Mi pecado original

Entonces se abrieron los ojos…

Siempre hay oportunidades para mejorar, aunque a veces no seamos conscientes; y la publicación del anterior artículo, Spencer Tunick y el pecado original, ha tenido como consecuencia inesperada que yo también haya sido consciente de… mi pecado original.

Creo que, desde bien pequeño, tengo un sentido de la justicia muy profundo; en mi crecimiento como persona (que todavía no ha acabado), he forjado firmes convicciones y, al mismo tiempo, una gran permeabilidad a aquellas opiniones ajenas que me permitan mejorarlas. Es decir, escucho los argumentos y cuando me convencen, los incorporo inmediatamente en mi pensamiento; aún cuando no son para mí convincentes, en ocasiones permanecen en mi mente -no siempre de forma consciente-, y algunas veces, tras bastante tiempo, baja sobre mí el Espíritu Santo y me ilumina…

También, en algunas ocasiones, mis convicciones no han estado acertadas y las he defendido a capa y espada hasta que, de repente, un resplandor del cielo me tira del caballo y me doy cuenta de mi equivocación: me entra un profundo sentimiento de bochorno, y tras esos primeros momentos, reconozco mi error y (además) intento comunicarlo a todos aquellos que, en el pasado, fueron engañados por mis afirmaciones. Incluso de vez en cuando vienen a mi mente errores de pensamiento o de obra del pasado, incluso remoto, y vuelve a mi el bochorno de aquellos instantes acompañado de la rabia que me invade porque no puedo volver al pasado y rectificar mis actuaciones.

La conversión de San Pablo - Parmigianino - el Eurociudadano nudista

La caída de San Pablo – Parmigianino- Fuente

Mi intención cuando abrí este cuaderno de bitácora (como se denominaba a lo que ahora todos conocemos como blog) era divulgativa y didáctica, y así lo sigue siendo: pretendo la difusión de las bondades del nudismo desde el razonamiento, no desde el proselitismo (al menos así lo creo), desde la reflexión y no desde la argumentación vacía de contenidos… ello me ha llevado a proponerme incluso (como comenté hace no mucho tiempo) a escribir un libro sobre los motivos para el rechazo universal hacia el desnudo en público y a esbozar formas de superar ese rechazo, a partir de los artículos que he ido depositando en el blog.

En este ánimo didáctico, al principio predominaba la reproducción de noticias y artículos de medios de comunicación que me parecían muy relevantes; al tiempo, empecé con la traducción del francés, portugués o italiano de diversas páginas y estudios sobre el nudismo – naturismo, y posteriormente, con la escritura de artículos propios sobre éste y otros temas; y creo que es en ese momento como, de forma inconsciente, empezó a manifestarse mi pecado original cuando, acompañando los textos, publicaba fotografías ilustrativas sobre el tema… pasando por alto la exquisita protección que otorga la legislación europea a la difusión de la propia imagen.

Pero es que internet, y las redes sociales, han cambiado tanto los usos y costumbres sociales en cuanto a la difusión de la propia imagen, que la confusión es bastante probable: la legislación prohibe la difusión de cualquier imagen sin el consentimiento del interesado, pero en la práctica, casi todo el mundo difunde su propia imagen y las de familiares, amigos, conocidos, en facebook, en instagram… con lo cual, hemos llegado a un consenso socialmente aceptado de que todo lo que está en internet es de libre difusión… hasta la ideología en estos momentos es de libre acceso, al menos para los partidos políticos en España, según comentan en un artículo publicado el 9 de abril del presente año en el diario El País Diego López Garrido y Antonio Farriols Solá; en un párrafo de su artículo, afirman que

Las redes sociales son ya una forma de poder político -no solo social o económico-. La utilización por Cambridge Analytica de 87 millones de datos personales obtenidos de los ficheros de Facebook para influir –al parecer decisivamente- en la campaña electoral de EEUU en favor de Trump, o en la campaña del último referéndum británico en favor del Brexit, es el más siniestro ejemplo del poder político determinante de las redes sociales dominantes. Este cambio tecnológico, socioeconómico y político que han introducido las redes sociales difícilmente se puede combatir.

Así que ahora, prácticamente todo se puede compartir por las redes… todo… menos el desnudo propio. O el desnudo de conocidos. O el desnudo en general. Y todo porque se presupone que el uso de las fotografías va ser meramente sexual, y que las fotos o videos de gente desnuda van a ser utilizadas por los millares de páginas porno que existen en las redes…

Y esa es la gran realidad: que la gran mayoría de personas identifican equivocadamente desnudo y sexo (y digo en concreto equivocadamente porque, tal y como dice John Locke en Ensayo sobre el entendimiento humano (citado en La espiral del silencio)

La verdad no ha tenido en su primera aparición voces a su favor. Las nuevas opiniones siempre resultan sospechosas, y suelen encontrar oposición sin más razón que la de no ser todavía comunes. Pero la verdad, como el oro, no lo es menos por estar recién sacada de la mina.

Pero en mi caso, por la intencionalidad del blog y, porqué no decirlo, por mi ingenuidad en confiar en que predominan las buenas intenciones en el ser humano en general, he utilizado esas imágenes, todas ellas descargadas de internet pero de fuentes que, ahora  soy consciente, no he comprobado si eran de confianza; y sobreentendiendo que nadie accedería al contenido de mi blog y daría un uso distinto a las imágenes que el estrictamente divulgativo.

Ahora, que se me han abierto los ojos, incorporo por convicción propia a mi mente esta legislación que protege cualquier imagen que identifique a una persona sin autorización expresa esté desnuda o no; aunque quizás mis entradas pierdan gran parte de su contenido didáctico, la legislación está para cumplirla, independientemente de nuestra opinión sobre su idoneidad o no…

Pido perdón si en algún momento he podido perjudicar o molestar a alguna persona por mi pecado original…

Enlace al artículo de El PaísLa normativa de protección de datos en el Tribunal Constitucional

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2 respuestas a Mi pecado original

  1. sernudistaenmadrid dijo:

    Eurociudadano, muchos caemos en ese mismo pecado, es más me atrevería a decir, que todos los que usamos las redes sociales, pecamos de lo mismo… necesitas una imagen la buscas en google y voilá, ya tienes una imagen que ilustre lo que tu quieres decir…. no pretendo quedarme con el mal de muchos, consuelo de tontos… pero si en alguna ocasión hubieras perjudicado a alguien por usar su imagen sin permiso (y por imagen me refiero a cualquier foto que una persona ha tomado y que no necesariamente tiene que aparecer una persona en ella) estoy segura que te lo habrían hecho saber para que la retiraras.

    Le gusta a 1 persona

    • Es cierto que si alguien se sintiera perjudicado hubiera pedido la retirada de la foto (y así lo hago saber en mi página de inicio); pero ahora entiendo que no hay que llegar a ese extremo, sino que hay que ser consecuente con el sentido de la ley. Y en ello estoy…

      Me gusta

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