Sección de libros: Le sein, une histoire

A finales de septiembre estuve en una comida familiar, y entre otros temas, se habló de cómo ahora se está promoviendo entre la clase médica el hecho de dar el pecho todo el tiempo posible, sin límite temporal: sólo cuando el niño dejara de querer teta, o bien cuando la madre se quedara sin leche. Las dos primas que introdujeron el tema recordaban como, cuando ellas tuvieron a sus retoños, o bien se pregonaban las bondades de las leches artificiales maternizadas, o bien se propugnaba que el periodo de amamantar debía limitarse a los cuatro meses de baja maternal. La reflexión que subyacía en todo esto era que opinaban que el cambio de parecer entre la clase médica tenía que ver, muy probablemente, con una política de exclusión de la mujer del mercado laboral, para así reducir las cifras del paro (lo habían oído en un programa de Radio Klara -la emisora libre y libertaria de València-). Argumentaban que antes, al ser necesaria la presencia de la mujer para cubrir los puestos de trabajo, se intentaba que los periodos de lactancia se acortaran al máximo o incluso que no existieran, para que se reincorporaran cuanto antes a sus puestos de trabajo; pero que en la actualidad, como no hay puestos de trabajo suficientes, se fomenta la exclusión del mercado laboral a la mujer fomentando la lactancia materna todo el tiempo que sea posible…

Cuando acabo la comida, en la despedida, me dirigí hacia mis primas y no pude hacer otra cosa que recomendarles la lectura de este libro:

Ahora mismo, estoy tentado de escribir un resumen del libro, diciendo que nos describe con total precisión, y basándose en la información historiográfica disponible (la escultura, la pintura, los escritos de cada época) como la visión del pecho femenino ha evolucionado, siempre bajo la atenta mirada y el prisma masculino, que ha impuesto según su conveniencia una visión u otra del mismo; por ello, en unos tiempos se ha fomentado la lactancia materna de la madre en exclusiva, y en otros se han impuesto las nodrizas… (yo realmente no sé si he tenido nodriza o no, pero en mi vida ha existido una teta Carmen… aunque también es cierto que en Valencia a los hermanos se les ha llamado siempre tete y a las hermanas teta… hasta que llegó la identificación sexualizada de la palabra -bien reciente- y ha desparecido prácticamente del vocabulario). Y también podría añadir que una de las reflexiones más interesantes es la que hace la autora del prólogo de esta edición francesa, Élisabeth Badinter, sobre la propiedad del pecho femenino, cuando dice:

¿A quien pertenecen los pechos? ¿Al niño que mama, cuya vida depende de la leche de su madre? ¿Al hombre o mujer que los acarician? ¿Al artista, que reproduce las formas femeninas, o al diseñador de moda, que elige pechos pequeños o grandes en función de la demanda incesante del mercado para marcar estilo? ¿A la industria textil, que quiere vender un “sujetador de crecimiento” (soutien-gorge de formation) para las preadolescentes, un “sujetador de mantenimiento” para las mujeres de edad o los Wonderbra para aquellas que quieren mostrar un escote alto y redondo (décolleté pigeonnant)? ¿A los jueces religiosos o morales, que insisten en que el pecho esté castamente cubierto? ¿A la ley, que puede ordenar la detención de las mujeres que estén con el pecho desnudo? ¿A los médicos que deciden la periodicidad de las mamografías o cuando hace falta una biopsia o la extirpación de los pechos? ¿Al cirujano estético que los moldea por razones estrictamente estéticas? ¿Al pornógrafo que compra el derecho de exponer el pecho de ciertas mujeres, a menudo en un entorno degradante y ofensivo para todas las mujeres? ¿O bien pertenecen a la propia mujer porque los pechos son una parte de su propio cuerpo? Estas preguntas están relacionadas con los distintos intentos de los hombres y de las instituciones por apoderarse del pecho de las mujeres.

Pero no; no voy a mostrar las múltiples razones por las que este libro debiera ser leído por toda la humanidad. Simplemente, menciono los comentarios que hace el libro sobre el tema de conversación en la comida, la lactancia materna…

El pecho sagrado

Astarté - Vamos de cabeza

Astarté, diosa nodriza (dea nutrix) fenicia – Fuente

isis amamantando a horus Afrolegends

Isis amamantando a Horus – Fuente

En la Atenas del siglo V antes de Cristo, las mujeres estaban controladas rigurosamente por un sistema patriarcal que las encadenaba a las tareas del hogar, las excluía de la vida pública e imponía que cubrieran su cuerpo de la cabeza a los pies. En casa, llevaban un largo quitón (especie de túnica), por fuera añadían una capa y, cubriendo su cabeza, velos. En Esparta se concedía a las mujeres un poco más de libertad en su vestimenta: sus túnicas estaban cortadas por el lado por debajo de la rodilla para exponer sus muslos. (…)

Sobre las nodrizas, sabemos por los vestigios de contratos, lápidas funerarias, epitafios y estatuas, se recurría a ellas a menudo en la sociedad griega clásica, y que las mejores eran muy respetadas.

Rómulo y Remo amantados por una loba – Rubens, 1616 – Fuente

En la época en que Plinio contribuía a la leyenda de la Caridad romana, la lactancia materna declinaba en las ricas mansiones imperiales. Plinio recordaba con nostalgia la época en la que los niños probablemente habían bebido las virtudes cívicas directamente de la leche de su madre, en lugar de ser confiados a nodrizas. Como él, Tácito aconsejaba a las mujeres de la Roma imperial volver a las costumbres del pasado, cuando antes, el hijo nacido de un casto himen no era entregado al servil reducto de una nodriza comprada, sino a los brazos y a los pechos de una madre, cuya mayor satisfacción era desvelarse en el cuidado de su casa y en el cuidado de sus niños.

Abraham y Sara con Isaac recién nacido – Fuente

¿Quien hubiera dicho a Abraham que Sara pudiera alimentar a sus hijos?

Más tarde, el Talmud formularía la obligación de la lactancia para todas las mujeres judias: un bebé debe mamar veinticuatro meses […] La lactancia no debe ser reducida en los tiempos difíciles para que el bebé no muera de sed.

Catedral de Santa Cecilia de Albi, o la ausencia de pecho es un símbolo de santidad (y viceversa) – Fuente

En la sociedad medieval, el pecho tenía una importancia singular: era el signo de una ligazón entre la madre y el niño, el enlace entre una generación y la siguiente, con todo lo que eso implicaba en términos de rango, de riqueza y de responsabilidades morales. En un influyente tratado del siglo XIII atribuido a Barthélemy el inglés, la madre se definía como aquella que ofrece su pecho para alimentar al niño.

Incluso cuando la madre no daba el pecho a su hijo, lo que ya ocurría para algunas miembros de las clases superiores, el pecho que alimenta se concibe como una responsabilidad de la madre. La leche que venía directamente de la madre, o de una nodriza que daba el pecho en su lugar, era el equivalente visual de la herencia legítima, alrededor de la que se organizaba la sociedad feudal.

Leche de vaca para los pobres, nodriza para las mujeres de buena cuna, ¡las desigualdades comenzaban desde la primera gota de leche!

Un medievalista concluyó en un estudio sobre las historias francesas escritas entre 1150 y 1300 que una madre que diera el pecho a su hijo o lo confiara a una nodriza por interés del niño, era considerada como una buena madre, mientras que la que daba al niño a una nodriza para desentenderse de él y tener una vida más libre era expresamente reprendida.

Madonna Lactans – Iglesia de Lorenzinberg – Fuente

En nuestros días, la Virgen dando el pecho nos es familiar. Hemos visto tantas pinturas italianas, francesas, alemanas, holandesas y flamencas, que no podemos ni imaginar hasta que punto esta representación era novedosa cuando apareció. Debemos ponernos en la piel de estos italianos del fin de la Edad Media, casi todos analfabetos, al ver por primera vez a la Virgen dando el pecho a un bebé como cualquier mujer común.

¿Porqué esta particular imagen de la Virgen aparece y se hace tan popular al principio del siglo XIV en Italia? Quizás esta proliferación de imágenes de la Virgen dando el pecho estuviera relacionada con la malnutrición crónica y la angustia que conllevaría la falta de alimento en la sociedad florentina de la época.

(Por las epidemias de peste) Quizás se relaciona con la práctica cada vez más corriente que prefería el envío de los niños florentinos a casa de las nodrizas al campo. Desde aproximadamente 1300 los bebés de las clases medias urbanas eran confiados generalmente a manos de una bàlia, o nodriza, desde su bautismo.

El pecho erótico

La virgen y el niño de Jean Fouquet (1452), conocida como La Virgen de Melun. – Primera representación del pecho para disfrute del espectador (masculino, por supuesto). La modelo es Agnès Sorel, ama de llaves del rey de Francia – Fuente

El Eurociudadano nudista - Eva Prima Pandora - Jean Cousin - 1490

Eva Prima Pandora, de Jean Cousin (1490). Este tipo de cuadro (este fue el primero en su género) perpetúa la idea judeo-cristiana de que las mujeres en general, desde Eva, son tentadoras diabólicas. Fuente.

Con el fin de preservar sus pechos de tensiones y deformaciones, muchas mujeres ricas del Renacimiento decidieron no dar el pecho a sus hijos. Las francesas, como las italianas de las clases superiores, utilizaban nodrizas desde el final de la Edad Media, haciéndolas venir a su propio domicilio. Pero cada vez más, a lo largo del Renacimiento -salvo en el caso de las familias muy ricas- se convirtió en costumbre enviar a los bebés al campo entre dieciocho y veinticuatro meses. No se puede asegurar que esto fuera una forma de negligencia puesto que no se sabe cuántas visitas recibía el niño (si es que las recibía). Las mujeres más pobres no podían recurrir a una nodriza. En toda Europa, la mayoría de las mujeres probablemente alimentaban un bebé o más a lo largo del año, el suyo y los que tenían a su cuidado. Siendo conocido el efecto contraceptivo de dar el pecho, su práctica debió constituir una especie de control de natalidad entre las masas de la Europa preindustrial.

La práctica de enviar a los bebés a las casas de las nodrizas en el campo fue unánimemente condenada en toda Europa por los médicos, los humanistas, los sacerdotes, los predicadores y otros moralistas. Un corpus literario nació durante el Renacimiento declarando que era el deber de una madre dar el pecho a su bebé y que recurrir a una nodriza constituía un sustituto arriesgado para la madre biológica.

Árbitros de la moralidad llegaron a calificar de pecado rehusar dar el pecho, sobre todo en países como Alemania e Inglaterra, en los que los reformadores protestantes apelaban a una moral más estricta.

Atrapadas entre los médicos que les ordenaban dar el pecho y sus maridos que les ordenaban lo contrario, las madres de las clases acomodadas francesas durante el Renacimiento rechazaron dar el pecho a sus bebés. Durante un siglo en el que el potencial erótico del pecho suplantó poco a poco su función maternal, muchas mujeres simplemente no estaban dispuestas a consagrarse a sus bebés en detrimento de su relación con su marido, sin hablar de sus amantes.

Había dos clases de pecho en la sociedad del Renacimiento: uno compacto, de las clases superiores, destinada al placer de los hombres, y el pecho lleno, lactante, de las mujeres de las clases inferiores que daban el pecho a sus hijos y a los de sus empleadores ricos.

El Eurociudadano nudista - Gabrielle d'Estrées y su hermana

Este retrato de Gabrielle d’Estrées (amante de Enrique IV de Francia) y su hermana representa lo comentado en el párrafo anterior. – Fuente.

En el siglo XVII, las mujeres británicas comenzaron a hablar más. Muchas de ellas dieron testimonio, en cartas privadas y en obras publicadas, expresando su apoyo a la lactancia materna. De entre ellas, Elizabeth Clinton (1574-1630?) hace remontar este deber a los tiempos bíblicos: ¿Quien podría negar que el deber de una madre es dar el pecho a sus propios hijos, cuando todas las matriarcas divinas han emprendido este camino antes que ella: Eva, la madre de todos los vivientes, Sara, la madre de todos los creyentes, Ana, tan maravillosamente escuchada por Dios, María, bendita entre todas las mujeres (The Countess of Lincoln’s Nurserie, 1622). Ninguna otra como la reina Ana, esposa de Jacobo I (1566-1625), al tomar partido por las madres que dan el pecho, incluso aunque su elección personal estaba motivada por un sentimiento de diferencia con respecto a otras damas que de similitud con ellas. De hecho, se oponía a las nodrizas porque no quería que su real hijo se embebiera, con su leche, de las características de una nodriza. ¿Dejaré que mi hijo, el hijo de un rey, tome la leche de cualquiera y mezcle la sangre real con la sangre de una sirvienta? Cualquiera que fueran sus razones, algunas mujeres de la alta sociedad mostraron su adhesión a la lactancia materna con el fin de convencer a otras madres de seguir su ejemplo.

Y, aunque sin relación directa con la lactancia, una reflexión interesante…

La erotización del pecho en el Renacimiento se debe insertar en el contexto de una nueva ola de liberación sexual (…) Por primera vez en la historia judeo-cristiana (…) el cuerpo humano suplanta al cuerpo divino y los placeres físicos adquieren un estatus de derecho universal. Desde que las Italianas y las Francesas se sumieron en esta fiebre, toda Europa fue infectada. Hasta en los Estados Alemanes, si creemos las exhortaciones de Lutero, que pone el foco en los comportamientos sexuales ilícitos: Las mujeres y las jóvenes, afirma, van desnudas tanto por delante como por detrás, y nadie las castiga ni las corrige.

Vamos, como en la actualidad…

Y para finalizar este capítulo…

Cuando el pecho fue hipersexualizado, su significado sexual comenzó a hacer sombra a su significado maternal. La lucha por restaurar el significado nutriente del pecho se retoma periodicamente en los siglos posteriores por la actuación de individuos y grupos opuestos al reino absolutista del pecho sexualizado.

El pecho doméstico

El Eurociudadano nudista - Una mujer dando el pecho a un bebé - Pieter de Hooch

Mujer dando el pecho a un bebé, de Pieter de Hooch. – Fuente.

(En Holanda) En la casa, era deber de la madre alimentar a sus hijos en todos los sentidos del término: desde la primera gota de leche hasta la primera oración.

Las autoridades médicas, religiosas y morales holandesas eran todas grandes abogados de la lactancia materna. Como en Inglaterra, los protestantes estrictos eran más virulentos, puesto que creían que la madre que daba el pecho complacía más a Dios y que una mujer que rehusaba dar el pecho era una abominación a los ojos del Señor.

La verdadera madre da el pecho a su bebé. Más que ningún otro factor, la alimentación materna era een merck-teecken van een vrome Vrouwe (la marca de una madre piadosa).

Los tratados médicos añadían sus argumentos al debate. Conforme a la creencia de la época según la cual la leche materna estaba formada por la sangre que había alimentado al feto en el vientre, se consideraba importante que el bebé continuara absorbiendo la misma sustancia -es decir, sangre de la madre transformada en leche-. Muchos miedos envolvían a la sangre / leche de una extranjera, y el menor de ellos no era que el bebé adquiriera rasgos de la personalidad de la nodriza.

El Eurociudadano nudista - Isaac y Rebeca o La novia judia - Rembrandt

Isaac y Rebeca, también conocido por La novia judia, de Rembrandt; la mano del hombre sobre el pecho de la mujer, como símbolo de posesión. – Fuente.

El Eurociudadano nudista - La alcahueta - Jan Vermeer van Delft

La alcahueta, de Jan Vermeer. Un trato familiar muy parecido al del cuadro anterior, en el contexto de un burdel. Fuente.

Y un comentario sobre las holandesas del siglo XVII que podría ser aplicado a las nudistas del siglo XXI…

Los que se acercaron a Holanda en el siglo XVII se impresionaron por los encantos mamarios de las holandesas y por su libertad para actuar, que era impensable para las mujeres respetables en otros países europeos. Besos en público, conversaciones sinceras, paseos sin acompañamiento, todo esto sorprendía a los extranjeros, sobre todo a los franceses, que juzgaban estos comportamientos como indecentes, incluso si se les recordaba la castidad inexpugnable de las mujeres casadas. Estaba claro que las visibles curvas de las holandesas y sus comportamientos libres no eran sinónimos de licencia sexual, como los extranjeros habrían concluido si sus mujeres se hubieran comportado de igual forma.

El pecho político

En ningún periodo de la historia -excepto el nuestro- los pechos no fueron objeto de más discusiones que en el siglo XVIII. Cuando los pensadores del Siglo de las Luces se comprometieron con el cambio del mundo, los pechos se convirtieron en campo de batalla de teorías polémicas sobre la raza humana y los sistemas políticos. Antes del fin del siglo, serán relacionados, como nunca antes, con la idea misma de pertenencia a una nación. Se puede avanzar que las democracias occidentales modernas han inventado el pecho político y que no han dejado de hacerse los dientes largos…

El Eurociudadano nudsita - María Antonieta de Austria

María Antonieta de Austria, futura esposa de Luis XV de Francia, cuya única preocupación antes de conocerla era si estaba bien dotada – Fuente.

El ideal cultural dejaba el pecho sin uso, recurriendo las madres a las nodrizas para preservar la juventud de sus atributos. En 1700, menos de la mitad de las madres daban el pecho a sus hijos, confiándolos a nodrizas o a alimentos hervidos semi-líquidos.

En 1780, de alrededor de veinte mil bebés nacidos en París, sólo el 10 por ciento eran alimentados en su casa. Los otros eran dejados en casa de las nodrizas por sus padres o por los orfanatos. Sin embargo, en 1801, se estima que la mitad de los bebés parisinos y dos tercios de los bebés ingleses eran alimentados por su madre. ¿Cual fue la causa de este cambio de tendencia?

Una violenta cruzada contra la utilización de nodrizas creció en toda Europa, desde la mitad del siglo XVIII, por impulso de los moralistas, de los filósofos, de los médicos y de los científicos. En nombre de la naturaleza, se comprometen a demostrar que lo que era natural para el cuerpo humano era fundamentalmente bueno para el cuerpo político. La salud física ofrecía una metáfora de la salud del Estado. Esta nuevo discurso dividía al pecho en dos categorías: el pecho corruptocontaminado, ligado a la nodriza, y el pecho maternal , ligado a una regeneración familiar y social.

El Eurociudadano nudista - Daniel Defoe

Daniel Defoe – Fuente

El novelista Daniel Defoe (1660-1731) se rebeló contra la madre que permitía a su hijo mamar el fluido vital de una joven lechera o de una pastora sin preocuparse de averiguar el carácter ¡no! el alma misma de la mujer que le da la leche, sin hablar de sus enfermedades físicas. Defoe, a pesar de su brillante imaginación, no escapaba, evidentemente, a los prejuicios de sus iguales contra la clase obrera.

El Eurociudadano nudista - William Cadogan

William Cadogan – Fuente.

La mayoría de las municiones para la cruzada inglesa contra las nodrizas no vino sin embargo de novelistas, sino de los médicos, en particular del Dr. William Cadogan. Escrita en 1748, su muy influyente Ensayo sobre la forma de nutrir y criar a los hijos exhortaba a las madres a seguir las leyes de la infalible naturaleza y aceptar su obligación de alimentar ellas mismas a sus hijos. Para evitar que el padre se sienta expulsado de la pareja madre – hijo, Cadogan le asigna el papel de perro guardián: Recomiendo encarecidamente a todos los padres que se alimente a sus hijos bajo su atenta mirada.

Aún siendo médico, reflejaba también los valores de una clase media pujante, en la que el empleo de una nodriza simbolizaba un estatus -cosa que juzgaba frívola-. Paralelamente, alababa la madre que no tiene más que algunos harapos para cubrir a su hijo, y lo cuida más que a su propio pecho para alimentarlo. El niño de esta mujer. afirmaba, sería en general sano y fuerte – como si las pobres estuvieran de alguna manera inmunizadas contra los males que afligían a las ricas -. En la sociedad ideal que imaginaba Cadogan, las madres de todas las clases sociales darían el pecho. A mitad del siglo XVIII, la lactancia materna se convirtió en uno de los principios de las políticas igualitarias. Cuando se dio el caso, hacia 1800, no se puede decir que la estructura de clases británica se viera modificada por ello.

El Eurociudadano nudista - Carlos Linneo

Carolus Linneaus (Linneo, para los amigos) – Fuente.

En Europa, la controversia sobre la alimentación materna movilizó a algunos de los más finos espíritus de la época, entre los cuales se encuentra el médico y botánico sueco Carolus Linneaus (1707-1778). En su tratado en latín de 1752 titulado Nutrix Noverca, Linneo insistía sobre el hecho que la lactancia mercenaria violaba las leyes de la naturaleza y ponía en riesgo la vida tanto de la madre como del niño, dado que se necesitan el uno al otro por razones de salud.

Linneo pensaba que dar el pecho mostraba el instinto maternal. Creía innato en el animal, incluido el humano, la necesidad de alimentar y los sentimientos maternales. No había ninguna necesidad de enseñar a una mujer como dar el pecho a su hijo: eso le venía dado de forma natural. Incluso en la Edad Media, se sabía, sin embargo, que algunas mujeres, sobre todo de la nobleza, no tenían este instinto.

Hoy, estudios médicos y antropológicos prueban que la lactancia materna no es instintiva entre las madres humanas: como todo comportamiento social, debe ser aprendido por la observación y la información.

El Eurociudadano nudista - Jean Jacques Rousseau

Jean Jacques Rousseau – Fuente

En Francia, el asunto de la lactancia materna debía tener consecuencias absolutamente revolucionarias. Los filósofos, los pensadores políticos, los responsables gubernamentales así como los médicos emprendieron una campaña virulenta contra el empleo de nodrizas, y nadie tuvo tanta influencia como Jean Jacques Rousseau (1712-1778). en 1762, en su tratado sobre la educación, el Emilio, explicaba que la lactancia vincularía más a las madres con sus bebés y a su familia, construyendo la base de la regeneración social. Una vez que las mujeres se convierten en madres, enseguida los hombres se convierten en padres y maridos.

Los hombres -avanzaba- estaban dotados de un espíritu para pensar, las mujeres de pechos para alimentar. Si los hombres estaban atraídos por los pechos de las mujeres era, en definitiva, con el objetivo de perpetuar la especie y preservar los vínculos familiares. Tras la poética de una madre con una fuerza social redentora y la política de lactancia igualitaria, se escondía una concepción sexista del mundo tan profundamente enraizada en la cultura occidental que nadie la reconocería como tal.

El eurociudadano nudista - Madre a la moda

Madre a la moda, de James Gillray. Una criada acerca el bebé al pecho de una elegante dama sentada rígidamente en una silla, mientras que un coche de caballos la espera fuera para llevársela. Fuente.

En los últimos años del siglo XVIII, la lactancia materna tenía todos los rasgos de un culto. Tomemos el ejemplo de una organización filantrópica, la Charité maternelle, fundada en 1788 por ricas francesas para ayudar a las madres parisinas pobres. Las reglas impuestas a las posibles beneficiarias eran las siguientes: debían estar casadas, tener certificados de buena conducta de su parroquia y dar el pecho a sus hijos. La lactancia materna, la primera base de los principios de la Charité maternelle se consideraba como un medio para, protegiendo la infancia, reafirmar los lazos familiares, atar a las mujeres a sus deberes, forzarlas a permanecer en su interior y, por ello, preservarlas de todos los desórdenes y de la mendicidad que es causa de expulsión fulminante para la Charité maternelle. La lactancia materna forzada se convirtió en una forma de control social ejercido por los ricos sobre las clases populares.

En el discurso revolucionario, la leche pura de las madres cariñosas se comparaba  implícitamente con la dudosa leche de las aristócratas del Antiguo Régimen, dado que casi todas habían recurrido a las nodrizas. La asociación de la lactancia materna con las virtudes republicanas y de la cesión a nodrizas con la decadencia realista ofrecía a las mujeres una elección patriótica: las que escogían dar el pecho a sus hijos afirmaban por ello que estaban a favor del nuevo régimen.

El Eurociudadano nudista - La Libertad guiando al pueblo - Delacroix

La Libertad guiando al pueblo, de Delacroix, se refiere a los acontecimientos revolucionarios de 1830 en Francia. Esta Libertad descubre su pecho deliberadamente para inspirar sensaciones más políticas que sexuales. – Fuente.

El Eurociudadano nudista - Marianne

Marianne, la representación de la República Francesa – Fuente.

En el siglo XVIII, Francia marcaba el paso. Pero durante todo el siglo XIX, fue la reina Victoria con su bien amado príncipe Alberto y sus nueve hijos, quienes mostraron el modelo supremo de la devoción familiar y cívica.

Tanto en Inglaterra como en Norteamérica se animaba a las madres a dar el pecho a sus bebés y a asumir todos los deberes relacionados con su bienestar. Las madres que rehusaban dar el pecho a sus bebés eran juzgadas como egoístas en lo personal y subversivas en lo social.

La mayoría de las norteamericanas daban el pecho a sus bebés. Incluso en el sur anterior a la guerra de secesión, cuando se podía recurrir a las esclavas, sólo el veinte por ciento de las madres utilizaban a una nodriza como suplemento o sustitución de su leche.

El pecho erótico fue prohibido en gran parte de la literatura de la época victoriana, salvo si se mostraba ocultamente.

Al contrario, el buen pecho era el pecho que alimenta. En Inglaterra y en Estados Unidos, como en Francia y en el norte de Europa, las madres no tenían vergüenza de  ser vistas dando el pecho a sus bebés; de hecho, estaba admitido dar el pecho en lugares públicos como los parques o las estaciones, sobre todo entre las clases populares. Esto esa cierto incluso para las mujeres de las clases medias de la Inglaterra rural, donde dar el pecho se hacía evidente, por ejemplo, en la iglesia, sin la mojigatería con el que se asocia en general a la sociedad victoriana.

El Eurociudadano nudista - Louis Pasteur

Louis Pasteur. Con él llegó el biberón sin riesgos para el bebé (cuando gracias a sus descubrimientos se comprendió que bastaba con  calentar suficientemente la leche) y también la conversión de la madre lactante en una especie en extinción. Fuente

La glorificación del pecho maternal se extendió por el oeste de Londres al Nuevo Mundo, y por el este hasta Rusia. Con el fin de alentar un creciente sentimiento nacionalista, los eslavofilos evocaban la imagen de la Pequeña Madre Rusia, simultáneamente identificada con su Madre Tierra y con las nodrizas campesinas que daban el pecho a los bebés rusos. Grandes escritores como Pushkin y Dostoyevski se hicieron defensores de la Pequeña Madre Rusia y, a su lado, incluso por encima, del Pequeño Padre el Zar. Estos dos símbolos se unían en la madre lactante, invocada como fuente de redención para los hombres y del resurgimiento social.

La mayoría de recién nacidos se alimentaban del pecho, de su madre o, entre la nobleza, por nodrizas, pero al final de los años 1870, a un gran número de niños se les daba biberón.

El Eurociudadano nudista - Tolstói y su mujer Sofía Bers

León Tolstoi y su mujer, Sonia Bers. – Fuente.

Tolstoi, que se oponía tanto a las nodrizas como al biberón, hizo de la lactancia materna el fundamento de su visión del matrimonio y de la sociedad comunitaria. En primer lugar, era obligación de su mujer, Sonia, alimentar a sus hijos, una situación que ocasionó amargas discusiones. El diario íntimo de Sonia nos muestra que sufrió dolorosas mastitis y que hubiera abandonado la lactancia de no ser por la insistencia obstinada de Tolstoi. Un historiados literario explica: Tolstoi ganó: Sonya da el pecho a pesar del dolor. Es difícil no ver, en esta victoria, un control simbólico del hombre sobre el cuerpo de la mujer. En esta pelea, como en la novela (Ana Karenina) que escribió diez años más tarde, Tolstoi se apropió del pecho […] con fines ideológicos que le eran cercanos.

La victoria personal de Tolstoi se hace eco de los valores patriarcales de Rusia, que esperaba de las mujeres que se sometieran a los hombres, los niños a los padres, los siervos a los terratenientes. Bajo la pluma del autor ruso mas reverenciado en su época, sus novelas y sus panfletos conseguían un estatus casi religioso. ¿Quien podía dudar que la buena madre, en Ana Karenina, era Kitty, que daba el pecho a su bebé, y que la mala madre era Ana, que no lo hacía?

No olvidemos que en 1895, la emperatriz de Rusia, Alejandra Feodorovna, decidió dar el pecho a su primer bebé, la princesa Olga.

El Eurociudadano nudista - La Emperatriz Alejandra con su hija Olga

La emperatriz Alejandra y su hija Olga. Fuente.

El Eurociudadano nudista - Emperatriz Augusta Víctoria

La emperatriz de Alemania, Augusta Victoria – Fuente

La emperatriz de Alemania, Augusta Victoria, jugó un papel más activo todavía para promover la lactancia materna. Siendo ella misma madre de siete niños, defendía  públicamente las virtudes de la lactancia materna. En noviembre de 1904 se presentó delante de la Liga de mujeres patrióticas, una organización sostenida desde el gobierno y desde el entorno médico, por conservadores que veían en la lactancia materna un blindaje contra el descenso de la tasa de nacimiento y contra la participación de las mujeres en el mercado de trabajo.

En Norteamérica, la lactancia materna era práctica habitual de las americanas hasta los años 30. ¿Cómo comprender entonces el declive espectacular de la lactancia de pecho entre 1940 y 1970, cuando solamente el 25 por ciento de las americanas daban el pecho a sus hijos, y la mayoría solamente durante las primeras semanas de vida? Una posible respuesta es la introducción de los sustitutos lácteos y su promoción, tanto por la industria como por los profesionales médicos.

En cuanto al papel jugado por los médicos, se puede imaginar que muchos fueron los que, durante los años de guerra y posguerra, trataron a las mujeres como objetos que administrar dentro de una gestión eficaz de un plan tecnológico en su gran mayoría masculino. No veían ningún interés en que las mujeres participaran activamente en el proceso del nacimiento y lactancia de sus bebés, sobre todo cuando las leches industriales eran consideradas como un sustitutivo perfectamente adecuado -incluso superior- a la leche materna. Un estudio de las fuerzas sociales sobre la lactancia materna concluyó, en 1975, que los cuidados obstétricos norteamericanos estaban estructurados de tal forma que negaban a las mujeres la capacidad de elegir; al final del siglo XX, la cultura norteamericana era fundamentalmente hostil a la lactancia materna. Como demostración de esta afirmación, basta con consultar el número del 27 de julio de 1975 del New York Times Magazine, con un artículo que cuenta que tres mujeres que daban el pecho en público a sus bebés en un parque de Miami fueron arrestadas por atentado al pudor. Otras fueron expulsadas de diversos lugares cada vez que daban el pecho en público. No fue hasta 1993 y 1994 que los Estados de Florida y Nueva York autorizaron a dar el pecho en público. En 1996 era todavía ilegal para las californianas dar el pecho en público. ¡Bravo por la libertad social tan proclamada de California!

Las norteamericanas hacen frente hoy a dos exigencias contradictorias: dar el pecho a sus bebés y probar que se enfrentan a los hombres con sus mismas armas en el trabajo. La tensión entre la lactancia y ganarse la vida salta a la vista en las estadísticas: dos tercios de las madres tienen trabajos a tiempo completo, y apenas el veinte por ciento de ellas dan el pecho seis meses al menos. Las cunas en los centros de trabajo y los permisos de maternidad pagados son muy raros, y la recomendación de la Asociación pediátrica norteamericana de dar el pecho durante un año concuerda poco con la realidad para la mayor parte de las mujeres que trabajan. En este contexto, es importante resaltar que Estados Unidos es el único país industrial avanzado que no tiene política de protección de la maternidad que permita a las madres dejar de trabajar por el nacimiento de un hijo y para darle los cuidados que necesita.

En Australia, donde las mujeres pueden dar el pecho sin problemas en los lugares públicos, más del cincuenta por ciento de las madres continúan dando el pecho tres meses después del nacimiento. Todo en este país alienta la lactancia materna, comenzando por las cinco horas en el hospital durante las cuales las madres aprenden a dar el pecho, a cuidar los pechos obstruidos (¡hojas de coliflor frías hacen maravillas!) y como encontrar ayuda cuando vuelven a sus casas.

El pecho psicológico

El Eurociudadano nudista - Sigmund Freud

Sigmund Freud, padre del psicoanálisis – Fuente

Si algunas características del pecho parecen eternas -su capacidad de producir leche y su vulnerabilidad a las enfermedades-, el significado que le atribuimos está sujeto a cambios considerables. Como hemos visto, podemos situar en el tiempo los espectaculares cambios que aparecen – cuando la Virgen lactante aparece en el siglo XIV, por ejemplo, cuando el pecho erótico domina el siglo XVI, o cuando el pecho político se impone en el siglo XVIII. Otro de estos movimientos sísmicos sacude el principio del siglo XX, con la obra de Sigmund Freud.

En el mundo del psicoanálisis, los pechos son una fuente de profundas emociones. Freud postula que mamar del pecho de la madre es para el niño el prototipo de toda relación amorosa.

En su última obra, Esquema del psicoanálisis, vuelve a hablar del pecho. Insistió en que el bebé no distingue entre el pecho y su propio cuerpo. Freud fue mucho más allá presentando la lactancia materna como el arquetipo de la experiencia humana. De hecho, explica, poco importa si el niño se ha alimentando de un pecho o se le ha dado el biberón y nunca ha disfrutado de los tiernos pechos de una madre. En todos los casos, el desarrollo del niño sigue las mismas pautas; se puede decir que en el segundo caso, su deseo nostálgico ulterior puede ser aún más grande. Que se haya alimentado de un pecho real o no, e independientemente del tiempo que lo haya hecho, Freud estaba convencido de que una persona siempre tendrá la convicción, después del destete, que su alimentación materna fue demasiado corta o demasiado estrecha.

El pecho se muestra pues como el paradigma psicoanalítico del jardín del Edén. Antes, estábamos saciados en el paraíso. Más tarde, fuimos expulsados del seno materno (o del biberón) y condenados a errar por un desierto sin tetas. Convertidos en personas adultas, buscaremos sin cesar la seguridad del pecho original, que encontramos en la unión sexual, lo que Freud considera como un sustituto ofrecido al adulto para compensar los primeros placeres.

Cualesquiera que sean nuestras reservas sobre las teorías freudianas sobre los pechos, debemos concederle el haber unido las dos ramas mayores de la historia del pecho en un paradigma psicológico potente: el pecho maternal y el pecho erótico no son más que uno. Freud comprendió como nadie antes que él el poder psíquico del pecho, que dura toda la vida.

El Eurociudadano nudista - Carl Gustav Jung

Carl Gustav Jung, que permaneció casi silencioso sobre el tema, pero no pudo evitar que sus discípulos se apropiaran del pecho con fines jungianos. – Fuente.

Hay un ejemplo representativo de la manera en que las ideas freudianas, jungianas y kleinianas se encuentran hablando sobre el pecho en los escritos del analista británico James Astor. Replantea el tema tan discutido de cómo el bebé ve al pecho: inmediatamente después de nacer y durante sus primeras semanas de vida, el pecho es todo su mundo para el bebé, es decir, no es una parte del todo, sino el todo. No es hasta más tarde, cuando comienza a explorar la geografía de su propio cuerpo y el de su madre, que los pechos comienzan a ser parte de un todo.

El pecho comercializado

En nuestra sociedad obsesionada con el pecho, los mismos presentan posibilidades comerciales casi infinitas. Se puede vender todo lo que se quiera con un pecho, dice un médico francés. En el mercado de los pechos, las mujeres son tanto compradoras como vendedoras.

Como compradoras, son bombardeadas con productos para vestir, sostener, proteger, embellecer y aumentar sus pechos. Los intentos para modelar el cuerpo, para cubrirlo, comprimirlo, esponjarlo, transformarlo o enderezarlo, incluso mutilarlo, están desde ahora tan profundamente inscritos en el inconsciente colectivo que es difícil hablar de un cuerpo natural. Las prendas que están en contacto directo con el cuerpo desnudo a menudo son consideradas enteramente como objetos sexuales, enriqueciendo los fantasmas fetichistas dado que son objetos íntimos y ocultos.

Como vendedoras, las mujeres han puesto sus pechos en el mercado desde el inicio de la historia conocida. Cuando se podía ejercer la profesión de nodriza, innumerables mujeres conseguían ganarse la vida gracias a la leche producida por sus pechos.

Muchas nodrizas inglesas ganaban al menos tanto como su marido de clase obrera, una paridad extraña, siendo tan habitual la fosa ancestral entre los salarios de los hombres y las mujeres.

Vender sus pechos con un fin erótico es otro asunto, más problemático todavía.

El Eurociudadano nudista - Hetaria griega

Las hetairas griegas, o como la venta del pecho es tan vieja como el ser humano. Fuente.

Y aunque no tiene que ver con la lactancia, una referencia al fenómeno del top-less:

El equivalente francés de los sujetadores quemados fue quitarse la parte de arriba de los bañadores. Si algunas pioneras se habían arriesgado en las playas de Saint-Tropez a mostrar los pechos desnudos al principio de las años 60, no fue hasta el fin del decenio que esto fue normal.

El Eurociudadano nudista - El Gendarme de Saint-Tropez

El Gendarme de Saint-Tropez, en la que aparece una escena en la que Louis de Funes persigue a unas bañistas en top-less (o desnudas). Esta película la vi con 13 o 14 años, y esa escena me impactó. – Fuente.

Después de los acontecimientos de mayo del 68, toda Francia conoció levantamientos espectaculares. Para las mujeres, el deseo de conseguir una nueva forma de igualdad con los hombres y ejercer su autonomía con respecto a su cuerpo comenzó por la retirada de la parte de arriba de sus bañadores. En una nación eternamente dividida entre la derecha y la izquierda, los pechos desnudos supusieron una victoria relativamente fácil; un cuarto de siglo más tarde, en las playas de Francia, de Italia y de España, las mujeres estaban tumbadas con los pechos desnudos al sol sin pensar demasiado en los que encontraban este espectáculo provocativo (ni en los peligros de los agujeros de la capa de ozono para su delicada piel). Cada año, en primavera, los Europeos lanzan una gigantesca campaña publicitaria para vender cremas especiales, lociones bronceadoras, sesiones de preparación a los rayos del sol, para proteger y poner en valor los pechos de las mujeres.

El pecho médico

Ningún estudio sobre los pechos estaría completo si no se hablara de su historia médica.

Los pechos han estimulado el interés de los médicos especializados en dos ámbitos: la lactancia y la enfermedad. Los médicos, desde la antigüedad hasta el siglo XIX, han prestado una considerable atención tanto al aspecto nutricional como al aspecto factor  de mortalidad del pecho, pasando el interés principal del primero al segundo, sobre todo en nuestra época con el cáncer de mama. Lactancia y enfermedad -cuestión de vida y muerte- serán los dos polos de nuestra investigación sobre los cuidados dados al pecho por los médicos desde la antigüedad.

El eurociudadano nudista - Papiro con mujer dando el pecho

Papiro con una mujer dando el pecho – Fuente.

Entre los documentos médicos más antiguos sobre los pechos, encontramos papiros egipcios de la decimoctava dinastía (1587-1328 a. C). Describen como estimular la salida de la leche en una mujer: debe recalentar las espinas de un pescado Xra en aceite y hacerse ungir la espalda de esa mezcla aromática, o sentarse con las piernas cruzadas y comer pan de sorgo amargo frotando al mismo tiempo sus pechos con amapolas. Estos dos tratamientos tenían al menos el mérito de relajar a la madre. Otros papiros mágico-médicos aconsejaban algunos tests para determinar si la leche de la madre era buena o no.

Los egipcios parecen haber tenido a la leche materna en alta estima por sus poderes curativos de personas de todas las edades. En un papiro, la receta de una poción para ayudar a conciliar el sueño incluía la leche de una mujer que hubiera tenido un niño. Este prejuicio favorable a los niños, así como la creencia de que aportaban beneficios a largo plazo por la leche de la madre que les había dado a luz, iba a ser una constante de la medicina ¡en los tres mil años siguientes! En general, la leche humana era utilizada en diversos usos medicinales, como se puede concluir de la cerámica que se piensa contenía leche y que tenían la forma de una mujer arrodillada sosteniendo en una mano su pecho y en la otra un bebé.

El Eurociudadano nudista - Hipócrates

Hipócrates – Fuente.

La medicina europea comienza mil años más tarde en la Grecia antigua (430-136 a.C.). Los médicos tenían tendencia a sostener una opinión filosófica: la naturaleza física de las mujeres era fundamentalmente inferior a la de los hombre. tanto los hombres de ciencia como los filósofos utilizaron el presencia de pechos, del vientre y de las menstruaciones para demostrar que las mujeres no estaban hechas para desempeñar tareas masculinas. Los escritos del médico Hipócrates (460-377 a.C) iban en ese sentido.

La teoría hipocrática más influyente en el tiempo fue que la salud dependía del equilibrio de cuatro humores: la sangre, el moco, la bilis amarilla y la bilis negra, ligados a los cuatro elementos: la tierra, el aire, el agua y el fuego. La teoría que proponía que estos fluidos se transformaran entre sí tiene hoy todavía menos sentido entre nosotros. Así, la sangre menstrual subía a los pechos y se transformaba en leche, en el momento adecuado, para el recién nacido. Esta creencia permanecerá en la literatura médica ¡hasta el siglo XVII!

El Eurociudadano nudista - Aristóteles

Aristóteles – Fuente.

Aristóteles (384-322 a.C.), filósofo y naturalista, consideraba los pechos y las menstruaciones como los marcadores biológicos de la inferioridad femenina en todo el reino animal. en su Historia de los animales trató en particular de los problemas de la lactancia y de los métodos para determinar si la leche de la madre o de una nodriza era de calidad. Aristóteles creía erróneamente que la leche acuosa producida durante los primeros días después del nacimiento no era buena para los bebés. Desde luego, sabemos que esta leche, denominada calostro, es totalmente recomendable, puesto que transmite muchos anticuerpos necesarios para el bebé. Aristóteles escribió otras tonterías (como que las madres con tez mate tenían una leche más sana que las madres con tez clara, o que la alimentación con leche caliente permitía que el niño tuviera dientes más pronto que si la leche era fría, etc.).

El eurociudadano nudista - Soranos de Efeso

Soranos de Éfeso – Fuente

El ginecólogo más célebre de la antigüedad, Soranos de Éfeso (al principio del siglo II de nuestra era) era más partidario a la lactancia por una nodriza que la mayoría de los filósofos de la medicina de su época. Si bien admitía que una madre que alimentaba a su hijo sin duda tenía más afecto por él, reconocía el desgaste y el cansancio causados por los sucesivos nacimientos y la lactancia que ello suponía, y aconsejaba emplear una nodriza de forma que la madre no envejezca prematuramente, agotada por dar el pecho continuamente. Soranos desmontó algunas supersticiones populares, como la idea de que la nodriza que se hacía cargo de un niño debía haber tenido ya un niño (del mismo sexo). Puso fin a este mito explicando que en caso del nacimiento de mellizos de sexo diferente alimentados por el mismo pecho, no hacía al niño más femenino ni a la niña más masculina.

Como otros médicos greco-romanos, estableció criterios muy estrictos para elegir nodriza: debía tener entre veinte y cuarenta años, ser madre de dos o tres niños, con buena salud y preferentemente de medidas generosas, morena, tener pechos de talla media, elásticos, sin arrugas, los pezones ni demasiado anchos ni demasiado pequeños, ni demasiado compactos ni demasiado porosos. Debía ser afectuosa, limpia, de humor estable, griega de nacimiento. Siendo él mismo griego, aunque ejercía en Roma, Soranos tenía un prejuicio, que compartían muchos de sus contemporáneos, en favor de las nodrizas griegas.

En cuanto a la leche producida por la nodriza ideal, también estaba sometida a un severo análisis. Debía ser blanca, sin trazas de rojo o verde, desprender un olor agradable, tener un gusto azucarado y ser de consistencia media. Esta última cualidad podía ser testada depositando una gota de leche sobre la uña o sobre una hoja de laurel para ver a que velocidad se dispersaba.

El Eurociudadano nudista - Galeno

Galeno – Fuente.

Si Soranos gozaba de una enorme reputación durante su vida, sus escritos tuvieron poca influencia póstuma. Fue Galeno de Pérgamo (129-199) quien dominó con su autoridad el pensamiento médico de los siglos venideros. Como Platón y Aristóteles, Galeno creía que el macho estaba más próximo a la perfección que la hembra, y que el cuerpo femenino necesitaba adaptaciones especiales para compensar sus insuficiencias. Escribió que los pechos estaban situados en ese lugar para dar más calor y para proteger al corazón. Creía también que las mujeres tristes tenían más riesgo de sufrir un cáncer de pecho que las mujeres animosas (un concepto no demasiado alejada de ciertas especulaciones psicosomáticas de nuestra época, a pesar de que no exista ningún estudio serio que haya mostrado la relación entre el cáncer de pecho y la depresión).

En el siglo VII, se acumulaba un sustancial corpus de literatura sobre el pecho, en gran parte sustentado en fuentes griegas y romanas. Estas informaciones sobre la lactancia materna, las nodrizas y el tratamiento de las enfermedades del pecho serían aplicadas sin cambios hasta el siglo XIX, paralelamente con remedios folclóricos indígenas.

El Eurociudadano nudista - Henry de Modeville

Henry de Mondeville (1260? – 1320), cirujano del rey de Francia Felipe el Hermoso – Fuente.

Mondeville fue más allá con la idea de Galeno sobre el emplazamiento de los pechos: las razones por las que las mujeres tienen los senos sobre el pecho, mientras que los otros animales los tienen a menudo en otra parte, son de tres clases: primero, el pecho es un lugar noble, notable y casto, donde se pueden mostrar con total decencia. Segundo, recalentados por el corazón, les da su calor para que este órgano se fortalezca. La tercera razón no se aplica más que a los grandes senos que, cubriendo el pecho, recalientan, protegen y fortalecen el vientre. ¡Mondeville compensaba sus carencias en anatomía con un lenguaje galante!

Las descripciones médicas del cuerpo humano recaían a menudo sobre pruebas no sólo débiles, sino incluso inexistentes (como la idea defendida desde Hipócrates de que la leche se formaba a partir de la sangre menstrual).

El Eurociudadano nudista - Andrés Vesalio

Andrés Vesalio (1514-1564), médico de Carlos I de España y V de Alemania – Fuente

Hasta el trabajo de Andrés Vesalio, el estudio de la anatomía no se convirtió en una ciencia. Gracias a la disección de cadáveres, en Pádua, se enseñaba cirugía. Sin embargo, su tratado anatómico revolucionario, publicado por primera vez en 1543, estuvo contaminado por las ideas aristotélicas e hipocráticas sobre las mujeres. Creía, por ejemplo, que las substancias que formaban el embrión eran la semilla genitalla sangre menstrual. La leche materna seguía siendo un misterio, transformándose milagrosamente de la sangre al pasar por los pechos. El interés de Vesalio por los pechos estaba, por encima de todo, relacionado con las necesidades de los recién nacidos.

El Eurociudadano nudista - Ambroise Paré

Ambroise Paré, el más célebre personaje médico en Francia en el siglo XVI – Fuente.

La obra de Ambroise Paré parte de presupuestos discutibles. Las nodrizas morenas serían mejores que las rubias, y sobre todo, advertía, ¡no pedirlo a una pelirroja! Era más ventajoso que el último niño de la nodriza fuera chico: su sangre estaría menos contaminada y su leche mejor, porque el niño macho en el vientre de su madre caliente con su calor natural es mejor que una hembra. A pesar de estos prejuicios sin fundamento en favor de las morenas, los chicos, etc. Paré aportó a la lactancia consejos prácticos útiles y mucho de sentido común.

Como otros médicos moralistas de la época, Paré tenía razones para creer que la lactancia materna era mejor para la salud del niño que recurrir a una nodriza. Desde la segunda mitad del siglo XVI se sabía que la tasa de mortalidad de los bebés criados por nodrizas era extremadamente elevada. Una de las causas podría ser que estas nodrizas, que daban el pecho durante meses, incluso años, ya no disponían de la primera leche con calostro, la que transmite los anticuerpos al bebé. Los bebés de mujeres pobres, alimentados por sus madres desde el día de su nacimiento, disfrutaban de una tasa de mortalidad neonatal más favorable. Uno de los que primero observaron este fenómeno, el médico galés John Jones, anotó en 1579 el aspecto bastante saludable de los bebés de las madres pobres. Incluso aunque las madres de las clases superiores escogieran dar el pecho, no lo hacían durante los primeros días de la vida del bebé, puesto que se creía equivocadamente, como Aristóteles y otros, que la primera leche era perjudicial para los bebés.

El Eurociudadano nudista - Louise Bourgeois

Louise Bourgeois, comadrona de María de Médicis, esposa de Enrique IV y madre de Luis XIII de Francia – Fuente

Louise Bourgeois aportó a los consejos que daba a las mujeres su experiencia personal y su propia voz (que parece más de la cocina que de una sala de consultas).

Sus consejos sobre la elección de una nodriza, libres del tono moralista de numerosos autores masculinos, indican que esta práctica era cada vez más aceptada tanto entre la burguesía como en la aristocracia. Permanecen, desde luego, viejas advertencias que hay que tener en cuenta: comprobar sus dientes, el color de su pelo, su pasado médico y sobre todo su carácter (las nodrizas enamoradizas se deben descartar sin duda). Al darse cuenta de que un bebé pasa nueve meses en el vientre de su madre y dos años en el pecho de una nodriza, Louise no se sorprendía al descubrir que algunos niños adquirieran más rasgos del carácter de esta última. En el siglo XVII, las nodrizas (como las comadronas) estaban encasilladas cada vez más en una profesión que ofrecía a las mujeres una ocasión de ganar buenos salarios y a menudo ascender en la jerarquía social. La comadrona y la nodriza formaban parte de una red de curanderas que comenzaba a ser cuestionada por los médicos masculinos.

En el siglo XVIII, los médicos habían asumido la posición de guardianes sociales del cuerpo de la mujer. En el siglo XIX, la nueva tendencia era dirigirse directamente a las mujeres. Poco antes, las mujeres se acostumbraron a consultar a los expertos masculinos antes que a las comadronas o las curanderas que les habían aconsejado en el pasado.

El Eurociudadano nudista - George H Napheys

George N. Napheys, autor de Physical life of woman (1869) – Fuente.

En la sección sobre la maternidad, Mapheys pretende que sus reglas de lactancia materna sean beneficiosas para todas las madres. El niño debe ser puesto en el pecho justo tras nacer, porque siempre hay una secreción del pecho al principio, que es beneficiosa para el niño. ¡Los médicos habían comprendido por fin el valor del líquido que precede a la leche, el calostro!

Podían también mostrar las pruebas estadísticas de los beneficios de la lactancia materna comparada con la lactancia por una nodriza o la alimentación artificial con una mezcla semi-líquida. Napheys escribió que las ciudades europeas de Lyon y Parthenay, en las que los recién nacidos estaban al cargo de nodrizas, tenían una tasa de mortandad de 33,7% y 35%. En París, Reims y Aix, dónde se les alimentaba artificialmente, la tasa de mortandad subía al 50,3%, 63,9% y 80%. En Nueva York, dónde los recién nacidos eran también alimentados artificialmente, ¡la tasa de mortandad se acercaba al 100%! Ayudándose de la ciencia estadística de su tiempo, la lactancia materna tenía el aura de una orden del médico. El bebé debía recibir únicamente alimentación del pecho de su madre durante los cuatro o seis primeros meses de su vida y, en la mayoría de los casos, durante su primer año. […] Los deberes de la madre hacia su bebé, en lugar de acabar con el parto, aumentan en importancia. Tiene la obligación de alimentarlo con su propia leche. Los médicos emplearían desde entonces el lenguaje de las obligaciones, del deber, como los sacerdotes y los políticos.

Con el rechazo progresivo de las nodrizas a fin de siglo y el aumento de la utilización de la leche animal esterilizada, la lactancia con el biberón con leche de vaca, y a veces de cabra, se convirtió en la principal alternativa a la lactancia materna. La vieja disputa entre la madre y la nodriza se cambiaba por la controversia entre el pecho y el biberón. Desde el punto de vista médico, los bebés nacidos en occidente no corrieron más los riesgos mortales debidos a los peligros de las nodrizas o de la leche animal no esterilizada.

El pecho liberado

Durante casi toda la historia de Occidente, los pechos de las mujeres han sido controlados por los hombres, sea que ese control fuera ejercido individualmente por los maridos o los amantes, o colectivamente por instituciones dominadas por gente masculina como la Iglesia, el Estado o la medicina. Sin embargo, aunque estas formas de control se impusieron por todos lados, se puede dudar sobre que nuestros ancestros fueran conscientes. La certeza ancestral de que las mujeres pertenecían a los hombres, que les eran inferiores, que les debían obediencia, estaba tan profundamente anclada en la sociedad occidental que se aceptaba sin dudas la situación sin reflexionar e ir más allá.

El Eurociudadano nudista - Geoffrey Chaucer

Geoffey Chaucer, autor de Los cuentos de Canterbury; en uno de ellos, La comadre de Bath, se muestra como algunas inglesas temerarias intentaron invertir los roles conyugales tradicionales. Fuente.

El Eurociudadano nudista - Christine de Pisan

100 años más tarde, Christine de Pisan exhortaba a las mujeres a superar la misoginia y a dar, por su vida y sus obras, un modelo concreto de su poder y su fortaleza de carácter. – Fuente.

El Eurociudadano nudista - Olympe de Gouges

Olympe de Gouges, autora de la Declaración de los derechos de las mujeres y de la ciudadanía. Fuente.

El Eurociudadano nudista - Mary Wollstonecraft

Mary Wollstonecraft, autora de Vindicación de los derechos de la mujer Fuente.

El Eurociudadano nudista - Robin Morgan

Robin Morgan, impulsora del movimiento que impulsa a las mujeres a tirar sus sujetadores, sus fajas, sus rulos, sus falsas pestañas y otros símbolos de niñas alocadas que se juzgan denigrantes. – Fuente.

El Eurociudadano nudista - Germaine Greer

Germaine Greer, autora australiana de La mujer eunuco, una novela intensa sobre la forma en que las sociedades patriarcales quitan a las mujeres su poder. – Fuente.

En los años 70’s y 80’s las mujeres no sólo se quitaron el sujetador, sino también la camisa. Con el streaking, el flashing y el mooning (el hecho de correr desnudo en un lugar público, de desnudarse algunos segundos o de enseñar las nalgas), practicado tanto por hombres como por mujeres, mostrar el pecho desnudo se convirtió en una forma de escandalizar a la sociedad. Una mujer convenció a sus amigas de mostrar sus pechos cuando estaban sentadas al borde de una fuente. Dije: uno, dos, tres… ¡levantaros las camisetas! Y uno, dos, tres, lo hicimos. Un fotógrafo pasó y nos pregunto: ¿podríais hacerlo otra vez? Dijimos: ¡claro! Uno, dos, tres, y las camisetas volvieron a levantarse. Estábamos así cuando vino la policía y comenzó a molestarnos.

Este tipo de incidentes eran novedosos y muy desestabilizadores para las fuerzas del orden. Un cuadernillo de una escuela de la policía militar americana se titulaba: Mantener la calma en caso de revueltas civiles y daba estos consejos a los alumnos:

SITUACIÓN: Estás en formación frente a un grupo de mujeres aproximadamente de tu edad. Gritan: ¡si está de nuestra parte, sonríe! y se levantan la camisa para enseñar sus pechos. ¿Cómo debes reaccionar?

SOLUCIÓN: Concéntrate en lo que has venido a hacer. ¿Es que nunca has visto unos pechos? Estas chicas quieren provocarte y quieren que cometas un error para ponerte en ridículo. ¡Estate alerta y vigilante!

En su conjunto, la policía norteamericana estuvo a la altura de la situación.

A lo largo de la historia, las leyes han controlado que partes del cuerpo se pueden mostrar en público. En nuestros días, en Estados Unidos, ni los hombres ni las mujeres pueden mostrar en público sus genitales, pero sólo las mujeres no pueden descubrir su pecho al nivel o por debajo de la areola. ¿Debemos considerar esto como una forma de discriminación contra las mujeres? ¿Las mujeres deben sudar al sol en los parques y los estadios, mientras que los hombres tienen toda la libertad de quitarse la parte de arriba? ¿La Ley se conforma con reforzar los estereotipos sobre la naturaleza seductora de los pechos de las mujeres y la idea de que los hombres no se pueden controlar en presencia de pechos descubiertos? ¿Estas leyes están dictadas para reservar los pechos a la pornografía, las películas, a la televisión y a la publicidad, porque se convierten en imágenes mucho más valiosas cuando se ocultan en otras partes? Estas preguntas explican, por encima del vago concepto de decencia, algunas de las razones que han llevado a promulgar una ley que exige la ocultación de los pechos. Incluso si aceptáramos el principio de una ocultación obligatoria de los pechos, se debería decretar algunas excepciones, como dar el pecho en público y tomar el sol en las playas.

Dar el pecho en público, como hemos señalado, está aceptado en casi todos los paises (pero no en todos los Estados Unidos), y tomar el sol sin la parte de arriba está autorizado en muchas playas europeas. Es cierto que estas dos actividades respetan ciertos códigos tácitos de conducta. Se espera de las madres que dan el pecho que lo hagan tan discretamente como sea posible, no mostrando más que un pecho a la vez, y tapándolo cuando el bebé ha terminado de comer. Extenderse mostrando el pecho sería de muy mal gusto. De la misma forma, existen códigos que rigen la actitud de las mujeres autorizadas en las playas europeas a quitarse la parte de arriba de su bañador. Un sociólogo (Nota personal: es Jean Claude Kaufmann, en un magnífico libro titulado Cuerpos de mujeres, miradas de hombres. Sociología de los senos desnudos, del que espero hacer una reseña en esta Sección de libros en un futuro) que estudió este fenómeno en las playas francesas, señaló dos condiciones para que las bañistas sean aceptadas por la mayoría: que sean jóvenes (menos de cuarenta y cinco años) y que sus pechos no sean demasiado grandes o estén demasiado caídos. Estrictas reglas de conducta están en vigor: se espera de la mujer con el pecho desnudo que permanezca sentada o tumbada, no de pie, que no llame la atención sobre si misma de forma evidente y que los hombres sólo miren haciendo como que no miran. (En Palomar, Italo Calvino escribió algunas páginas deliciosas sobre el arte de no mirar un pecho desnudo en una playa). Estas son las reglas del juego que se han desarrollado desde hace una cuarentena de años.

El Eurociudadano nudista - Cicciolina

Illona Staller, Cicciolina, o mostrar el pecho para ganar unas elecciones – Fuente.

En el pasado, lactancia y sexualidad se juzgaban como incompatibles. Cuando recordamos que las nodrizas fueron una institución durante el Renacimiento, cuando los pechos de las mujeres de las clases superiores se reservaban al sexo y el de las mujeres de las clases inferiores a las lactancias. Pero las mujeres bien saben que estos no es cierto: la lactancia y las sensaciones sexuales se pueden mezclar.

Aparentemente, al menos tras un incidente conocido, es horrible para una madre admitir que se ha excitado al dar el pecho. Denise Perrigo, de Siracusa, en el estado de Nueva York, vio como le quitaron a su hijo de dos años tras haberlo reconocido. Fue acusada de haber abusado sexualmente de él, incluso después de que un juez concluyera que no había sido cometido abuso alguno. Al cabo de ocho meses en un orfanato, el niño fue devuelto ¡a sus abuelos, no a su madre!

El Eurociudadano nudista - Frida Kahlo - Mi nana y yo

Mi nana y yo, de Frida Kahlo – Fuente.

La colonne brisée, 1944

La columna rota, otra obra impactante de Frida Kahlo – Fuente

Como carne y sangre de mujeres, los pechos no merecen nada más o menos que lo que las personas respetuosas y civilizadas deberían mostrar frente a todas las partes del cuerpo humano. Hay que admitir que algunas atraen más que otras. Dado que los pechos han tenido una excesiva carga de expectativas culturales y sexuales, muchas mujeres esperan ver el día en que su pecho podrá ser libre. El momento llegará quizás cuando el efecto que tiene el pecho se reduzca al nivel de excitación producida por una bonita rodilla o un bonito muslo. Incluso nuestras nietas podrán quizá mostrar su pecho, si así lo desean, sin miedo a la censura moral, a las persecuciones por parte de la justicia, o a las violaciones.

No hace mucho tiempo, las mujeres se arriesgaban a estas reacciones cuando mostraban sus piernas. A mediados del siglo XIX, en las familias norteamericanas e inglesas de clase media, se tapaba incluso las patas de los pianos con una funda de tela y se las denominaba miembros. Se olvida que la emancipación de la pierna femenina es un fenómeno muy reciente. Basta con mirar las fotos familiares para remarcar esta velocidad: durante y justo después de la Primera Guerra Mundial, las piernas se deshicieron de las botas altas y de las incómodas faldas que las ocultaban. Hoy las piernas desnudas son normales en el mundo occidental, pero quedan otras zonas por mostrar. El pecho liberado del siglo XXI, ¿exigirá y obtendrá también el derecho al desnudo en público?

El Eurociudadano nudista - Topless en Central Park de Nueva York - Flashing Back

Curiosamente, he encontrado de casualidad esta foto de Central Park. ¿Será premonitoria? – Fuente.

El pecho en crisis.

El significado atribuido a los pechos a lo largo de la historia raramente ha expresado los sentimientos propios de las mujeres. Sólo recientemente, en un coro de distintas voces, las mujeres han comenzado a hablar sin tapujos de sus pechos (del orgullo avergonzado de la adolescencia, del placer erótico de la mujer, de las alegrías de la madre que da el pecho, de la angustia de las enfermas de cáncer de pecho, de la determinación de las militantes en busca de la salud de las mujeres, de los productos lanzados con gran soporte publicitario por los fabricantes de lencería y de la frustración de las consumidoras (la mujer con pechos grandes que los quisiera más pequeños y la mujer con pechos pequeños que los quisiera más grandes). El concepto que una mujer tiene de sus pechos es un buen indicador de su autoestima así como del estatus colectivo de las mujeres en general.

Desde fuera, los pechos representan otra realidad, que varía según las personas implicadas. Los bebés ven alimento, los hombres piensan en sexo, los médicos en la enfermedad; para los hombres de negocios, en dinero que llueve del cielo; las autoridades religiosas transforman los pechos en símbolos espirituales y los políticos se los apropian con objetivos nacionalistas; los psicoanalistas los ponen en el centro del inconsciente, monolitos inmutables. Esta multiplicidad de significados hacen comprender el lugar privilegiado de los pechos en el imaginario humano.

Se puede afirmar sin duda que el Mediterráneo católico históricamente ha sido más indulgente hacia el placer público dado por el pecho que los países protestantes de Europa del Norte y de Norteamérica.

Menos evidentes, hasta el último tercio del siglo pasado, es la diferencia de actitud de mujeres y hombres. Apenas sabemos lo que las mujeres piensan realmente antes de la época moderna, y casi nada de su opinión sobre su cuerpo. Lo que conocemos por la literatura, las artes plásticas y la mayor parte de los documentos públicos están en general desvirtuados por unas lentes adaptadas a los ojos de un hombre. ¿Consideraban las propias mujeres sus pechos como símbolos del maná religioso o político? ¿Aceptaban que sus pechos pertenecieran a la boca de los bebés y a las manos de los hombres? ¿Dónde estaba la mujer, en todo esto? ¿Que pensaba, que sentía?

El significado que damos a nuestros pechos estará siempre sujeto a valores sociales y a normas culturales. Pocas mujeres y pocos hombres escapan a la influencia de los medios de comunicación, especializados en los pechos estandarizados: grandes, firmes y mirando hacia arriba. Estos orbes hemisféricos sobre el cuerpo de jóvenes mujeres representan un ideal imposible de conseguir para casi todas las mujeres.

Vivimos una época histórica, en la que los pechos han resurgido con un vigor renovado. El nacimiento de los pechos es mostrado de forma natural, no sólo por las estrellas de cine y las musas de la moda, sino por mujeres normales de todas las edades.

Nadie puede decir a bote pronto porqué los pechos se han convertido una vez más en algo tan importante. Hay factores permanentes y factores de cada momento histórico. Mientras los pechos tengan su capacidad de alimentar tendrán, para las mujeres y para los hombres, profundos vínculos con los primeros días de la vida (un paraíso perdido para siempre desde que crecemos trabajosamente hacia las responsabilidades de la edad adulta). Cuanto más nos exige el mundo, más grande es la nostalgia de la intimidad y de nuestros vínculos fundamentales. Los pechos que conocimos de bebés, o que hemos integrado viendo a otros niños pegados a un pecho, no dejan de permanecer en nosotros.

El pecho no será como lo concibieron nuestros ancestros, porque las mujeres tendrán algo que decir en su significado y su uso. Igual que hemos encontrado formas para salir sin sujetador, o sin nada por arriba, con el fin de alentar la investigación sobre el cáncer de pecho, de luchar por la lactancia en público, de contrarrestar las imágenes atractivas de los medios de comunicación por imágenes más realistas, encontraremos nuevos medios de proteger y poner en valor nuestros pechos. Para bien y para mal, más grandes o más pequeños, en la salud y en la enfermedad, los pechos estarán casados con nuestro cuerpo y, en las circunstancias más favorables, podrán darnos al mismo tiempo placer y poder.

Impresionante, ¿verdad? Pues esto no es más un pequeño extracto de lo que puedes encontrar en esta maravilla de libro (me he pasado más de un mes escogiendo el texto, traduciendo y buscando las imágenes más adecuadas). Así que, ¿a que esperas a disfrutar de él por ti mismo? Para ello, a continuación, la ficha del libro.

Título: Le sein, un histoire.
Autor: Marilyn Yalom.
Editorial: Gaalade Editions, 2010.
ISBN: 978-2-253-16448-7.
Interés: altísimo.
Recomendación de lectura: Otro libro imprescindible…
Existe una versión española: 
Historia del pecho, en Tusquets editores.

El Eurociudadano nudista - Marilyn Yalom

La autora del libro, Marylin Yalom (apellido de casada, no he podido averiguar el de soltera) – Fuente.

Algunas anotaciones:

Los textos son traducción literal del libro; en algún caso concreto, puede que no se ajuste exactamente al sentido dado por la autora, pero creo que no es así en ninguno. A estos efectos, en general se ha traducido poitrine por pecho y seins por pechos, aunque se podría haber empleado senos.

Todas las imágenes aparecen por mención en el libro (menos la de Central Park); se enlaza a la fuente dónde he encontrado la imagen.   

Los párrafos en negrita tienen alguna relación con el nudismo.

En el primer párrafo de El pecho liberado está la siguiente afirmación:

La certeza ancestral de que las mujeres pertenecían a los hombres, que les eran inferiores, que les debían obediencia, estaba tan profundamente anclada en la sociedad occidental que se aceptaba sin dudas la situación sin reflexionar e ir más allá.

Una aportación personal sobre la visión social del desnudo, parafraseando el párrafo anterior:

La certeza ancestral de que el desnudo es perjudicial, sobre todo para los niños, está tan profundamente anclada en la sociedad occidental que se acepta sin dudas la situación sin reflexionar e ir más allá.

Si has llegado hasta aquí, eres un héroe o una heroína. Házmelo saber…

El Eurociudadano nudista - Rosa Parks

Aunque esta mujer sí que es una heroína… si no sabes quien es acude a este artículo.

El Eurociudadano nudista - Eso es todo amigos

¡Esto es todo, amigos! – Fuente.

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2 respuestas a Sección de libros: Le sein, une histoire

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