Por esta razón dejo que mis hijos me vean desnuda

Buceando por facebook, me llega este enlace que el muy activo grupo NuCat ha colocado en la red para general satisfacción de los que creemos en la libertad por encima de todo; lo que revela el artículo es significativo de la extrema cosificación a la que es sometida la mujer, en esta ocasión por la infame moda del thigh gap, o hueco entre los muslos cuando las mujeres tienen las piernas juntas. Nadie lo dice, pero la mirada masculina se satisface mucho en esta moda, porque pone en el punto de mira las partes más deseadas por nuestra mirada… y para las adolescentes, supone una prueba más a superar en esta carrera hacia el cuerpo perfecto (e imposible, por otra parte, porque esos cuerpos están retocados en su gran mayoría por el photoshop).

Un artículo del madrileño diario ABC, publicado el pasado 9 de septiembre de 2013 nos sitúa en el contexto de esta perniciosa moda:

La última obsesión juvenil para conseguir tener un «físico perfecto» se llama «Thigh Gap». «Se trata de una ‘moda adolescente’ que afecta al cuerpo y por consiguiente a la mente. En este caso, se trata de tener separación entre los muslos de manera que no se toquen», explica Carolina Compés Luque, Psicóloga y Responsable de Equipo en Residencia Terapéutica Infanto-Juvenil. (…)

Numerosos vídeos en Youtube o imágenes en la plataforma de microblogging Tumblr animan a conseguir ese «Thigh Gap» tan deseado e incluso ofrecen ejercicios y trucos para lograr dicha separación.

«Es peligroso», señala Lourdes Garoz, psicóloga. Las jóvenes «suben a internet vídeos prometiendo métodos infalibles para conseguir esa separación. Las adolescentes comienzan a realizarlos y al no conseguir el resultado deseado piensan que ha sido por falta de voluntad o de esfuerzo, lo que les lleva tener un sentimiento de frustración y de fracaso», explica. (…)

De hecho, tal es la obsesión de las chicas por conseguir que sus muslos no se toquen que «están dispuestas a hacer dietas muy restrictivas y ejercicios absurdos para intentar cambiar algo que es consecuencia de la morfología de cada cuerpo», señala Garoz. «Por mucho que lo intenten, podrán mejorar su aspecto físico pero nunca llegarán a tener los muslos separados porque no depende de la delgadez», asegura. De hecho, muchas de la imágenes que circulan por la red de supuestos «Thigh Gap» de famosas no son reales. En la mayoría de las ocasiones, dichas instantáneas están manipuladas.

Pero no todo es culpa de internet o de las redes sociales. «Pueden ser muchos los motivos que llevan a una adolescente a esta obsesión», explica Compés, quien recuerda la influencia de la sociedad por y para la imagen. «Todos hemos oído hablar de cómo han ido cambiando los cánones de belleza pero pocos somos realmente conscientes de la influencia que estos tienen, especialmente sobre nuestros menores», recuerda.

«En estas edades todavía no está instaurada una identidad y una imagen corporal estable», explica también Lourdes Garoz. «La delgadez ya no es solo por gustar al otro sexo sino que sirve para competir entre las adolescentes y las mujeres», asegura.

Ambas expertas consideran fundamental que los padres de hijos adolescentes estén alerta. (…)

Y el artículo al que enlaza el grupo NuCat es el siguiente, publicado originalmente en el blog Madres conectadasPor su interés. lo publico íntegramente.

Mis hijos me ven desnuda prácticamente a diario.  Me ven cuando voy a entrar a bañarme, me ven cuando salgo a la habitación a cambiarme, entran a la ducha mientras me baño y hasta creo que ya ésa es oficialmente su ocasión favorita para llevarme el pleito armado.

Han pasado por las etapas de verme sin ni siquiera notar que estoy desnuda, luego preguntarme que por qué no tengo pene, luego se han quedado mirándome fijamente con los ojos pegados a mis senos, hasta la etapa en que está el mayor ahora en que verme desnuda le da cierto tipo de risa.

Pronto vendrá en la que me digan: ¡Mamá por Dios ponte ropa que no es necesario!

No se vayan a creer que yo soy el exhibicionismo y la seguridad en persona pues ni cerca de eso, de hecho, como la gran mayoría de las mujeres me veo llena de defectos físicos y cosas qué “arreglar” pero, una vez mis niños nacieron y empezaron a crecer, tomé la decisión consciente de no contaminarlos a ellos con mis propios complejos.

Quiero que mis hijos tengan una imagen positiva de sí mismos, que se acepten tal cual son, que se sientan cómodos en su propia piel y ese planteamiento que yo misma me hice me reta a liberarme de muchas ideas erróneas sobre cómo debe ser el cuerpo de una mujer y sobre todo liberarme del complejo de no estar ni cerca del rango de la imagen de perfección con la que hemos crecido bombardeados.

Quiero que mis hijos, conociendo, viendo y apreciando el cuerpo desnudo de su mamá, vean representado en él un cuerpo de una mujer que ha madurado con los años y las experiencias, una mujer cercana, una mujer como muchas más.  Quiero que vean las imperfecciones, las estrías, la celulitis, los senos de la que ha parido y amamantado y eso sencillamente lo registren en su chip como parte de la belleza natural femenina.

Quiero que ellos sean capaces de distinguir lo que los medios le venden y la realidad y aprecien lo verdadero y sustancial por encima de lo pantalloso y superficial.

En cuestión de la belleza femenina estamos aniquilando poco a poco a las generaciones.  A través de la publicidad le ponemos estándares inalcanzables a las niñas para que sean aceptadas y valoradas y ponemos a los niños a tratar de encontrar para sí mismos esa imagen “picture perfect” que las niñas no pueden alcanzar a ser.

Es una batalla donde nadie gana.  Todos perdemos.  Las niñas pierden su autoestima y hasta su salud física y emocional  sólo porque a alguien se le ocurrió decir que el famoso “thigh gap” es símbolo de un perfecto “bikini body” y desde revistas hasta catálogos de tiendas, le hacen Photoshop a sus modelos para borrarle la parte interna de los muslos y que se le vea la famosa brecha.

Los niños andan grabando en su subconciente que eso es lo que deben aspirar a encontrar en una mujer para poderla entrar en su sistema como “bella”.

  • Para los que no saben lo que es el thigh gap, se supone que una mujer con el estándar de belleza femenina actual, cuando se para derecha, con los pies juntos, debe quedarle una brecha entre los muslos por el área de la cadera. Jajajaja, inténtenlo y me dejan saber cómo les va.

Pues les digo algo, con brecha o sin brecha, el cuerpo de una mujer es como es y aceptándolo y amándolo nosotras primero, enseñamos a nuestros hijos a aceptar y a amar tanto el nuestro como el propio.  Eso los lleva a una valoración saludable del mismo y por tanto, a cuidar de su salud con criterio.

Confío en que de alguna forma ellos verán a través de mi cuerpo, uno que no sólo les dió vida, sino que los nutrió, que los acompañó, cuyo olor los hace sentir seguros, cercanos y protegidos.  Confío en que aprenderán a valorar las sensaciones que les provoca una persona por encima de su apariencia.

Creo que con la libertad que manejo la desnudez delante de ellos, con la naturalidad y normalidad que lo hago, mis hijos están siendo expuestos a un modelo positivo en el tema de la sexualidad y la apertura.

Cuando despierte en ellos el interés por las niñas se van a dar cuenta que hay de todo, altas, bajitas, flacas, llenitas, rubias, morenas.  Se darán cuenta que el mundo parece un gran anuncio de Benetton y que ellos van a tener que elegir, no entre un mar de clones, sino entre la diversidad.

Espero que su actitud frente a las mujeres en su vida sea de respeto, de valoración, de validación por reconocer la chispa de individualidad en su compañera.

Espero que cuando tengan pareja entiendan que es más que un cuerpo y que cuando ese cuerpo (que pertenece a la persona que aman y con quien decidieron estar) empiece a cambiar, con la edad, con los hijos, las circunstancias, pues lo sigan amando igual, no se aferren a una imagen, no las hagan sentir inseguras, no prefieran o inciten a que se haga una cirugía estética porque no sean capaces de aceptarla.

Espero que recuerden cómo veían a mamá desnuda y lo cómoda que mamá se veía consigo misma y no sólo vivan ellos mismos esa libertad sino que además se la permitan y fomenten a su pareja y que por su puesto se la transmitan a sus hijos e hijas también.

Por último, la autora de este blog, Gianny Liranzo, recomienda la visita al blog de otra mujer, Lucy Hilmer, que se ha fotografiado 4 decadas sin sujetador para reinvindicar la belleza femenina.
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 Lucy Hilmer, en 1974, al cumplir 29 años. Fuente: huffingtonpost.es

Enlaces a las fuentes:

“Thigh gap”, la nueva obsesión adolescente por el culto al cuerpo. Diario ABC

Por esta razón dejo que mis hijos me vean desnuda. Madresconectadas.com

La artista Lucy Hilmer se-fotografió 4 décadas sin sosten para reivindicar la belleza femenina. Noticias365.net

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2 respuestas a Por esta razón dejo que mis hijos me vean desnuda

  1. NUCAT dijo:

    Gracias por el comentario sobre el grupo NUCAT.

    Me gusta

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