El nudista

Risas.

Sólo fueron unas risas, pero ¡vaya consecuencias!

De pequeño, yo nunca ví a mis padres ni a mi hermana desnudos… ¡menuda indecencia! Pero sin embargo, cuando iba a la ducha, no me importaba que a mi me vieran desnudo, eso sí, en los estrictos límites del cuarto de baño de mi casa.

Cuando tenía 9 años, mis padres tuvieron la desdichada idea de enviarme interno a un colegio; así aprendía música (que a mi madre le encantaba, pero a mi no) y me educaban. Pues bien, mi madre les dijo a las monjas que nos cuidaban que me ayudaran a ducharme. Y claro, en la ducha no tenía problema alguno en desnudarme, aunque me vieran… hasta que oí risas, las risas burlonas de algún descerebrado, que se burlaba porque me vio desnudo…

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En este recinto pasaron los 5 años más desdichados de mi vida (fuente)

A partir de ese momento, nadie más me vio desnudo, ni en ese colegio ni en los años venideros. Era todo un espectáculo llevarme toda la ropa a esos aseos minúsculos, para cambiarme de ropa y que nadie me viera, porque lo único que podía mostrar en público era mi cara, mis brazos y mis piernas (sí, mis piernas, porque hasta los 12 años iba con pantalón corto, tanto en verano como en invierno).

Y a los 17 años, otras risas, pero esta vez de uno de mis actuales mejores amigos, dieron la vuelta a la situación. Estábamos de campamento con nuestro grupo Scout y a mediodía nos dábamos un baño en la piscina; claro, había que cambiarse y ponerse el bañador, así que coincidió que íbamos los dos a cambiarnos en el mismo sitio, y entonces yo le pregunté quien se cambiaba primero; y volví a oir una risa, pero esta vez una risa amistosa, que me dijo, sencillamente, no pases pena, nos cambiamos juntos.

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Campamento Cabrillas de Orea, donde sucedieron los hechos. (fuente)

Mi amigo nunca ha sabido lo que esa sencilla risa, esa sencilla frase, supuso para mí: una verdadera liberación. A partir de esos días, deseaba que llegara el momento de cambiarnos de ropa para sentir de nuevo aquella liberación. Poco a poco, me fui acostumbrando a cambiarme de ropa sin sentir vergüenza de que me vieran otros… pero otros chicos. Las chicas, ¡no, por supuesto!

Pero eso también debía cambiar: y afortunadamente, también cambió de la forma más inesperada.

El primer contacto con la posibilidad de estar desnudo, además de con chicos, con chicas, fue con otra muy gran amiga del mismo grupo Scout; ella, en aquellos tiempos, trabajaba en el camping de unos familiares que estaba justo al lado de una playa nudista, aunque el camping no lo era; el caso es que en algunas ocasiones me comentó, no sé si en serio o en broma, de ir juntos a la playa nudista… del comentario no pasó, desafortunadamente, pero  a mí me activó el deseo de acercarme a la playa con ella, aunque en realidad no sé si hubiera sido capaz de desnudarme, y tampoco sé si ella lo hubiera hecho… pero, aunque ella probablemente no sea consciente, e incluso no lo recuerde, activó una mecha que al poco tiempo dio paso a la llama que ahora no se puede apagar…

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Esta es la playa del primer intento… volví a ella casi 30 años después. y esta vez si me desnudé. (fuente)

Debía tener unos 23 ó 24 años, y fui a Alicante con motivo de las hogueras de San Juan con mi amiga Lola; yo había quedado con unos amigos de los Scouts de esta ciudad, y Lola me pidió que les preguntara donde se encontraban las playas libres de la ciudad. Yo sabía que lo de playas libres significaba playas nudistas, pero aún así superé mis vergüenzas y se lo pregunté por teléfono, y me indicaron dos zonas: la del Cabo de las Huertas y la de Urbanova. Y directamente nos fuimos a la playa de Urbanova. Nada más llegar, Lola se quitó toda la ropa, y se tumbó tan tranquilamente. Yo dude dos o tres segundos, me cogí la cintura del bañador y… ¡zasss! bañador al suelo. ¡Que sensación! Completamente desnudo, por fin, rodeado de otras gentes desnudas (y otras también vestidas) y disfrutando de mi desnudez, por primera vez junto a una chica… el gusanillo del desnudo ya no me iba a abandonar.

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Y esta, la del primer intento válido (fuente)

Pronto me independicé y me fui a vivir a un piso totalmente sólo; aparte de lo mal que comía en esa época, se produjo una incorporación progresiva del desnudo a mi vida cotidiana: primero empecé por dormir desnudo, tanto en verano como en invierno. A continuación, a base de prolongar el momento de ponerme encima algo de ropa, me acostumbre a ir desnudo también dentro de casa. Y ya para mí, el desnudo pasó a ser una cuestión de comodidad…

Y ya, el resto de pasos, entraban dentro de la lógica: buscar información en el naciente internet (entonces no habían tantos recursos como ahora: dos listas de correo -naturista y nudista- y un grupo de noticias -es.rec.naturismo- aunque este último no estaba moderado y tenía mucha solicitud sexual -confundiendo, como de costumbre, churros con merinas-), y comenzar a frecuentar las playas nudistas.

Sin embargo, todavía tengo una espinita clavada con el tema del nudismo: la visibilidad. Mis amigos y mis compañeros de trabajo desconocen esta faceta de mi vida. Esta claro que tampoco tiene porque conocerla. Pero tengo una sensación de querer salir del armario nudista cada vez mayor; sólo uno de mis amigos (distinto al de antes) sabe de mi pasión por el nudismo. Y me gustaría que el resto de ellos lo conocieran, de forma natural, como una parte más de mi persona. Pero, en verdad, tengo miedo. Miedo a su reacción, y sobre todo en el caso de las personas que hemos conocido como padres de los amigos de mis hijos, a que no comprendan que el nudismo no tiene ninguna connotación sexual y mis hijos tengan problemas con sus amigos o incluso en el colegio.

Y tengo ganas de proclamar a todo el mundo que me gusta estar desnudo porque es algo realmente saludable, que es recomendable para toda la familia, beneficioso para los niños, y que, aunque no tiene porque gustar a todo el mundo, no es justo que esté tan mal visto. Y este es, realmente, el único problema…

Últimas noticias: mis amigos más íntimos ya lo saben, y todos ellos me han expresado su apoyo incondicional… averigua como se lo he contado pulsando aquí.

Mis publicaciones sobre nudismo las puedes encontrar aquí.

7 respuestas a El nudista

  1. israel dijo:

    si fuera bueno como decis entonces por que no todo e mundo anda en bolas, es norma es bueno, yo creo que no esta bien solo que este mundo ya esta descarado todo es permitido y normal

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    • Estimado Israel.

      Gracias por leer el blog.

      Compruebo que, a pesar de estar en desacuerdo con el nudismo, accedes a blogs que hablan del tema, supongo que para informarte. Me alegro que tengas esa amplitud de miras, y por ello te contesto a tu amable comentario.
      Ser feliz es muy bueno, y sin embargo, el mundo está lleno de gente infeliz; el problema no es que haya gente infeliz, como todos lo hemos sido en alguna ocasión, sino que la gente infeliz no permita que el resto de personas sean felices porque, simplemente, no les gusta ver felicidad a su alrededor.
      El nudismo es un caso parecido: se hace porque te gusta, y para los gustos, los colores; pero el problema reside en que hay mucha gente que, sencillamente porque no le gusta, no permite que otras personas puedan estar desnudas.
      Además, se suele asimilar el nudismo con la actividad sexual, cuando para tener actividad sexual no es necesario estar desnudo… y para ducharnos estamos desnudos y no hay actividad sexual.
      Yo te invito a que pruebes a estar desnudo en la intimidad de tu hogar un rato; si te sientes bien tras un rato, lo volverás a probar; si por el contrario, te desagrada, no pasa absolutamente nada… pero no impidas que otros puedan sentirse bien estando desnudos…

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  2. LOLA dijo:

    GRACIAS CARIÑO EL NUDISMO ES LO MÁS NATURAL DEL MUNDO ES LIBERTAD Y ARMONÍA CON TU CUERPO Y LA NATURALEZA. ME ALEGRA HABER FORMADO PARTE DE TU SALIDA AL MISMO.

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  3. LOLA dijo:

    GRACIAS ME HACE FELIZ HABERTE AYUDADO A VER Q EL NUDISMO ES LIBERTAD Y ARMONÍA ENTRE LA NATURALEZA Y NUESTRO CUERPO. Y AL Q NO LO ENTIENDA Q LE DEN.TU SABES Q YO NUNCA ME HE ESCONDIDO D NADIE.NI EN ESTO NI EN OTROS TEMAS.GRACIAS POR TU CONFIANZA EN MÍ. TQMX

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  4. Pingback: Una mirada interior | El eurociudadano nudista

  5. Enrique Lafuente dijo:

    Soy nudista desde hace más de 40 años. Encontré tu comentario por casualidad. Gracias por publicarlo, pues como tú creo que están muchas personas.
    Conozco gentes que nos critican y luego lo practican (eso sí, donde suponen que no les conocen) y luego tenemos otras que van a pasear la vista por donde estamos desnudos.
    Pero ellas se lo pierden y muchas están locas por hacerlo y como no se deciden, reaccionan así.

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