Sección de libros: La estación espia.

Inauguro con este artículo una nueva categoría de artículos, la que denomino Sección de libros, en la que comentaré los libros que vaya leyendo o que haya leído, y daré mi parecer sobre el mismo.

Como no soy un crítico literario, no pretendo más que dar a conocer mi opinión sobre lo que he leído, con una pequeña recomendación personal sobre el interés que puede tener el libro para posibles lectores futuros; por supuesto, puedo estar completamente equivocado en mis apreciaciones, por lo que, para salir de dudas, recomiendo la lectura del libro, siempre que sea de un tema de tu interés.

Y hoy, dado que me he dado cuenta de que no he publicado todavía nada sobre el canfranero, línea que me tiene cautivado (considero como canfranero la línea entre Zuera y Oloron, aunque conozco actualmente únicamente entre Sabiñánigo y Oloron), pues voy a inaugurar esta sección de libros con uno que habla de un periodo curioso de la historia de la estación de Canfranc… tiempos de guerra mundial que produjeron uno de los mayores tráficos registrados en la historia de este paso fronterizo: el misterioso transporte de oro desde Suiza hasta España y Portugal como pago a la Alemania en guerra del wolframio que necesitaba para su maquinaria de guerra.

La estación espia

Tengo que decir que el libro me lo compré esperando encontrar un libro de trenes con retazos de historia, y lo que me encontré fue un libro de historia con retazos de trenes. Realmente, el ferrocarril tiene una presencia importante al principio del libro, resurge tímidamente al final del libro, pero en el resto está presente de una forma tangencial. Claro, lo que me llamó la atención del libro fueron las fotografías de la portada, que parecían indicar que el libro sería un relato ferroviario centrado en la estación de Canfranc, con un marco histórico que explicara, por ejemplo, el aumento de los tráficos, o la intervención de los ferroviarios en toda esta historia.

Sin embargo, el libro está centrado en un personaje, Albert Le Lay,  (que, por lo demás, me parece un ejemplo de lo que todos debiéramos ser en tiempos de dificultades: un héroe) y en la red de espionaje que formó alrededor de Canfranc desde su puesto de Jefe de la Aduana francesa, con la colaboración de personas de ambos lados de la frontera, entre los que destacan Juan Astier, aduanero español en la misma estación, y Lola Pardo, joven en aquellos días, y creo que recientemente fallecida, que tuvo un papel destacado como correo de la red de espionaje que se formó alrededor de Albert.

En fin, un libro que desvela muchas misterios guardados por muchas personas durante mucho tiempo, y que desde el punto de vista histórico tiene un indudable interés… pero… ¡que queréis que os diga..! Desde el punto de vista ferroviario, me ha decepcionado un poco.

A continuación, la ficha del libro:

Título: La estación espía.
Autor: Ramón Javier Campo.
Editorial: Península.
ISBN: 84-8307-656-X.
Interés ferroviario: bajo.
Recomendación de lectura: sólo si además del canfranero como ferrocarril te interesa saber como la red de espías de Canfranc ayudó a la victoria de los aliados.

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