¡Gracias a la vida…!

Enlazando con el artículo anterior, hay cosas que se dan por supuestas en esta nuestra Españistán actual, como que no hay niños si sus Reyes Magos… pero esto no ha sido siempre así, como nos lo muestra Miguel Hernández en el poema que sigue… no me extraña que el nuevo régimen impuesto tras nuestra guerra (in)civil lo odiara tanto, porque para poner de manifiesto las tremendas injusticias de aquella época había que tener mucho valor… no en balde, existe un dicho que dice que paz sin justicia es violencia silenciosa, y justamente es lo que ponía de manifiesto Miguel Hernández con sus versos. Ahora que tenemos a nuestra juventud adormecida (y también a una gran parte de nuestra sociedad), ahora que no sabemos que regalar a nuestros hijos porque lo tienen todo, y sin ningún esfuerzo por su parte, recordemos estos versos esclarecedores de un pasado que, al paso que vamos, puede que vuelva…

Las desiertas abarcas

Por el cinco de enero,
cada enero ponía
mi calzado cabrero
a la ventana fría.

Y encontraba los días
que derriban las puertas,
mis abarcas vacías,
mis abarcas desiertas.

Nunca tuve zapatos,
ni trajes, ni palabras:
siempre tuve regatos,
siempre penas y cabras.

Me vistió la pobreza,
me lamió el cuerpo el río
y del pie a la cabeza
pasto fui del rocío.

Por el cinco de enero,
para el seis, yo quería
que fuera el mundo entero
una juguetería.

Y al andar la alborada
removiendo las huertas,
mis abarcas sin nada,
mis abarcas desiertas.

Ningún rey coronado
tuvo pie, tuvo gana
para ver el calzado
de mi pobre ventana.

Toda gente de trono,
toda gente de botas
se rió con encono
de mis abarcas rotas.

Rabié de llanto, hasta
cubrir de sal mi piel,
por un mundo de pasta
y unos hombres de miel.

Por el cinco de enero
de la majada mía
mi calzado cabrero
a la escarcha salía.

Y hacia el seis, mis miradas
hallaban en sus puertas
mis abarcas heladas,
mis abarcas desiertas.

Y a continuación, la versión cantada por Joan Manuel Serrat.

Pero como todos los días demuestra nuestra amiga Teresa, que en estos días está pasando por unos momentos difíciles, hay que tener siempre una mirada positiva a la vida, y esa es la razón por la que he titulado este artículo con el título de la canción que sigue… porque debemos estar agradecidos de no haber tenido que sufrir tanto como lo hizo el gran poeta que fue Miguel Hernández. Así que a continuación… Gracias a la vida, en la versión original cantada por Violeta Parra (paradojas de la vida, la compuso en el año 1966 y al año siguiente se suicidó…).

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