Las dos Españas que ve la ONU

Esta entrada está dedicada a algo que en esta situación de confinamiento cobra más importancia, si cabe: cómo, durante la crisis, se optó por beneficiar a los ricos y a perjudicar a los pobres (sí, perjudicar, sin paliativos). De como ahora echamos de menos los recursos que antes se dilapidaron en forma de copas América, Terras Míticas o aeropuertos / AVE para todos, y que debieran haber sido destinados a educación, justicia o sanidad, los tres pilares del estado de bienestar (en sanidad incluyo dependencia, ámbitos íntimamente interrelacionados).

Para ello, voy a traer tres artículos, publicados en el El País; empezaré por los dos más recientes, publicados en la edición impresa el día 15 de marzo de 2020; el primero, publicado en el suplemento Ideas, es una entrevista al filósofo belga Michel Feher, en la que habla, entre otras cosas, de como desde los años 90 los países más desarrollados empezaron a desmantelar el estado del bienestar. A continuación, un extracto de la entrevista (recomiendo su lectura íntegra: más abajo está el enlace al artículo original).

Michel Feher - Consuelo Bautista - El País - El Eurociudadano nudista

Michel Feher – Foto de Consuelo Bautista en El País – Fuente

La extrema derecha otorga solvencia a quien se une a sus valores

Dice el filósofo Michel Feher (Bruselas, 1956) que somos una sociedad de gestores de carteras. Que si hemos diluido las fronteras entre trabajo y vida privada, si confundimos la explotación laboral con la autorrealización personal y optimizamos nuestra rutina es porque el crédito es el valor esencial de la civilización contemporánea. Todos (Estados, empresas e individuos) vendemos 24/7 nuestra reputación y servicios. Y la izquierda todavía no parece enterarse y vive anclada en arquetipos obsoletos, confundida frente a la ultraderecha. (…)

PREGUNTA.  Sostiene usted que el auge de la extrema derecha es consecuencia del neoliberalismo y no, como se ha defendido, una reacción contra las élites económicas.

RESPUESTA.  Hay que poner contexto para entenderlo. En los años noventa, los Gobiernos desarrollaron las políticas del crédito: los países más desarrollados desmantelaron el Estado del bienestar y quitaron poder a los sindicatos porque querían atraer a inversores ofreciéndoles las condiciones más favorables. Como aquellos Gobiernos tenían que ser reelegidos, optaron por promesas tipo: No os podemos ofrecer más beneficios que la seguridad social, pero os mejoraremos y convertiremos en empleables. No prometemos más ayudas públicas, pero presionaremos para que los mercados os den dinero, os hipotequéis con casas y estudios y así seréis solventes. Se convirtió a los ciudadanos en activos. Aquello generó más precariedad. Después, con la crisis financiera de 2008, los Gobiernos salvaron a los bancos y no a la gente.

P.  Y aumentaron las políticas de austeridad.

R. Sí, fue brutal. Las promesas gubernamentales reforzaron la narrativa de los activos valiosos: unos valen y otros no. Hay que deshacerse de los que no. Se desacredita a los inmigrantes que se ahogan en el Mediterráneo y se complica todavía más el acceso a las ayudas públicas. Las diferencias entre izquierda y derecha se diluyen mientras aumenta la brecha entre ricos y pobres. Pero hay una gran parte de la población que ni puede beneficiarse de las ayudas fiscales para los de arriba ni son lo suficientemente pobres para acogerse a las ayudas públicas. ¿Qué puedes ofrecer a esa gente? Ahí es cuando la extrema derecha entra en escena, de la mano de la esencia del neoliberalismo, no contra él. La extrema derecha ofrece el crédito de la solvencia a quienes se adhieren a sus valores.

P.  Cree que estamos en una nueva meritocracia.

R.  Lo digo de forma irónica. Obviamente, no se trata de un escenario en el que la gente esté siendo pagada y reciba cosas en función a sus méritos. Esta meritocracia responde a esta era de la financiación. Ya no se trata de la distribución y del valor del producto en sí, sino de la asignación del crédito y la confianza que éste recibe. Y por crédito me refiero al financiero, pero también al moral. Qué y a quién se considera solvente. La principal competición hoy en día consiste en decidir quién merece ese crédito y por qué. (…)

Y enlazando con la actuación de los gobiernos europeos durante la crisis comentada más arriba, un extracto del artículo de opinión de Claudi Pérez, comentando cual debe ser la respuesta económica a la presente crisis del coronavirus.

Consejo de ministros del 14 de marzo - José María Cuadrado Jiménez - El País - El Eurociudadano nudista

Consejo de ministros celebrado en sábado 14 de marzo – Foto de José María Cuadrado Jiménez en El País – Fuente

Actúen, actúen ya

La Gran Recesión es uno de los mayores gatos por liebre de la historia. En 2008 el problema no era el déficit público, sino la fragilidad de un sistema financiero sobreendeudado que dependía de la financiación a corto plazo y que estaba estallando en pedazos. La noche del 10 de mayo de 2010 un puñado de líderes, capitaneados por Angela Merkel en Europa, decidieron que el problema eran las cuentas públicas (algo que solo era cierto para Grecia) y causaron, con las políticas equivocadas, perjuicios sociales y económicos que alargaron la crisis más de la cuenta y la hicieron innecesariamente más profunda.España fue uno de los grandes perdedores del empacho de ideología que abocó a los Ejecutivos europeos a una austeridad excesiva. Estamos ante otro 10 de mayo. (…) hay que aplicar incentivos económicos a toda velocidad. En tres direcciones. Una: garantías ilimitadas (como han hecho Alemania o Japón) y préstamos sin interés para evitar que las pymes se queden estranguladas por la falta de liquidez. Dos: facilidades para que los empresarios apliquen expedientes temporales de reducción de empleo, de manera que no despidan a los trabajadores sino que solo los envíen transitoriamente a casa. Y tres: un paquete de inversiones públicas para limitar el destrozo y que la salida de la crisis no sea en forma de L, sino en forma de V.

(…) España tiene una posición de partida muy mala para encarar esta crisis: una deuda pública del 100% del PIB, un paro del 14% y un déficit del 2,5%, que se va a disparar inmediatamente por la caída de ingresos y la necesidad de gastar para apoyar la demanda. (…) esto no es un “no es para tanto”: hay una caída global de la demanda que exige actuar de inmediato. Puede que todo sea parte del pánico, pero las consecuencias de ese pánico son ya muy reales, y más que van a serlo. Un tecnócrata se preocupará por la situación fiscal de dentro de un año. Pero un líder debería darse cuenta de que el momento de actuar es ahora. Ya. Rápido. Háganlo.

Y ya, por fin, el artículo que da título a esta entrada; ha tenido que ser el relator especial de la ONU para la extrema pobreza, Philip Alston, el que ponga de manifiesto las consecuencias en España de esas políticas de austeridad que solo han beneficiado a las grandes fortunas y nos han empobrecido al resto de la humanidad: profundas desigualdades que hace que muchas personas vivan en España en peores condiciones que si se encontraran en un campo de refugiados…

Philip Alston - Samuel Sánchez - El País - El Eurociudadano nudista

Philip Alston, relator especial de la ONU para la extrema pobreza – Foto de Samuel Sánchez en El País – Fuente

Las dos Españas que ve la ONU

Philip Alston, relator especial de la ONU para la extrema pobreza, ha salido escandalizado de nuestro país tras visitar numerosos barrios castigados por la miseria en Madrid, Barcelona, Sevilla, Huelva y otras ciudades. Alston, invitado por el Gobierno español, ha reconocido su asombro por las dramáticas condiciones de vida de la gente sin vivienda, sin calefacción, sin empleo o salarios de miseria en “un país muy rico, como España”. “Me ha quedado muy claro”, ha explicado, “que hay dos Españas: una de prosperidad y otra en que un porcentaje muy elevado de personas vive al límite de sus posibilidades”.

Para el relator es insoportable que “la recuperación económica después de la recesión ha dejado a muchos atrás con políticas económicas que benefician a las empresas y a las personas más ricas”. En su opinión, “España puede hacer mucho más para las personas de bajos ingresos”.

El aumento de la desigualdad en España y otros países es consecuencia de las nuevas políticas fiscales que permiten a los ricos pagar cada vez menos impuestos. El profesor Joel Slemrod, de la Universidad de Michigan, ha explicado en un encuentro del Institut d’Economia de Barcelona, como la evasión fiscal es un fenómeno de los ricos. Menciona un estudio que indica que el 0,01% más rico de los países escandinavos evade el 30% de su renta y riqueza y el 95% de los tenedores de cuentas extranjeras fiscales no informan de sus depósitos.

La evasión fiscal es cosa de las ganancias de capital de las grandes fortunas. Slemrod destaca que en Estados Unidos las ganancias de capital representan el 60% de los ingresos brutos de las 400 personas más ricas. En su opinión, “la globalización abre muchas oportunidades para la evasión de las grandes corporaciones”. Por esta razón estima que “la cooperación fiscal entre países es de vital importancia”.

Sin embargo, la cooperación internacional contra los paraísos fiscales avanza muy lentamente. Ahora el debate está en cómo los países se reparten los impuestos de las multinacionales (pilar 1) y en el establecimiento de un tipo mínimo global de estas corporaciones (pilar 2). Las negociaciones se ven frenadas por Estados Unidos, según José María Mollinedo, secretario general de los Técnicos de Hacienda (Gestha). Las 134 multinacionales españolas pagaron en 2016 un 12,6% de sus beneficios por el impuesto de sociedades, según la Agencia Tributaria. Pero 49 sólo pagó el 3,6%. El acuerdo PSOE-Unidas Podemos plantea una tributación mínima del 15% de las grandes empresas y del 18% para la banca.

Reducir la pobreza en España, que afecta al 26% de ciudadanos, depende de recaudar los impuestos evadidos. Mollinedo señala que la lucha contra el fraude sólo descubre el 19% de la evasión fiscal. Cree que el problema es la falta de efectivos. “En España hay un funcionario por cada 1.350 activos”, indica, “menos de la mitad que en Europa, que hay un empleado público por cada 554 activos”. Sólo una fiscalidad justa podrá unir a las dos Españas.

¿Cambiará esta crisis esta visión, o después de las palabras grandilocuentes de estos días seguiremos con las mismas políticas? Sólo el futuro puede contestar a esta pregunta…

Enlace a los artículos originales en El País:

La extrema derecha otorga solvencia a quien se une a sus valores.

Actúen, actúen ya.

Las dos Españas que ve la ONU

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