Carta para mis amigos íntimos

Si estás leyendo esto, tienes que saber que te considero uno de mis amigos íntimos (recordad que el genero de la palabra no excluye a nadie, o sea, que mis amigas íntimas también están incluidas). Y si estás leyendo esto, es porque en algún momento he sido capaz de superar mis miedos, mis temores, mis terrores… y he sido capaz de decirte de alguna forma que accedas a este mi blog y leas este artículo… No creas que para mi está siendo fácil. Me conoces de hace mucho tiempo, y este aspecto de mi vida te parecerá, como mínimo, sorprendente, en estos momentos en los que simplemente con leer en la parte de arriba de la pantalla de tu ordenador, de tu tablet, de tu teléfono, ya has leído que soy El Eurociudadano nudista. De lo primero ya estabas enterado, pero de lo segundo… ahora mismo no se que estará pasando por tu cabeza. Pero tienes que saber que tengo verdadero terror a que esto pueda suponer siquiera una pequeña merma en lo que considero una amistad intensa, que llena mi vida, que es imprescindible para mí.

Soy la misma persona que hasta ahora habías conocido. No he cambiado ni un ápice por el hecho de que ahora conozcas que me gusta ir a las playas y estar sin ropa, o porque me gusta estar desnudo en casa cuando el tiempo lo permite. No, tus hijas no han estado en peligro estando conmigo, ni lo van a estar a partir de ahora, porque no soy un depravado. Repito, sigo siendo la misma persona, me siguen gustando las mismas cosas, sólo que ahora, amigo mío, te doy la oportunidad de que tú también lo sepas.

No es nada fácil, no te creas; el ser consciente de que ocultar esto es en cierta forma una manera de no confiar en ti es el resultado de un largo proceso de reflexión, en el que llevo, y no es broma, varios años. Si tienes curiosidad de saber desde cuando llevo el virus del nudismo en las venas, no tienes más que leer mi artículo El nudista. Aquí también verás que esta preocupación también aparece.

Claro, ahora te das cuenta, además, de la gran contradicción. Este artículo se llama Carta para mis amigos íntimos y tengo la desfachatez de publicarlo en un blog, al que acceden muchas personas que no conozco de nada… ¿que intimidad es esa? Cierto, es una de esas grandes contradicciones que se dan en la vida actual: el hecho de que personas desconocidas pueden acceder a determinada información, a determinadas fotos, a determinados datos… que no me atrevía a compartir contigo; pero a lo que nunca podrán acceder es a mis sentimientos, a la alegría que siento cuando hablo contigo, a esas emociones que hemos compartido, a las vivencias que han forjado nuestras personalidades, a todo aquello que nos ha ayudado a crecer juntos… y quiero seguir haciendo eso contigo.

Pero sí que hay algunas personas (en concreto, ahora recuerdo cuatro) a las que les he comentado, a cada una de distinta forma, que me gusta ser nudista (lo saben más personas, evidentemente: todas las que he conocido precisamente por hacer nudismo juntos):

  • La primera fue mi amiga Mari Carmen; un día, volviendo a casa en el tren (de esto ya hace muchísimo tiempo), y no se porqué, me comentó que hacía poco había estado en una playa nudista y que había sido tal descubrimiento que hasta se había atrevido a bañarse desnuda en una piscina de una amiga en una noche de verano… Aquel día comentamos que podríamos ir juntos algún día, porque en aquel entonces yo todavía no había vuelto a la playa tras mi experiencia con Lola (contada en el artículo antes mencionado) y no me atrevía a hacerlo solo. El caso es que después no hubo esa oportunidad, e incluso en tiempos relativamente recientes (hace un par o tres de años, o puede que más) me ha comentado que no le gusta nada despelotarse.
  • El segundo fue mi amigo Antonio (al que cito en ese mismo artículo): hablando sobre los foros de internet, en aquellos tiempos en que la informática para muchos era un misterio, le dije que yo era visitante asiduo de uno de ellos (era La Vida Naturista, desgraciadamente desaparecido) y cuando insistió en saber el tema de esos foros que tanto visitaba, me acerqué a su oreja y le dije en voz baja va de nudismo… me miró con cara sorprendida, y desde entonces ha sido mi máximo confidente en este tema, aunque nunca he conseguido (ni creo que lo haga en el futuro) que me acompañe a una playa y disfrute de la libertad (esto, Genio, se llama propaganda subliminal).
  • La tercera fue Eva, la segunda; la historia de como conseguí balbucearle el nombre de esta página la encontrarás en el artículo Dos Evas.
  • Y la cuarta ha sido en esta semana que acaba hoy, y quizás ha sido la más sorprendente, porque ha sido él el que ha facilitado que nos hayamos descubierto como colegas de afición; hablábamos de que tiene una casa con terreno, y de que la tiene vallada adecuadamente porque en verano le encanta deambular por todo el terreno disponible en bolas… Me sorprendió este arranque de sinceridad de Paco, pero no perdí la oportunidad de decirle que yo también hago lo propio en casa, y que también estoy desnudo en las playas, y que quedo con un grupo de gente (los de la Asociación Naturista Valenciana) para hacer actividades novedosas desnudo.

Lo que finalmente me ha decidido a escribir esta carta especialmente a ti, ha sido el siguiente artículo, del blog italiano Essere nudoque he traducido y que te pongo a continuación, incluyendo las fotos que lo acompañan en el original, y que espero que no te ofendan, puesto que no muestran nada que ya no hayas visto antes…

¿A que esperas para decir que eres nudista?

HIN Libertad Essere Nudo

¿Qué dirías si te preguntaran por qué te gusta tanto estar desnudo? Probablemente responderías recurriendo al uso de términos como “sensación de libertad”, “placer”, “una forma de relajarse” y “auto-aceptación.” O te referirás al ambiente acogedor y agradable que se crea en el entorno de tu grupo de amigos nudistas. O incluso intentarás describir la experiencia fantástica que es estar desnudo en medio de la naturaleza, en paz consigo mismo y con el mundo. Incluso podrías tener mil y una razones para explicar por qué el nudismo es tan bueno.

Independientemente de las razones que hacen estupendo cada momento en el que se puede estar desnudo, estoy seguro, como nudista, que damos respuesta a dos grandes deseos: en primer lugar, el deseo de que todo el mundo pueda experimentar el placer que nos proporciona el desnudo, porque la experiencia directa tiene más valor que un centenar de explicaciones; en segundo lugar, el deseo de poder decir tranquilamente en tu entorno que eres nudista (cómo puedes decir que eres un ciclista, un aficionado a la filatelia o un jardinero entusiasta), sin temor de ser víctima de malos entendidos o prejuicios.

En efecto, revelar que eres nudista (tomando prestada una expresión inglesa, se podría hablar de la salida – o en español, salir del armario, N. del T. –) es un paso difícil. De hecho, estarás de acuerdo conmigo en afirmar -sin exagerar- que la gran mayoría de los nudistas italianos se cuida de no dar este paso. ¿Por qué? La respuesta -dirás- es obvia: a causa de la idea generalizada de que ser nudista es ser exhibicionista o maníaco sexual, y por ello existe el temor de ser juzgado erróneamente y perder la estima y la amistad de las personas que nos rodean. Por tanto, muchos nudistas no se declaran como tales a sus padres, sus hijos e incluso sus amigos más íntimos.

Por desgracia, no se puede ser del todo sincero cuando se habla de cómo pasamos nuestro tiempo libre o cuando contamos nuestras vacaciones, y esto al final es bastante estresante. Siempre tenemos que estar preparados para inventarnos alguna cosa o silenciar otra, con el temor constante de ser descubierto o de verse obligado al final a decir la verdad como si estuviéramos cometiendo un pecado.


MIN Saltando a un lago Essere Nudo

Sin embargo, si nosotros, los nudistas, tuviéramos el coraje de revelarnos como tales, los beneficios serían muy grandes. Tanto para nosotros como individuos, como para la causa del nudismo en general. Salir del armario y desvelar nuestra naturaleza nudista, de hecho puede tener, a modo de ejemplo, los siguientes efectos positivos:

  • Nos permite ser honestos con la gente que queremos.
  • Elimina nuestra angustia de ser pillados de forma accidental o de encontrarnos inesperadamente con un conocido en una playa nudista.
  • Nos hace sentir más a gusto con la forma en que vivimos en contacto con la naturaleza.
  • Nos permite hablar libremente de nuestras actividades nudistas con orgullo y entusiasmo.
  • Nos da una mayor fuerza y determinación en la defensa de nuestras decisiones.
  • Nos permite apoyar abiertamente la filosofía nudista y contribuir a su promoción y difusión.
  • Podemos descubrir que entre nuestros amigos hay quienes ya practican el nudismo, o estarían interesados en practicarlo.
  • Es esencial como prueba de la falsedad de los prejuicios que afectan el nudismo.

Con el último punto, paradójicamente, volvemos al punto de partida. De hecho, podríamos decir que nos encontramos ante un círculo vicioso: el nudismo es visto con recelo y prejuicios, por ello guardamos silencio acerca de nuestro gusto por estar desnudos; pero si estamos callados, ayudamos a que la gente crea que los nudistas somos cuatro gatos obsesos por el sexo, y por ello, ¡nos arriesgamos a ser nuestras propias víctimas de esas ideas preconcebidas que queremos evitar! De hecho, si nuestra práctica nudista fuera descubierta por accidente, buscaríamos cualquier pretexto que haría que pareciera que nuestro silencio es porque nos sentimos culpables de haber tenido un comportamiento indecoroso o de haber realizado una acción reprobable.

En el momento en que se revela que se es nudista a las personas que están cerca de ti, de la manera más sencilla y natural, se puede dar un golpe decisivo al círculo vicioso que alimenta los prejuicios. Después del inevitable momento de sorpresa, tus amigos, familiares y compañeros de trabajo se harán la siguiente reflexión: si esta persona, a la que conozco desde hace muchos años, que merece mi cariño, estima y respeto, me hace saber que practica el nudismo, probablemente comenzarán a pensar que no todas las cosas negativas que se cuentan sobre el nudismo son ciertas. En cualquier caso, será difícil que perdamos el cariño, la estima o el respeto de alguien ¡por culpa del nudismo!

Quede claro, sin embargo, que no siempre será de color de rosa. Se debe tener en cuenta que para muchas personas, obviamente las más reaccionarias e intolerantes, el ser nudista es algo inconcebible. Sin embargo, una vez que se ha roto el hielo al decirlo, es probable que sea más fácil de intentar convencerlo poco a poco de que el nudismo es una cosa positiva. Pero puede ser que algunas personas sean tan obtusas que no se atengan a razones: en este caso, como dijo el gran poeta, “no hables con ellos, sino míralos y pasa de ellos” (en el original se cita la frase de La Divina Comedia de Dante Alighieri non ragioniam di lor, ma guarda e passa cuya traducción literal sería, según el Centro Virtual Cervantes, no te cuides de ellos, sino mira y sigue. Sin embargo, creo que mi traducción se adapta mejor al contexto. N. del T.) Quién realmente te quiera bien, sin duda tendrá la paciencia de escucharte y la inteligencia de respetar tu decisión.

HGM Saludando al mar Essere Nudo

Aclaremos una cosa. El revelar que eres nudista no significa escribir ‘nudista’ en tu tarjeta de visita, ni mostrar o publicar fotos tuyas en internet sin velos, ni declarar en los periódicos o en las redes sociales, “oigan, sepan todos ustedes que yo, Fulano de Tal, soy nudista “… Por supuesto que no. Es obvio que cada uno de nosotros, con respecto a sus asuntos personales (independientemente del nudismo), tiene un grado más o menos elevado de confidencialidad, y es justo respetarlo. Pero cuando le cuento a una muy querida amiga mis vacaciones, ¿porque debo inventar que he estado quien sabe dónde, cuando en realidad estuve relajándome en un hermoso camping naturista? Y si mi mejor amigo me cuenta la emoción que ha sentido cuando ha probado a hacer senderismo en las montañas, en un entrono salvaje y solitario, ¿porque no le digo que he experimentado una emoción igual, pero que ha sido incluso más intensa porque estaba completamente desnudo en medio de esa naturaleza tan extraordinaria? En resumen, salir del armario como nudista no significa hacer anuncios impactantes, sino simplemente hablar con normalidad y naturalidad con la tranquilidad de nuestra naturaleza nudista.

Si nos ceñimos a las estimaciones más conservadoras, en Italia hay más de medio millón de personas que practican regularmente el nudismo. Probablemente hay muchos más, si se incluyen aquellos que han tenido ocasionalmente una experiencia nudista. ¡Piensa por un momento el efecto positivo y rompedor que la salida del armario de toda esta gente tendría en la imagen del nudismo y en la aceptación del mismo en Italia! El nudismo ya no sería considerado – como por desgracia todavía ocurre – como una rareza que esconde a un puñado de depravados sexuales, sino como un saludable modo de vida en contacto con la naturaleza, practicado por un considerable número de personas “normales” dignas de ser respetadas en sus decisiones.

Piensa en esto: ¡la salida del armario de los nudistas italianos también comienza contigo y tu pequeño círculo de amigos!

Como conclusión, tras la lectura de este interesante artículo: no quiero que nada cambie en nuestra amistad, aunque eso nunca se puede asegurar. Si de alguna forma se deteriora, no creas que me será indiferente; más bien, maldeciré el momento en que decidí comentarte que leyeras este artículo, y seré consciente de que por mucho que me duela ya no será posible la marcha atrás. Si, por el contrario, seguimos con la misma amistad, sólo sé que por mi parte ya no seguiré con la sensación de que te estoy ocultando algo que para mí es una parte importante de mi vida, que no es en absoluto perjudicial (aunque esté mal visto por gran parte de la sociedad), en fin, que no tendré la sensación de que no merezco tu confianza como amigo.

Enlace al artículo original en Essere nudo: Quanto aspetterai a svelare che sei nudista?

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7 respuestas a Carta para mis amigos íntimos

  1. Ivan Akirov dijo:

    De cierta manera, quienes te seguimos y eventualmente podemos comentar alguno de tus trabajos, admitimos tácitamente que te acompañamos en ese aspecto de tu vida o, al menos, nos podemos mostrar interesados en él ¿Por qué si no, habríamos llegado a tu espacio de red?

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  2. Evaristo dijo:

    Me siento perfectamente reflejado en tu reflexión y en el artículo italiano. Yo también soy un nudista que aún no ha salido del armario por temor a las consecuencias.
    Muchas veces he pensado en dar el paso, pero en el último momento me ha faltado valor. Demasiados prejuicios y malas opiniones acerca de la práctica del nudismo.
    Cuesta tanto contrarrestar tanta ignorancia acerca de lo que significa verdaderamente practicar nudismo, que no encuentro el modo de ser lo suficientemente convincente o persuasivo para decir que el nudismo es algo tan simple como estar vestido de uno mismo, sin más adornos ni pretensiones. Ir en contra de los conceptos de pudor, decencia, decoro, tan injustamente opuestos a los de desnudez, genera tanta hostilidad, que me falta determinación para educar a mi entorno en cuan equivocados están por relacionar la simple desnudez con algo ofensivo, indigno de respeto. Curioso considerar que el simple hecho de estar vestido o no, te otorga la dignidad suficiente para ser respetado o no.
    Creo que la solución es seguir generando masa crítica (los nudistas) para no sentirnos tan solos ni incomprendidos. Internet, tan útil para algunas cosas, en esto de divulgar las bondades del nudismo se convierte en un arma de doble filo, donde muchas veces se tergiversa lo que realmente aporta el nudismo y se sigue vinculando a algo perverso, vicioso, obsceno, loco, extravagante…
    Bueno, tiempo al tiempo, a ver si conseguimos más comprensión y por tanto más aceptación. Este artículo va en esa dirección, en tanto informa a aquellos que no conocen qué es el nudismo que hay gente que lo practica y que no necesariamente somos un peligro o una escoria para la sociedad.

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