardia civil estaba dormido, así que le fue fácil recoger sus cosas y marcharse, monte arriba, cantando “La Internacional”. Al día siguiente, en los periódicos se pudo leer esta noticia: “Nudista ahogada en “El Pocillo”. Las fuertes corrientes de esta playa suponen un peligro para los bañistas. El cuerpo de la nudista aún no ha sido encontrado. El ayuntamiento ha decidido vallar la playa”.

Enlace a Hechos de hoy: Nudistas en el atolladero o la historia de Ofelia y la “operación Bolas”.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Nudismo y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s