¿Reconocer las lenguas regionales? “Pas du tout”

“Para nada”…

Ya hace casi un año, el pasado 2 de noviembre de 2015, leí este artículo en la edición impresa del diario El País sobre la no consideración de un proyecto de ley en Francia para la protección de sus lenguas minoritarias (alsaciano -dialecto del alemán- corso, bretón, o las lenguas comunes con nuestra Españistán del alma, euskera o catalán)… hay que ver cuán diferentes somos a un lado y al otro de los Pirineos en cuanto a la consideración legal de las lenguas… porque en cuanto al menosprecio por las lenguas minoritarias, somos muy similares.

En mi trabajo, remito las comunicaciones a los trabajadores tanto internos como externos que asisten a los cursos que organizo (cursos muy innovadores, por otra parte, y aprovecho que este es mi blog para hacerme propaganda) en valenciano y castellano, y además, la parte visible de la comunicación es la del valenciano; los que no tienen la fortuna de hablar dos lenguas igual no lo comprenden, pero para los que son valenciano parlantes es una sorpresa recibir una carta en su lengua materna, acostumbrados como estamos todos a que el castellano (o español, que en eso no tengo problemas) sea la lengua de uso casi exclusivo. Pero en muchas ocasiones sale a relucir el comentario… ¿porque en valenciano? Y a continuación, algún graciosillo te dice que también lo hagas en letón o serbocroata, aunque la gran mayoría opta por manifestar la total inutilidad del valenciano y a quejarse de su imposición en las escuelas porque lo que realmente se necesita es… si, amigos, lo habéis acertado… ¡estudiar inglés!

Y ya puedes hablar de la riqueza de poder hablar dos lenguas, de la importancia de mantener una lengua que está en franco peligro de extinción… nada, es inútil, el inglés es lo único importante. Y justamente, este comentario viene mayoritariamente de personas que han nacido o viven toda su vida rodeados de valenciano parlantes, y no han hecho ni siquiera el intento de hablar el valenciano en su vida, sin valorar que si ahora todo el mundo habla castellano es porque en las escuelas se ha impuesto toda la vida el castellano, sin preguntar a los padres que opinan de la enseñanza en una lengua distinta a la materna (como se reclama ahora cuando es al revés)… mi familia es un ejemplo de la regresión del uso social del valenciano: mis abuelos (tanto paternos como maternos) sólo hablaban en valenciano, mis padres hablaban el valenciano como lengua materna, fueron a escuela y sufrieron la inmersión lingüística con el castellano (por eso se considera -todavía- al castellano como lengua de gente sabuda, y al valenciano como lengua de calle, de incultos), y a mi hermana y a mí nos privaron de nuestra lengua de casa, y nos hablaban en castellano, aunque hablaban valenciano entre ellos… ¡menuda esquizofrenia! Y ahí está el resultado: dos generaciones después, mis hijos y mi sobrino no hablan ni jota en valenciano… ya lo decía Al Tall en su mítica canción Tio Canya, en este caso interpretada junto a la Banda Primitiva de Llíria.

Pero volvamos al artículo: figuro a continuación el artículo de la edición digital, firmado por Carlos Yárnoz.

Más que nunca, los Pirineos limitan estos días al sur con el país europeo con más tendencias secesionistas y al norte con el más centralista. El mismo día en que Artur Mas y sus socios abrían la ruta para desconectar a Cataluña de España, la jacobina Francia enterraba el proyecto de ley para reconocer oficialmente sus lenguas regionales. De un carpetazo. Sin debate en el Parlamento.

La República ha hecho oídos sordos a la media docena de manifestaciones regionalistas el 24 de octubre. De Alsacia a Córcega, pasando por el País Vasco francés, Bretaña y Provenza, unas 20.000 personas exigieron el reconocimiento de dialectos alsacianos, el corso, el euskera, el bretón o el catalán. El francés seguirá siendo la única lengua oficial. Francia suscribió en 1999 la Carta Europea de Lenguas Regionales, que obliga a sus firmantes, España entre ellos, a reconocer esas lenguas, protegerlas y facilitar su enseñanza. París no ha movido un dedo para su ratificación, que implicaría modificar su Constitución, cuyo artículo 2 dice: “La lengua de la República es el francés”. Punto.

A pocas semanas de las elecciones regionales, que auguran un desastre para los socialistas, el Gobierno creyó llegado el momento de saldar esa deuda… y pescar votos. Envió el proyecto al Parlamento. El Senado, controlado por el centroderecha, lo rechazó el día 27 sin discutirlo; por 180 votos frente a 153. Para Bruno Retailleau, líder del partido de Sarkozy en la Cámara, el proyecto zarandea “el modelo republicano”. Sus correligionarios recordaron “la unidad e indivisibilidad” del Estado. La senadora socialista Frédérique Espagnac, defensora del euskera, ya había advertido de que todo estaba “cocinado”.

Acertó. Era fácil tratándose de Francia. Hace un año, el Gobierno rehízo el mapa regional. Se pasó de 24 a 13 regiones sin atender las aspiraciones regionalistas. Solo Bretaña se salvó de la quema. Conserva sus fronteras “históricas” por empeño del ministro de Defensa, Yves Le-Drian, bretón, amigo del presidente François Hollande… y hoy candidato a presidir la región. Votos, sí. Regionalismos, ni uno.

Enlace al artículo en El País: ¿Reconocer las lenguas regionales? “Pas du tout”

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Otros y etiquetada , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s