¡Un hallazgo!

Es difícil encontrar a veces una persona que explique con tanta sencillez determinadas ideas… y yo la acabo de encontrar en un artículo leído hace escasamente una semana, pero publicado el 5 de marzo de 2006 en El País Semanal. Y ya es curioso que el mismo fuera publicado en el 42 aniversario de mi feliz venida al mundo, porque su contenido coincide con mi pensamiento actual; pero ha tenido que esperar 11 años para que descubriera este tesoro intelectual con el que nos obsequia Jesús Mosterín, del que ya  publiqué en el año 2013 un artículo defendiendo las mismas ideas, aunque en esta ocasión con un tema concreto: el aborto.

Jesús Mosterín - Foto de Bernardo Pérez - El Eurociudadano Nudista

Jesús Mosterín. Foto de Bernardo Pérez. Fuente.

En esta ocasión, se le realiza una entrevista por parte de Javier Sampedro con motivo de la publicación de su libro La naturaleza humana, y como no he podido encontrar el artículo en versión digital, voy a extractar las partes más significativas de esta entrevista… aunque el artículo lo voy a guardar en mi (todavía) inacabada hemeroteca.

Jesús Mosterín.

La apuesta por el individuo.

(…) Mosterín tiene alergia a los grupos, sean naciones, confesiones o empresas, y el hilo que vertebra su pensamiento moral podría definirse como una ética estadística, donde los valores colectivos se reducen a meras resultantes de los valores de cada individuo. (…)

El individuo

Hay muchas palabras culturales que se refieren a estructuras neurológicas, pero sólo los individuos tenemos un cerebro. La comunidad, el pueblo, la empresa y otros grupos son entidades útiles, pero entidades estadísticas. Son descerebradas, no tiene cerebro, y por tanto no pueden tener libertad, ni lengua, ni religión. El pueblo español no tiene una lengua, ni puede tenerla. Entre los individuos que lo componen, algunos hablan una lengua; otros, otra; otros hablan dos, y otros hablamos siete. La única distinción importante es la que se da en cada individuo entre la lengua materna y las aprendidas de forma secundaria: incluso están archivadas en regiones diferentes del cerebro. Con la libertad para lo mismo. (…) Pero esa libertad no tiene ningún sentido atribuirla a ninguna colectividad. La colectividad no quiere nada, porque la voluntad es una propiedad de cada cerebro. La lengua, la religión, la libertad y la voluntad son individuales. (…)

El nacionalismo.

El nacionalismo es más parecido a una religión que a una teoría científica. Las cosas que más excitan a la gente poco reflexiva son las que no existen, como Dios, la nación y todas esas cosas. (…) Las naciones no existen. Existen los territorios y las poblaciones de las distintas especies que vivimos en ellos, incluida la especie humana, pero los humanos que viven en cualquier territorio son siempre de distinta raza, de distinta lengua y demás. Los nacionalistas invierten los términos y piensan que lo que existe es una realidad metafísica, la nación, que es el resultado de la unión mística entre determinado territorio y determinada cultura, y luego, claro, a la población la tienen que meter con calzador para que encaje en esa nación inexistente. Pero ni encaja ahora ni encajó hace un siglo, ni en la Edad Media ni en la antigüedad, porque la gente que ha vivido en cualquier territorio siempre ha estado mezclada. El nacionalismo es una postura religiosa. (…)

La religión.

Una religión puede anular instintos tan básicos como el de conservación, como vimos de forma espectacular con los pilotos suicidas de Nueva York. (…) Todos los ejércitos lavan el cerebro a sus reclutas, y les dicen que es dulce y decoroso morir por la patria (…) Hay unas escuelas, las madrazas, donde los niños musulmanes se aprenden de memoria el Corán, y no estudian nada más. Mientras lo memorizan, mueven la cabeza atrás y adelante, de forma repetitiva, sin para nunca. Los hijos de los judíos ultraortodoxos también se tienen que aprender la Biblia en hebreo, y es curioso que hagan los mismos movimientos de cabeza repetitivos. La infancia es el mejor momento para lavar el cerebro, hasta el extremo de suprimir un instinto tan básico como el de supervivencia, y esto no es ninguna peculiaridad del islam. Los mártires cristianos, tan admirados por la Iglesia, no eran otra cosa que locos fanáticos. (…)

La moral.

La ética es individual, pero el derecho no; lo hacemos entre todos, al menos en las sociedades democráticas, y luego lo imponemos a cada individuo. (…)

Las tendencias innatas de nuestra psicología suelen tener una razón evolutiva. Por ejemplo, todos los padres saben que los bebés suelen ser extremadamente latosos, y raro es el que no ha sentido alguna vez el impulso espontáneo de tirarlos por la ventana. Pero quienes cedieron a ese impulso se quedaron sin descendencia hace miles de años (…)

La palabra normal tiene dos sentidos: el estadístico (lo normal es lo más frecuente) y el moral. es muy importante evitar la contaminación entre ambos. Fíjese en que todas las cosas muy buenas son anormales en el primer sentido. Los genios de la música o los grandes matemáticos son gente poco normal (…) Lo que ocurre es que hay muchas personas sin autoestima que se sienten acomplejadas, y son éstas las que tienden a confundir el primer significado con el segundo, a convertir la normalidad -lo frecuente- en un valor. Es un grave error. Debemos convertir la normalidad en un concepto aséptico, sin ninguna connotación moral. (…)

Los derechos humanos.

Al igual que las naciones, los derechos no existen, son convenciones, y esto incluye los derechos humanos. El derecho a no ser esclavizado le parece obvio a todo el mundo, pero sólo es un derecho a partir del siglo XVIII, y antes no le parecía obvio a casi nadie. Los niños tienen derecho a ir a la escuela, pero sólo desde el siglo XIX. ¡Antes sólo iban a clase los curas! (…) Si algún argumento sobre los derechos tiene carácter universal, es precisamente porque se refiere a la naturaleza humana. Yo no puedo aceptar que conservar el clítoris intacto sea sólo un derecho de las mujeres europeas, porque tener clítoris es lo natural. (…) Son derechos con vocación universal porque están basados en una naturaleza humana que también lo es. (…) En nuestra época hablamos de derechos, pero no hay que dejarse arrastrar por la retórica. Yo estoy en contra la caza y las corridas de todos, pero no pretendo basar ese rechazo en unos supuestos derechos de los animales. (…)

El control de la natalidad.

No es es absoluto una casualidad que los índices de natalidad se den precisamente en los países más pobres del mundo. (…) Los organismos internacionales aconsejan a los Gobiernos de los países en desarrollo establecer políticas vigorosas de control de la natalidad (…) y los Gobiernos lo habrían hecho hace tiempo si no fuera por la presión del fanatismo religioso, y en especial de la Iglesia católica. (…) Juan Pablo II, el Papa viajero, ha sido un verdadero vendedor ambulante de la irracionalidad demográfica, y la influencia católica es la causa de que el aborto siga prohibido en toda Latinoamérica. No hace falta hablar del sida y los condones. Además, el Vaticano es incoherente, puesto que, si rechaza los condones porque erosionan el valor supremo de la reproducción, no habría peor pecado que la castidad y sin embargo, ya ve usted. La Iglesia sigue con la estrategia de la sopa boba. Dad de comer al hambriento y que se resigne a seguir siendo pobre. Es fundamentalismo. (…)

Eutanasia.

Las mismas personas que rechazan la eutanasia y el suicidio asistido por el tabú de la muerte suelen apoyar la guerra. La muerte de 3.000 personas bajo las bombas no parece ser tabú para ellos. Si una persona ha decidido serenamente que su vida ya no vale la pena vivirse, ni el Estado ni la Iglesia pueden obligarla a seguir viviendo. Es sólo su decisión individual. (…)

Religión y ciencia.

Puesto que la creencia en un Dios personal es producto del miedo, la única religiosidad que nos queda, y la única compatible con la ciencia, es la de Spinoza y Einstein, la que identifica a Dios con la naturaleza. Einstein creía que, por medio del entendimiento, el ser humano puede liberarse de las supersticiones y los deseos personales, y conseguir una actitud mental humilde ante el cosmos. La posibilidad de sintonizar con el cosmos también forma parte de la naturaleza humana.

Postdata: según el chivato del WordPress, hoy hace 5 años que empecé la aventura digital de escribir en este blog… ¡como pasa el tiempo!.

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